Día 4.

Era la vispera de navidad y Alan estaba…

Hambriento, levemente madreado y con buen humor. So, tengo una bufanda amarilla que me regalaron empacando pollos para la gente que zonas marginadas, hospitales, carceles y al parecer todo aquel que no tiene para comerlo. Me gusta ayudar cuando encuentro una idea que me gusta, se que es extraño pero agradezco que me den oportunidades como esta de hacer algo por nada.

Uno de los propositos de este blog es ir marcando las cosas que quede de hacer y no he hecho; en este caso no participé el año anterior en el asunto de los pollos, mas que nada por desidia y me prometi hacerlo este año. Hasta el momento esta es la primer cosa que hago pensando en lo que quiero hacer que sale mejor de lo esperado, en estos dias llevo me parece 3 cosas, dos de las cuales no salieron como esperaba y sin embargo eran necesarias de hacer.

Hace dos años, cuando decidí participar, me puse a pensar en que podria beneficiarle a alguien una comida semi-caliente en navidad; una pieza de pollo o dos, arroz, un dulce, refresco, un pan… me supuse que el hecho no radica tanto en el alimento, aunque se que para mucha gente si, sino en la idea de que aunque sea por un momento, una noche, un acto de bondad puede generar en la persona que lo recibe una pausa o una leve respiro que le de esperanza de que el dia de mañana puede ser mejor… quizá deje de lado un poco el rencor o una idea destructiva, o puede que en el mejor de los casos descubra que no todo en este mundo esta hecho para lastimar. Se que es una idea muy optimista de mi parte, pero me gusta pensar que la mayoria de la gente es…buena.

Por otro lado, acabo de leer que en Morelia, junto con varias ciudades de la republica, acaba de entrar en el top 50 de las ciudades mas violentas del mundo; que 19 de esas ciudades estan en México. Al parecer las cifras las de seguridad publica nacional, no un organismo internacional, pero eso no me tranquiliza. No creo vivir en una de las ciudades mas peligrosas del mundo, pero admito que la vida aqui se ha vuelto menos que agradable y hay zonas de ella que no me interesan visitar. ¿En que momento permitimos que sucediera? me gustaria decir “no lo se” pero claro que lo se. Vivimos confortablemente a sabiendas de toda la violencia que existe desde hace decadas en los municipios de Michoacán, pero considerando “no es aqui, no pasa nada, no va a llegar” menospreciando y conformandonos con la idea de que Morelia era intocable, a pesar que poco a poco se fue acercando: salia un muerto Apatzingan, un levantado en Uruapan, una extorsión a negocios en Patzcuaro y un buen dia amanecimos con autos quemados y cabezas en la via publica. Y ahora estamos acostumbrados, desensibilizados, diria.

¿Como puedo congeniar una cosa con la otra? Pues creo que porque a pesar de todas las señales que intentan decirme lo contrario, sigo pensando que vivo en una bella ciudad y que su gente vale la pena. No siempre lo pienso, lo admito, pero cuando pienso en el esfuerzo que se requiere para llevar a cabo una misión como la de operación pollo, la cantidad de gente que esta dispuesta a dar tiempo, dinero o pollos(si, pollos) sigo pensando que dejarse vencer por las señales de alarma es negarse la parte de nuestra naturaleza que nos dice que solo basta intentarlo para hacer las cosas bien. Llegar a la gente con acciones siempre sera mas valioso que con ideas, y el miedo junto con la apatia son solo eso: ideas.

Por mi parte me retiro, encontré algo de lo que platicaré mañana pero, por hoy, toca cenar y disfrutar de la noche.

Y tengo una bufanda amarilla.

“El pollo araña”

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