Día 42.

Ha descendido la temperatura mucho últimamente, como habitualmente es el invierno, pero siempre me sorprende cuando recrudece tanto terminando enero. Por cierto,  hoy se acaba el primer mes del año ¿que tal se la pasaron? Procuremos terminar con una nota alta.

Cuando ideé este blog, me vino a la mente la portada de un libro que leí en mi pre-adolescencia, cuando acostumbraba ir a las maquinitas, comer comida chatarra, ver mucha televisión, leer libros y revistas basura, osea consumir decadencia. Días felices. El libro en cuestión tenia a un extraterrestre de cabeza ovoide con un traje espacial verde modelo película de los cincuenta, el cual utilizaba la telequinesis para levantar un bloque de piedra enorme con el que estaba construyendo algo. ¿El titulo? El enigma de las pirámides. Pa. su. mecha.

El libro era una colección de verdades a medias, deducciones mal hechas y mentiras absolutas. Divertido en extremo, pero lleno de datos falsos que a mi edad consideraba sabiduría pura, como por ejemplo que la pirámide de Giza se localiza en donde era el centro exacto del mundo algo así como 20,ooo años atrás (no recuerdo el numero exacto pero no veo error en manejar números ficticios para información ficticia), y que los movimientos continentales la habían sacado de alineación, en una época donde la especie humana todavía no sabia utilizar herramientas y posiblemente todavía no evolucionaban a homo sapiens, con lo que quedaba demostrado que los pirámides las habían construido extraterrestres.

Esos son huevos para afirmar las cosas y no mamadas.

Otra de las afirmaciones era que si algo que parecía un foco estaba en un jeroglifico, lo lógico es que tenían electricidad. Una mas, mi favorita por cierto, es que no existía la tecnología, herramientas y conocimientos astronómicos hace 2,500 años, fecha aproximada por datos científicos (si, se iba de un dato a otro como si nada), para construirla ni cerebro suficiente para hacerlo. Ciertamente no encuentro manera de demostrar la falsedad de sus afirmaciones. ¿Porqué? pues porque cuando no se tiene evidencia de nada o manera de saberlo, es fácil decir lo que se de la gana, tratar de cambiar de demostrar cualquier punto solo lleva a un circulo vicioso. Los gringos lo llaman algo así “argumentar con un espantapájaros”, que funciona de la siguiente manera: hay una afirmación de algo, a lo que el espantapájaros ridiculiza la afirmación, la tergiversa o la cambia su significado para atacarla, pero realmente nunca la rebate. En este caso, yo podría decir “no hay evidencia que sugiera que el hombre no podría haber construido la pirámide aún en una edad tan temprana” a lo que el espantapájaros rebatería “entonces demuestrame que los extraterrestres no lo hicieron”. De ahí se puede seguir eternamente sin llegar a ningún lado.

El mismo libro se pisa la cola por doquier, donde afirma que los antiguos egipcios tenían aviones porque existe un juguete de madera en forma de águila que si se le avienta, vuela como un avión de papel, tecnología pasada seguramente por extraterrestres, pero ahora ya solo existe el modelo, las aeronaves ya no existen porque son de madera y esta se destruye en pocos siglos. Nuevamente no hay manera de contradecirlo, podría señalarse que porque el modelo no se destruyó a lo que simplemente el espantapájaros afirmaría “es porque es pequeño, no seas simplista”, o algo similar.

Ciertamente las falacias son divertidas, en sí me gusto mucho el libro en el momento y le seguí con otros después, como El enigma del mapa de Piri Reis, algo sobre la construcción de Tihaunaco, la Atlantida, El triangulo de las Bermudas y otros mas, que claro, todos llevan al mismo lugar, osea, ninguno. Se pensaría que discutir con espantapájaros es una perdida de tiempo a la que nadie en su sano juicio se dedicaría, pero no, es un deporte adictivo, no importa cuantas veces se caiga en argumentos tontos, siempre hay alguien dispuesto a seguir el juego hasta que solo quede uno de los participantes.

