Día 6.

A según es buena idea ponerle titulos a los posts, pero, he descubierto que el titulo es lo ultimo que se debe poner, ya que si tratas de pensar en un titulo acorde al tema que quieres tratar, dejas de escribir, en la vana lucha de ajustar el titulo al texto y posteriormete el texto al titulo. En el caso de este blog particular, lo que cuenta es el conteo del tiempo, cosa que nunca se me ocurrió que seria mas logico hacerlo de atrás para delante hasta que llevaba unos cuantos posts, so, con la pinche pena, se queda con la numeración actual y sin titulo, a lo mucho le pondré algo cuando lo comparta en el facebook.

Parte de el encanto de iniciar un proyecto son justamente los errores que cometemos buscando la manera de hacer todo perfecto. Justo ahora decidí convencer a parte de mi familia a comprar juntos una cafetera de esas Dolce Gusto para navidad, considerando que seria el regalo perfecto: personal, esteticamente bonito, diverso y sobre todo que ayuda a cumplir un ritual muy importante en casa, que es la sobremesa, momento de descanso y unión, que se repite por lo regular diariamente. Consideré el costo de los repuestos de café y me parecieron aceptables dado que se trata de un producto gourmet despues de todo, tomaria un poco de tiempo que la idea tomara fuerza dentro del nucleo familiar, así que deseché mis dudas y advertencias internas por el impulso.

Oh, calamidad.

Desde un inicio la compra fue mala, pues no tome en cuenta las circunstancias que llevan a buena frucción el ritual. En cuanto vieron la cafetera las dudas entraron por todos lados. ¿En serio, una cafetera? era como el mensaje que se mandaba con el lenguaje corpolar. Existe una cafetera vieja de filtro que lleva guardada por años sin que nadie la utilice por que es de filtro y hay que ir a comprar el café molido, lo que es incomodo y claro, hace dudar todavia mas la utilidad de una cafetera, así como la chafa labor de elegir un regalo. Por otro lado, alguien mas de mi familia compró diversos sabores de café para la maquina que ninguno de los demas conoce, lo que acrecentó la desconfianza arraigada al siempre fiel café soluble ¿Chococino? ¿Lungo? ¿En serio? Aunque intenté convencer que era exactamente de la misma marca que consumimos habitualmente, pues simplemente no se compró café americano para la nueva cafetera. Bueno, de todos modos hay que probarla, así que sacó del empaque, se leyo el instructivo, se conecto y…nos dimos cuenta que venia usada, traia una capsula de café en su interior. Fuck # 1. Al intentarla hacer funcionar, hacia muchisimo ruido a pesar que claramente dice la caja “sistema silencioso” Fuck # 2. Se puso una taza debajo de donde deberia salir el café pero la vibración era tan intensa que eventualmente la iba a tirar. Fuck # 3. Seguimos las instrucciones, esperamos como diez minutos y la chingadera se apago sin sacar una sola gota de café o agua. Fuck # 4. Se compró en una tienda departamental y ahora abria que ir a pelearse con el mundo por la garantia, que especificaba claramente que caso de fallo se arreglaria y regresaria en menos de 30 dias. Fuck # 5…aquí deje de contar y ver a los ojos a mi familia. Si el café no estaba hirviendo, yo ya estaba con la sangre y la bilis en ebullición.

Todo habia salido mal y era mi culpa; le habia quedado mal a mi familia por un capricho. Ese era mi sentimiento… ¿que haria entonces en el ultimo dia de navidad del mundo?

Respirar.

Tomé la nota de compras conteniendo el color rojo que inundaba mis ojos y fuimos a que la camabiaran. No queria una reparación, queria una cafetera nueva y no la iba a conseguir encabronado, por lo menos no sin antes agotar la via civil. Casí queria que me dijeran “no se va a poder” para poder vomitar toda la furia sobre alguien. Pero no, muy amablemente me dijeron que ya no tenian del mismo color pero podian hacer la devolución sin preguntas. Bien, parte del a crisis se habia evitado, pero ¿ahora que? ya se tenian las cajas de repuestos, ya se habia arruinado en cierto modo parte del ritual, podiamos retirarnos con la cola entre las patas y recordar esta como una navidad desangelada. Y por Crom, eso no iba a pasar.

Pedí a toda la familia que se subieran al carro, era tiempo que jugarsela a doble o nada e ir en busca de otra maquina igual. No muy convencidos me acompañaron, y fuimos para Altozono, donde habia visto el mismo modelo al mismo costo, pero claro, no iba a ser tan facil, simplemente no lo habia. Los animos estaban bajos, pero como que comenzaba a ser una cosa de orgullo familiar conseguir la maldita cafetera, tomamos rumbo hacia el otro lado de la ciudad a una nueva sucursal de la misma cadena que habian abierto hace poco, ya no importaba el color tampoco, solo que lo tuvieran, era la ultima oportunidad antes de tener que rendirnos, suspirar y dejarlo pasar con un “otra vez será”.

Crom fue piadoso, como lo es con los que siguen sus sueños por lo que nos bendijo con exactamente el mismo modelo al mismo precio. La tomé sin soltarla seguro que esta era la buena, cuando llegamos al auto estacionado, me di cuenta que estaba terriblemente tenso de sujetarla. En cuanto la solté y me puse al volante, me di cuenta de algo: estabamos pasando la navidad en familia viajando por toda la ciudad por un objetivo común y lo habiamos logrado, literalmente le habiamos dado toda la vuelta a la ciudad juntos, cosa que creo nunca habiamos hecho.

el regreso a casa fue tranquilo, destapamos la nueva cafetera con lo que nos dimos cuenta que ademas de defectuosa y usada, tambien venia incompleta la primera. le faltaba una base que evita la vibración, el instructivo y posiblemente mi sanidad. La hicimos funcionar despues de leer el instructivo con calma, se inauguró con un capuchino… oficialmente pudimos comenzar a hacer un juicio de la maquina.

¿El resultado?

Es un excelente aparato que cumple lo que promete, algo complejo de usar para hacer las mezclas, facil de utilizar, apantalla con su sencillez de funcionamiento y de color rojo carmesí. ¿Logrará ser parte del ritual familiar? no lo sé, eso esta por definirse. Por ahora, lo importante es que es un proyecto que inicia del que todos somos parte.

Lo que sigue esconseguir las capsulas de café americano.

“Roja, italiana, caliente y pequeña…Vanessa.”

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