Día 19.

El primer domingo del año y comiendo lenguas de gato al mediodía. Nada mal.

Tengo bastante que hacer para hoy, pero llevo como dos horas dejándolo para después con la excusa de que es domingo, nadie me va a leer, hasta dios descanso un día (pero creo que no fue el domingo, siempre me equivoco con eso) y justo en momentos como este es cuando debo de escribir porque es el demonio a vencer. La flojera.

Claro, lo puedo hacer en mi cama, en pijama, escuchando metal y comiendo lenguas de gato, tampoco hay porque ser salvaje.

Me quedé ayer en la actividad por la que es conocido Pilatos: la higiene de las manos. Mencionaba que a partir de el nacimiento de la higiene moderna somos una especie mas resistente. Eso es algo interesante, ya que la mayoría de nuestras concepciones acerca de palabras como resistencia, fuerza o dominio están relacionadas con el concepto de la agresividad, cuando habitualmente las batallas(otro concepto igualmente estancado) que elegimos, se ganan con menos bilis de por medio, claro, siempre hay otras que requieren tubazos en los pómulos, pero ocurren en menor medida. Ser agresivo en sí no tiene nada de malo, es mas, es algo tan codificado en nuestro organismo sin lo cual simplemente no podríamos sobrevivir, seguimos marcando territorios, enseñando los dientes, dando advertencias y buscando la posición mas alta como medio de comunicación habitual aún con las personas mas cercanas, todavía mas las que no tenemos un contacto habitual y mucho mas con aquellas cuyo aspecto o aroma nos desagrada. Sin embargo dichos encuentros tienen reglas tan precisas que sabemos cuando los limites comienzan a rebasarse.

Digamos por ejemplo una cafetería(no pongo restaurant porque no me gusta esa palabra, siempre me suena ajena) en la que la gente se encuentra sentada, mirándose entre ellos, solo mirando de reojo a los demás, concentrados en lo que pasa en su burbuja de mesa. De repente alguien aumenta la voz unos cuantos decíbeles mas de lo normal. Si es un bebé o un niño, procuramos ignorar la fuente mientras no suba mas de lo que esperamos, pero si es una persona mayor, inmediatamente sabemos que algo nos llama la atención y podemos ver como la gente calla o hace mas lentos sus movimientos para escuchar con atención, pero sin mirar de donde proviene, rápidamente catalogando mentalmente lo que ocurre y sus posibles consecuencias. Puede que sea una risa muy alta, un gritito de alguien que se pegó contra la mesa, pero lo que nos interesa para este ejemplo es cuando alguien se enoja. Si ese es el caso, ponemos pausa a la conversación, procuramos seguir nuestros movimientos lo mas natural posible, pero se sienten incómodos, pues nos estamos preparando para observar o participar en el evento si se da el caso, volteamos discretamente y nos damos cuenta que un cliente esta subiendo rápidamente su tono de voz a un mesero que tiene enfrente, el cual mantiene su rostro neutro esperando su turno para responder mientras el cliente reclama algo de su comida o su cuenta. En ese momento ambos participantes saben que son observados pero no es importante y que se ha llegado al limite permitido de interacción,  pueden resolver su asunto basados en las posiciones de dominio sin perder la postura, hasta pueden salir ambos airosos dependiendo del siguiente movimiento que hagan, pero en ese instante, tienen sus sentidos tan aguzados que ven al mismo tiempo los ojos, la boca, las manos y las piernas de su oponente, escuchan cada inflexión de voz  y han abierto sus fosas nasales para poder identificar el aroma del otro. En ese momento…

Hmmm….como ejercicio de un párrafo largo no esta mal, pero para nada era de lo que pretendía hablar hoy, ni siquiera terminé con el tema de ayer…¿quien va a ganar en esa interacción imaginaria? no se, ni siquiera quería crearlos. Tenia una buen final detrás de todo esto, pero eso era al mediodía, cuando comencé a escribir, pero ahora son las cuatro, ya comí, tuve interacciones humanas, me porté mezquino por tonterías y ahora estoy tomando un café al que le falta azúcar. Creo que haré caso a mi propia historia, dejare que esos personajes se desvanezcan junto con su pequeño universo sin sentido.

Por algo se debe seguir escribiendo de un jalón u ocurre el coitus interruptus.

“…llegó una mesera y los convenció de utilizar su furia en actos mas productivos.”

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