Por cierto que los espantapájaros no se cansan.

“Me gusta su sonrisa”.

Día 41.

Seria tan fácil…

Pero no, mantengamos el buen gusto, por lo menos unas lineas más.

Aunque sean dos.

Echemos a perder las cosas.

Últimamente, cada que entro a Internet me encuentro con cosas que antes solo llegaba a ver ocasionalmente en cartas en cadena de pésimo gusto: fotos y videos de maltrato animal. La gente que me conoce sabe que desde siempre he tenido perros, que cuando tengo la oportunidad ayudo a las causas de los derechos de los animales (con muy poco he de admitir), de cuando en cuando le busco casa a una u otra mascota abandonada. Supongo que esos antecedentes les dará una idea de porque me altera entrar a mi correo, a facebook o alguno de los foros que visito para encontrar fotos de perros abandonados y famélicos, gatos colgados, diversas especies destripados.

Le tengo una cierta aversión a Garcia Marquez por uno de sus relatos donde uno de sus personajes dice algo así como “de niños matabamos perros a ladrillazos”. No tengo nada contra Garcia Marquez, al contrario, lo considero un excelente cuentista, solo que me dio asco esa frase cuando la leí en la preparatoria; se que es parte de todo escritor retratar la realidad, simplemente desde entonces lo relaciono con esa frase. Desde entonces he leído cosas peores, creo que fue ese primer encuentro ficticio con la realidad la que me alteró tanto. Tambien admito ser un consumidor constante  de carne animal de todo tipo, no pretendo caer en la doble moral de señalar como algo malo algo en lo que participo: no lo que pretendo con este escrito es otra cosa.

Hace algunos años, se celebró la cena navideña en casa de mi abuelo ya fallecido, a la cual llego tarde un pariente. Se veía cansado, le pregunte el porqué y me dijo que venia de un pueblo, donde estuvo trabajando desde temprano matando guajolotes para las cenas de ese día. Le pregunté como podía hacer eso, a lo que inmediatamente saco el argumento que todo mundo considera ganador:

“¿Tu te los comes, ¿no?”

A lo que le respondí:

“Si, pero no les pongo un cuchillo en la garganta para desangrarlos”

Yo no creo que comer carne haga a nadie una mala persona, lo que si creo que hacer una mala persona es la estupidez inflamar la furia de los  demas sin un objetivo. Cada que veo una foto en el muro de alguien en que piden a detener la crueldad contra los animales, debajo encuentro decenas de comentarios en los que dicen que abría que hacerle lo mismo a la gente que la lleva a cabo, que hay que castigarlos, que no merecen vivir y la misma sarta de arengas de siempre.

Pero no ocurre nada.

Un amigo fue a un rally no hace mucho, para protestar el uso de animales vivos en las practicas de la escuela de medicina, a lo cual mucha gente afirmó que asistiría porque  habia que luchar contra ello; a los único que encontró fue a algunos de los organizadores y a sus amigos, cuyo mensaje era fanático en extremo: conmigo o contra mí. Tambien tengo una conocida que lleva años dentro de lo que podría considerarse la sociedad protectora de animales, en donde me platica la misma historia: la gente va a las juntas, dice que todo esta mal, que hay que presionar para que ya no ocurra, que hay que poner el ejemplo. Pero cuando se requiere colaboradores, quien atienda, tome responsabilidad o suelte dinero, todo mundo desaparece, cosa que ha frustrado a esta chica pues cada que intenta ayudar se topa con pared. Ser activista es muy padre mientras no se tenga que hacer activismo.

