Día 25.

Sábado al mediodía, tres tacos de carnitas después.

Ahora que formateé mi maquina, perdí gran parte de mi colección de música. Especificamente la que había conseguido en los últimos 6 meses, mucha de la cual no recuerdo el nombre. Procuro bajar y escuchar música en el momento, no acumularla para darle espacio a material que no conozco(porque en cuando comienzo a acumular se van a la carpeta de “un día de estos” que nunca es revisada), lo cual por un lado es bueno en que estoy cambiando habitualmente de sonidos, aunque suelen ser variaciones de un mismo tema. Por otro lado, al no estar constantemente repitiendo, olvido nombres de algunos artistas, o no encuentro una canción que en particular me gustó.  En algún momento mientras planeaba este blog, pensé en cada día escuchar un disco diferente que fuera bajando ese día, ver que escritura salia de ello, postear el nombre del disco. Pero me dí cuenta que tomaría demasiado tiempo y planeación, cosa que volvería pesado algo que me interesa mantener ligero. Sin embargo, en pocos días una docena de discos nuevos que escuchar, cosa que no tenia en mente sucediera, pero ahí están, así que antes que se acumulen los utilizaré de música de fondo mientras escribo.

Lo malo de un mundo con tantas opciones como es el actual, es que simplemente no hay manera de revisarlas todas, ni siquiera un segmento considerable de ellas. Una de las cosas que desde siempre me traumaba (palabra incorrecta, me diría una maestra que tuve: trauma se refiere a un golpe contuso, un daño físico) era platicar con gente que sabia mas que yo de un tema. Si platicaba con alguien de música, me mencionaban estilos, géneros, bandas y modas que completamente desconocía; si era de literatura, algo similar pues me hablaban de autores, corrientes y contracorrientes, aspectos filosóficos, y siempre me quedaba en la baba de mi propia ignorancia. Un día, cansado como el tipo flaco de los anuncios de Charles Atlas, decidí cambiar eso aprendiendo e informándome.

En música, decidí dejar de lado mis CDs, casettes viejos, días enteros de música digital y buscar recomendaciones nuevas. rápidamente aprendí las siguientes cosas acerca de las recomendaciones musicales: hay gente que esta trabada en un genero y no acepta escuchar de otra porque lo demás no sirve, hay gente que tiene que estar en lo mas nuevo catalogando de basura lo que escuchaban un mes antes, y hay gente que solo escucha música que nadie mas conoce para sentirse importante. Lo hipster no es nada nuevo, todos tenemos algo de ello. Fue un experimento frustrante empaparme de sonidos que no me llamaban la atención, tratando de navegar entre cientos de canciones diferentes que me sonaban igual. Es muy difícil desaprender algo.

En literatura, fue mas sencillo pero mucho mas laborioso. Dado que siempre escuchaba mencionar a los clásicos, decidí aventarme los clásicos. Todos los que me cayeran en las manos. Desde filosofía griega (hueva total), libros religiosos (harta sangre), autores inmortales (chidisimos la mayoría) dejando de lado los autores contemporáneos y los géneros “poco serios” que me gustaban. También en poco tiempo me di cuenta que es una labor de nunca acabar, siempre habría que leer un libro para entender otro, adentrarse en una época o estilo para poder ubicar lo que estaba leyendo. De repente caí en cuenta que no estaba ya leyendo con placer, sino como una tarea forzada con el único objetivo de poder estar a lo que yo consideraba era la altura de los demás lectores.

Oh, decepción.

La ultima cosa que en poco tiempo aprendí, es que la mayoría de la gente que creí que leía mucho, ciertamente lo hacen: leen tres o cuatro libros una y otra y otra vez hasta tenerlos bien aprendidos. Ese era todo el secreto. Dogmatismo en ejecución. No les interesa aprender o discutir de un tema, les interesa ganar el tema que se saben de memoria.

¿Que conseguí con todo ello? bueno, tengo un muy buen habito de lectura que procuro ir mejorando y descubrí que es muy bueno leer a los autores en vida, el Internet hace que se tenga la oportunidad de conocerlos y saber que clase de personas son las que ponen las palabras en el papel, se vive con ellos, se sufre con su perdida. También aprendí que todo mundo debería dedicar un par (o una década) de años a leer a los clásicos, mezclandolos con lecturas mas suaves, en mi caso, nunca llegue a leer a los rusos (seguro que me voy a hacer bolas) ni poesía (no soy muy adepto), por lo que son objetivos que tengo para este año, junto con un par de autores japoneses de esos que venden en Sanborns. En el lado musical, aprendí que el mejor método de adentrarse en música nueva es a partir de música conocida, con calma, ir cambiando de bandas en el genero que le gusta a uno, desechando lo que no agrade, sondeando por otro lado y escuchar muchas bandas en vivo, exponerse a la música en vivo siempre es mejor que en grabación, no importa el genero.

Y porque no, aceptar las recomendaciones para todas artes de gente en quien se confíe.

“Aquí es donde se atienden los traumas.”

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