Día 22.

A mi no me da bloqueo de escritor, a mi me da saturación de escritor. De repente hay tantas cosas por escribir que sinceramente no se cual elegir. ¿Secretos sexuales de los menonitas? ¿si las mujeres me gustan como mi café?(espero que no, porque me gusta termino medio, con azúcar y solo puedo tomarme uno al día o no duermo) ¿los gladiadores hipersónicos venusinos que viven en la colonia Obrera? Todos temas apasionantes seguramente, pero cuando no se puede decidir, es mejor tomar lo que se tiene a la mano. En este caso un articulo del periódico.

Un reportero escribe de las maravillas que se viven en Singapúr. Un lugar limpio, ordenado, con un excelente nivel de vida, población multicultural funcional,  una tasa de criminal bajisima y lo mejor: no existe ese smog que respiramos diariamente aquí llamado corrupción. Suena tan bello, que se pregunta a sí mismo como se puede implementar una existencia de ese tipo en México, en donde somos el país 100 de 177 en materia de corrupción(honor a quien honor merece), asegurando que deberíamos de comenzar por ahí, justo eso, eliminar el cáncer social que envenena las entrañas de nuestra suave patria. Claro, Singapúr, admite nuestro reportero, tiene un detallito, pequeño en verdad, simplemente que no existe la libertad de expresión. Podemos decir que también tienen un solo partido, pero esa ya no la sabemos, igual podemos decir que tienen una cifra de condenados a pena de muerte(y llevadas a termino) a traficantes y criminales tan pasada de lanza que ni siquiera se toman la molestia de decir de cuantos es, tirar un chicle en la calle es una ofensa de multa (tambien mascarlo).

Ayer pensaba entre broma y en serio que conozco tres idiomas con los que me puedo comunicar en todo el mundo: español, ingles y corrupto. Cada uno tiene su manera de aprenderse, pero he estado en suficientes lecciones de cada uno para saber que si no conozco una frase o una palabra, puedo deducir mas o menos de que se esta hablando. Cualquier persona en México que desee aprender este ultimo lenguaje, solo debe de entregar un papel(no importa el contenido), pedirle a un empleado de gobierno, un policía, un maestro, un despachador de gasolinera, un vendedor, una secretaria, en fin, a cualquiera que tenga un trabajo honesto, que si nos puede hechar la mano. En ese momento saldrá la primera respuesta de nuestro interlocutor  que puede ser cualquiera de las siguientes: “va a estar difícil”, “no, no se puede”, “huy, con todo lo que tengo que hacer…”, “debió de poner atención”, “¿se imagina si se da cuenta mi patrón?” e infinidad de variaciones de una seminegación. después, debemos ofrecer una respuesta adecuada, pues todo lenguaje tiene su etiqueta, utilizar un tono meloso, darle grado de señorita a matronas, comandante a guardia de seguridad, jefe a gato, en fin, subirle mágicamente de estatus mientras se lleva a cabo la comunicación. Contarle que tenemos prisa, o que es la primera vez, o es que estoy tan apurado y se me va el camión, mentiras o verdades a medias para dar a entender que tienen control sobre nosotros. Ese es el punto clave. Claro está como todo trato que se respete, llega el momento de hacer un ofrecimiento que debe ser en privado, ambiente que es nuestro deber crear mirando a ambos lados o invitando a nuestro interlocutor unos pasos hacia izquierda o derecha(también, si el asunto es grueso, es valido invitarle una comida en algún lugar, pero esas ya son lecciones avanzadas) y soltar la frase que es la llave mágica al corazón:

“¿Y como nos podríamos arreglar?”

Cinco poderosas palabras.

A partir de ahí, puede existir un poco de resistencia, pero el practicante de corrupción deberá valerse de sus métodos solo para reafirmar la frase, depende del sapo la pedrada, después de todo, mas el camino esta marcado, se comenzara una negociación rápida de la misma manera que sale en las películas árabes que se hace en los bazares: uno da un precio, el otro dice que es muy bajo o alto, se mira a un lado, se mira a otro, se acepta una cifra y se cierra el trato con una sonrisa mas falsa que un billete de tres pesos. Ya la manera en que se entregará dicha cantidad (objeto o servicio, que también se vale) es asunto aparte, lo importante es que se ha dado a entender uno con su prójimo en un mismo lenguaje común.

Calculo que la existencia en un país que raya en lo totalitario puede ser muy buena, después de todo, Singapúr es el lugar con el indice de millonarios mas alto del mundo, tiene solo el 10% de su población con sobrepeso (gordas no), aunque calculo que no me dejarían escribir, es mas dudo que quisiera ser sospechoso de insubordinación. Una cosa de las que no menciona el reportero que visitó dicho país es ¿la gente no es corrupta porque tiene un buen nivel de vida o porque el sistema judicial es aplastante? He leído y escuchado muchas veces que si se impartiera la pena de muerte en México se reduciría la criminalidad…claro habría mucha gente ejecutada sin juicio justo pues tenemos un pésimo proceso judicial, que está…corrupto. también calculo que ofrecerle un billetito a un policía por pasarse un alto Singapúr es una mala idea.

Que bueno que también hablo ingles.

“Pinche chango, muérete de hambre”

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