Ahora me pregunto ¿de que demonios sirve poner  al azar esos videos de animales torturados? Se que se han hecho cosas profesionales buscando concientizar a la gente, que se han presentado en festivales de cine, que se proyectan gratis, que se invita a la gente a que reflexione y decida si quiere hacer algo desde bajar su consumo de carne, ayudar en albergues de animales o simplemente cooperar con dinero (si, es lo que mueve al mundo, no las firmas o los comentarios en el muro de alguien) o no lo haga, el mensaje es enviado de todos modos. Pero ¿a quien ayuda el distribuir el video donde le disparan a gatos en un rancho? ¿seriamente creen que al hacerlo están creando consciencia de algo o solo se trata del morbo de presentarlo a los demás para ver como reaccionan? ¿creen realmente que con saberlo los gatos van a estar magicamente a salvo o es una excusa para sentirse mejor?

Seriamente, no me interesa saber. Se que es una moda en Internet, se que la masa se moverá hacia la siguiente cosa que les haga sentir algo, lo que sea.

Solo me molesta que en el fondo creen que están cambiando al mundo.

“Pesima ortografía, pero la lucha le hace”.

Día 40.

..aquel día fueron rotas todas las fuentes del grande abismo, y las cataratas de los cielos fueron abiertas, y hubo lluvia sobre la tierra cuarenta días y cuarenta noches. 

Siempre me ha impresionado en las películas cuando alguien puede citar capítulos y versículos de la Biblia, más creo que aprenderse un libro de memoria no lleva a mucho. Recuerdo un examen que hice en la universidad de cien preguntas, que debían ser contestadas textualmente del libro. Fui el único en reprobarlo porque no quise hacer trampa. Repetí el examen con la maestra frente a mí al otro lado de su escritorio, mientras ella revisaba papeles, yo transcribía las respuestas de un examen ya contestado que tenia sobre las piernas que me habian prestado. Al principio me puse muy nervioso, estaba seguro que me descubriría, pero creo que no le importaba a la maestra: todos los que habían aprobado habían hecho una versión u otra de lo mismo, los exámenes eran exactamente iguales, hasta las comas. Me tomó dos horas copiar las respuestas, era ridícula la cantidad de paginas por llenar. Al terminar, me dolía la mano, lo entregué, recibí calificación aprobatoria y un par de semanas después la maestra dejó de dar clases: solo trabajaba mientras conseguía una beca para una maestría en el extranjero. Siempre he considerado que ha sido de las labores mas absurdas que he realizado, no recuerdo una sola de las preguntas, mucho menos las respuestas, fallé la prueba la primera vez al no querer participar con el grupo en la solución deshonesta ante un examen que no podía responderse estudiando. Poco después me cambié de universidad. Aprendí mucho de ese examen, pero nada relacionado con la carrera.

Ciertamente en el año del fin del mundo he estado haciendo cambios: conociendo gente nueva, abriéndome a otras posibilidades, buscando maneras distintas de hacer las cosas. Bueno, parte de hacer cambios es darse cuenta que algunas cosas que se están haciendo no están funcionando. Hace unos de días, por ejemplo, comentaba que acababa de entrar al gimnasio, aunque hago ejercicio regularmente había olvidado la cantidad de esfuerzo que se requiere para hacerlo diariamente, y sobre todo la cantidad de energía que se gasta. De cuando en cuando sigo una dieta vegetariana, solo para desintoxicarme, por lo que pensé que seria buena idea llevar a cabo las dos cosas juntas: grave error. Con solo tres días de ejercicio y dieta vegetariana me encontré una noche completamente agotado, con mi organismo en condiciones por demás inusuales, por lo que consideré que había tomado una pésima decisión. Al día siguiente me sentí nuevamente bien, por lo que considere que todo era parte del periodo de ajuste, que no pasaba nada y que debía esforzarme en continuar a marchas forzadas bajo la sabiduría masoquista popular que a todo se acostumbra uno. A la hora de la comida literalmente devoré mi plato, cayendo en cuenta que era muy poco lo que les estaba metiendo a mi organismo, pude ver claramente que era insuficiente para las actividades requeridas, podría llegar a ser peligroso en no demasiado tiempo y sobre todo era innecesario. Tenia una leve noción de porque lo estaba haciendo, pero no era suficiente para justificarlo, pedí consejo, recibí un merecido regaño, por lo que procedí a dirigirme al refrigerador, saqué un bistec y lo prepare a la tampiqueña. Aceptar un error es mas fácil con el estomago lleno.

Al igual que ese episodio, he cometido varios errores más de los cuales he aprendido algunas lecciones durante los últimos cuarenta días, por lo que también he decidido dar unos pasos atrás, aceptar que estaba equivocado, dejar de tratar de incluirme en situaciones que no me sirven y moverme hacia otro lado. Sigo pensando que no hacer trampa la primera vez en aquel examen fue la decisión correcta, de otro modo no me hubiera dado cuenta que estaba en un lugar donde no quería estar. Hay momentos para todo, no hay porque dejar pasar la oportunidad de rectificar.

No puede simplemente llover todo el tiempo.

“Tiger, tiger, burning bright. In the forests of the night.”

 

Día 39.

Justo se acaba de meter el sol, tomando té blanco, el té de los snob que requiere que el agua este a 95 grados centigrados, la bolsita se sumerja solo un minuto para mantener la delicadeza del sabor. Sabe levemente a agua sucia, que padre.

Ando de buen humor, así que les compartiré una historia acerca de la imagen que van a encontrar al final de esta entrada: el árbol Ya-te-veo.

Encontré la imagen hace algunos meses vagabundeando entre imágenes de historias de Lovecraft, específicamente de Shub-niggurath, la Cabra oscura de los diez mil vástagos, cuando de repente aparece la imagen de planta con tentáculos atrapando un negro, posiblemente un guerrero Zulú que es la referencia mas cercana que se me vino a la mente por el escudo y la lanza, hasta que leo el pie de pagina que está en ingles y en español. Planta carnívora con tentáculos: nada bueno puede salir de eso. Hay que investigar.

No me toma mucho encontrar referencias al respecto del Ya-te-veo, para descubrir que es un árbol que habita en Sudamérica, por lo que el origen del nombre queda resuelto, también encuentro que es parte del folclor sudamericano por lo que el termino correcto ahora es afrosudamericano para su victima (¿si?) lo cual posiblemente me convierta en racista al no saber reconocer a un sudamericano con armas africanas. Dado que todo parece indicar que es un dibujo viejo, sin mucho atino geográfico, biológico o histórico, se convierte de inmediato en mi nuevo juguete favorito, Shub-niggurath tendrá que esperar.

Continuo mi leve investigación (siempre me preguntan como le hago para encontrar cosas tan extrañas en Internet, bueno, es así) con lo que encuentro un articulo largo y bien elaborado que se dedica a destruir mitos, en este caso el de las plantas carnívoras, asunto que viene al parecer de mediados del siglo XIX, por una nota en una revista de New York acerca de un investigador que viajo por Madagascar, encontrando la tribu inhóspita y  salvaje de los Mkodos, pero como era bien valiente como Kevin Costner en Danza con lobos, lo dejan observar sus costumbres. Lo llevan a la selva, donde le enseñan un árbol pequeño, duro como el acero, zarcillos largos que se movían (tentaculos-planta) y un receptáculo en el centro lleno de liquido como mielesita (traducción no-oficial). Los Mkodos, malos como ellos solos, obligan a una mujer de su tribu a treparse al a la planta y beber el liquido, con lo que inmediatamente los zarcillos la aprisionan de los brazos y el cuello, estrangulando, hasta que los gritos de su presa se ahogan; aprieta tan fuerte que comienza a  salirsele  la sangre junto con las vísceras al sacrificio, mezclándose con la mielesita que baja por el árbol, el cual beben los salvajes, lo cual es descrito coloridamente como:

“Una grotesca e indescriptiblemente repulsiva orgía.”

En aquellos tiempos sabían como cautivar al lector.

Por supuesto, nadie creyó tan ridícula histo… no miento, mucha gente se la creyó… digamos que eran otros tiempos. Hubo algunas expediciones a Madagascar que parcialmente o en su totalidad se dedicaron al buscar dicha planta usada para sacrificios humanos, la ultima confirmada en los años 20, posiblemente un poco mas.

¿Y el Yo-te-veo? bueno, al igual que en nuestros días, cuando una historia llama la atención ¿que mejor manera de sacarle provecho que clonarla? un periódico ingles también reportó su propio árbol carnívoro, ahora en Nicaragua dándole mas sabor al convertirlo en vampiro  (eso es dar el 110%) y otro escritor para no quedarse atrás describe en un libro de viajes al Yo-te-veo que conoció en sus viajes por Sudamérica.

Como podran observar, es una historia que lo tiene todo, por lo que llegó a inspirar algunas narraciones de terror y claro, mas de una razón para no meterse a las selvas. Afortunadamente ya no creemos en historias ridículas, como el chupacabras, secuestros ovnis, pastillas milagrosas para bajar de peso o que solo hay que desear las cosas para que sucedan.

¿Verdad?

“De todos modos me mantendré alejado de Sudamérica.”

Día 38.

Misma hora, música progresiva, ponche de frutas y frío. Lo importante es la tranquilidad.

Algo que me gusta de platicar con amigos o conocidos que tengo en linea, es que en la vida, (termino que utilizo para referirme a todo lo que ocurre fuera de la computadora), se hablan de ciertos temas con un grado de discreción y reglas sociales mientras las distancias personales se vuelven importantes. En cambio, en internet, las platicas toman tonos completamente diferentes, pues no hay que mirarse a los ojos, cuidar las formas o asumir consecuencias de inmediato. La distancia se mide en la pantalla y los dedos sobre el teclado, lo cual apenas da espacio para escurrir una que otra verdad bruta, sin destilar, entre montones de letras inconexas.

Un par de esas platicas me llevo a la música con la que cada persona acostumbra tener relaciones sexuales (así, sin ponerle adornos), asunto por demás interesante, pues desde sí se utilizada para dar ambiente previo o para la función principal en sí, hasta si para llenar el espacio con sonido ambiental o para generar tanto ruido que no se escuche lo que pasa, cada persona la escucha de una manera diferente. Nótese que dije persona, no pareja (o cualquier otra cantidad de personas involucradas), porque cada quien concibe de manera diferente la experiencia: desde lo que significa el estar ahí, las cosas que esta dispuesta/o a hacer o las cosas que esta dispuesta/o a no hacer.

A partir de ahí, decidí llanamente lanzar la pregunta al aire en unos cuantos lugares con lo que aprendí varias cosas: primero, no esperar respuestas coherentes de gente que no coge, segundo los gustos son muy diferentes entre si, tercero, al parecer el sexo femenino es mas propenso a compartir sus gustos y fantasías, siempre y cuando claro, sea con discreción (aunque algunas entrevistadas no tuvieron reparo en ponerlo a los cuatro vientos). Resultó tan educativo el asunto que lamento no contar con mas datos al respecto, excepto artículos de revistas para consultorio de dentista, lo cual aunque entretenido no informan mucho. Ante falta de rigor científico, saquemos entonces suposiciones:

Los gustos musicales tienen que ver mucho con el lugar donde se está y con quien se comparte, aún el hipster mas recalcitrante no puede ponerse a escuchar tambores tribales de Afganistán por mucho tiempo sin darse cuenta que necesita con quien compartirlo. Algo de eso debe de haber en lo que excita a cada quien con cierta música: el deseo de compartir no solo fisicamente sino un gusto, un grado de vulnerabilidad extra. Algunas de las canciones que a mi en lo personal me gustan son porque estuve con alguien en ese momento mientras sonaba, ni siquiera tiene que ser sexualmente, solo el lazo emocional en ese instante, mientras que otras son canciones que deliberadamente se tocaron. Creo entonces que puedo deducir que música con voces, ritmos o tonos similares pueden llegar a gustarme de manera similar. Cualquiera que lee esto, recuerda ocasiones “especiales” con alguien con un numero de detalles como el lugar, la temperatura, como estaban o no vestidos, los aromas y como no, que se escuchaba, es más, apuesto que pudieron tener relaciones con una persona muchas veces por una cantidad de años y los recuerdos mas inmediatos que tienen son esas ocasiones, un puñado que resume todo.

Por otro lado, también hay música diseñada específicamente para ser sexy, ya sea por la letra, la voz, arreglos, o el artista que la interpreta, digo, yo si le daba a Lady Gaga sin tapujos así como he conocido bastantes chicas que no perdonan a Jim Morrison aunque este muerto y solo lo conozcan por una que otra foto o video. Todo esta en la actitud, parte muy importante a la hora de compartirse con otra persona: no tiene nada de extraordinario tener la lengua de alguien más dentro del oído. Estoy también seguro que debe haber una combinación de sonidos que reverberan desde la garganta hasta la entrepierna; creo recordar que alguien me comentó alguna vez que la voz grave en los cantantes la mataba, aunque no de manera literal, pero desconozco cuales sean las combinaciones que se utilizan para ese efecto, pues a pesar que mucho lo intentan, encuentro más desatinos que aciertos. Supongo que son de esas artes que no se divulgan fácilmente. El arte, como siempre, esta en la intención; el demonio, en los detalles.

A todos nos encanta que nos hagan un detalle, tambien que se ponga música de vez en cuando.

“Tanto por escuchar, tan poco tiempo.”

Día 37.

Tarde. Ruido de palomas, musica industrial depresiva y calor.

A veces pienso que la telaraña que me cubre la vista no es mas que mi propio cabello, aún cuando tengo la certeza que en realidad se trata de una serie de lineas inconexas dentro de mis ojos. Siempre hay unos puntos de oscuridad traslúcida navegando al frente, han estado ahí desde siempre y seguirán estando hasta el ultimo momento que pueda ver. Recuerdo que de niño los perseguía afanosamente, tratando primero de contarlos, pero siempre estaban fuera de foco donde no podía centrarlos, siempre moviéndose como burlandose por intentar controlarlos. A veces creo que son solamente dos, uno mas redondo que el otro, otras veces aparecen tres, a veces mas, escondiéndose en los rincones, visibles solo desde un angulo, nunca quietos. Con el tiempo he aceptado que son parte de mi mismo y han habido años enteros donde los he ignorado, lo cual de ningún modo significa que no estén ahí. He preguntado algunas veces si eso es normal, si toda la gente mira el mundo de la misma manera, con unas sombras como pequeños fantasmas revoloteando entre lo que hay al frente y uno mismo, conociendo sin ruido que ese es su lugar y que la ceguera seria la única manera de desaparecerlos, pero solo he recibido respuestas escuetas a mi pregunta. Quizá simplemente no se preguntar. La realidad es que los fantasmas no desaparecen solo porque no pueda verlos.

Me asusta un poco pensar que nunca he visto a nadie por completo, así como nunca he sido visto, pues así como a mí me han distraído las sombras, es posible que le pase igual a los demás. A veces es bueno pasar desapercibido cuando uno no quiere ser molestado, rumiar tranquilamente sin tragar o escupir nunca, sentir el viento y esconder la cabeza en la arena, con todo lo demás a la vista. La comodidad de sentirse enterrado solo se compara con el saber de que es falsa, el mundo sigue allá afuera pase lo que pase, en algún momento debe ser enfrentado o aceptar desaparecer con las rodillas al piso y la boca llena de lodo. Solo queda entonces tratar de llamar la atención a un mundo demasiado distraído para notarte, donde no solo cada uno lleva pequeñas muertes como primera marca, pequeñas esferas que vuelven borrosa la experiencia y los placeres, manchando sin cesar todo aquello que pudiéramos llegar a apreciar, dándole un defecto dentro de nosotros a todo aquel con mala suerte de pasar frente a nosotros, aumentando sus carencias de tamaño entre mas cercano se encuentre. La barrera perfecta sin necesidad de eregirla. Solo queda entonces ser llamativo, adornarse desde dentro hacia afuera, alzar la voz para delatar tu posición, estirarse con la esperanza de tocar y ser tocado sin importar la intención, pues en un universo donde se está sumergido detrás de unos ojos manchados, es imposible dar comunión con nadie, llevamos un cráneo repleto de basura como protección, oídos llenos de susurro de bruja y fantasmas transparentes enfrente.

Hasta donde llega el horizonte.

“Igual para eso existe Pacman.”

Día 36.

Me duelen los brazos. Uno de los proyectos inmediatos del año del fin del mundo fue entrar al gimnasio, cosa que tuve que posponer debido a que traía una lesión en un tobillo gracias a un borrachazo navideño (¡vivan las fiestas!). Ya hoy pasé por un gimnasio y me dije “hora de ponerse bien jugoso” a lo que mi cuerpo respondió “hey”, con las consecuencias ya descritas. Calculo que durante los próximos días la situación no va a mejorar.

Dado que realmente me duele levantar los brazos para escribir ¿les molesta que no escriba nada importante hoy? Espero que no, porque de todos modos no es su decisión; quienes siguen este blog desde el principio saben que tengo la facultad de decidir cuando lo pueda utilizar como un diario de guerra. Soy un tirano y me gusta.

Sin embargo, no es que no tenga que escribir, simplemente que hoy me pidieron prestada mi laptop desde temprano, así que en vez de aprovechar (perder) mi tiempo checando paginas, platicando y demás, decidí salir a hacer las pequeñas cosas que siempre faltan por hacer. Ir al dentista, inscribirme al gimnasio, hacer un par de llamadas, modificar mi dieta, leer papeles que llevan semanas esperandome (comic de Conan), subir herramientas al carro, planear una salida familiar y en general lo que hacen los seres humanos que no utilizan el internet. Desgraciadamente me di cuenta que me quedaron muchas cosas por hacer y que debo de desarrollar más una característica de la que siempre he flaqueado: disciplina.

Hasta ahora, seguir la disciplina de escribir diario aquí, no me ha costado trabajo, pues habitualmente actuó conforme a tomar una decisión: en el momento en que realmente me convenzo de algo no lo suelto; lo que me cuesta es llegar a esa claridad de convicción, ya sea en actividades, relaciones personales, vicios o cambios generales a mi modo de pensar. Regularmente me hago bolas tratando de cambiar muchas cosas a la vez, lo cual inevitablemente lleva al fracaso, pues ¿como equilibrar diez platos de la manera que lo hacen los cirqueros chinos, cuando apenas puedo con dos o tres? La respuesta obvia seria ir agregando poco a poco un plato mas, procurando acostumbrarse al balanceo para posteriormente agregar otro plato y repetir el proceso con tantos platos se quiera. Pero esta lógica tiene un defecto enorme: entre mas platos se agregan, mas esfuerzo se requiere para mantenerlos a todos girando (el estrés debe ser enorme), se les debe dedicar menos tiempo a cada uno y un error hará que todos caigan estrepitosamente. Por eso es una labor que realizan los cirqueros, de lo cual no tengo madera.

La otra respuesta que se me ocurre, es tomar los dos o tres platos que balanceo, decidir si los quiero seguir balanceando; si no es así, tomar un plato nuevo y reaprender como se mueve ese plato en particular, labor mas compleja que simplemente hacerlo girar, y repetirlo con un par de platos mas, los necesarios para sentirse satisfecho con las decisiones sin importar si alguna vez se aprende a girar los diez platos, después de todo, un cirquero trabaja para su publico, no para el mismo: su arte consiste en causar admiración por algo que ellos no pueden realizar  y el morbo de su audiencia que espera el momento cuando falle. Rara vez se admiran de la fortaleza mental que requiere hacer lo que hace frente a tanta gente con una sonrisa para todos lados.

Pero lo hace por convicción.

“Así de jugoso.”