Día 35.

Demonios, escuchando a Destruction en vivo, es como una patada en la quijada para despertar.

El riachuelo es un coto de caza, hoy estaba todo muy callado. Consultando acerca del ave de presa decapitadora, efectivamente, los gavilancillos hacen eso: atacan desde arriba, tiran al piso, cortan rápidamente la cabeza y huyen con el cuerpo, después si pueden, regresan por la cabeza también. Su técnica es interesante porque no dejan sangre: no se si sea por la fisonomía de los pajaros (cosa que dudo porque me platicaron que con las palomas hacen lo mismo, tampoco dejan casi rastros y un paloma es unas 5 veces mas grande que un churrinche) o si ademas de ser excelentes aves de presa son perfeccionistas. De todos modos interferí en el orden natural de las cosas y me llevé su postre. Desde aquí una disculpa para el gavilancillo, pero sigo pensando que una muerte merece una ceremonia por simple que sea.

Retomemos donde nos quedamos.

Los trasplantes son de esas cosas donde aplica el dicho de no hagas cosas buenas que parezcan malas. Lo cambiaré a que puedan utilizarse de mala manera.

Los hospitales del tercer mundo (si, a ese al que pertenecemos, no nos engañemos) tienen fama de ser un nido de corrupción en todas sus variantes, cosa que México orgullosamente ha representado en su momento. No son tan alejadas las historias de ciudadanos del primer mundo (gringos, pues) que venían durante los ochenta y noventas para hacerse trasplantes ilegales, después de todo ¿quien no quiere seguir vivo?

Salió una novela que después se hizo película llamada “Coma” justo ese tema a finales de los setenta, que en su momento creo una histeria al respecto de que alguien entrara en tu casa, te sacara un órgano para comerciarlo mientras dormias (aunque eso no pasaba en la película). La realidad es que es un negocio que existe, pero los riesgos son tan altos y las ganancias tan fácil de perderse que no se lleva mucho a cabo (al menos así se ha manejado). Siempre he considerado que es un negocio horrible, complejo y mal hecho; las probabilidades de un rechazo son altisimas, se requieren donantes vivos y sobre todo compatibles. Las historias mas consistentes hablan de que actualmente se lleva a cabo en países asiáticos o en Europa del este, pero al igual que todo lo que tiene que ver con el trafico de humanos son historias que se mantiene deliberadamente grises. Bueno, las nuevas leyes mexicanas, llevan protección contra esos crímenes (aunque el estado niegue categóricamente su existencia), porque no es que México sea un lugar donde se extraigan órganos (muy difícil de comprobar); no, lo que es, es un lugar donde es posible encontrar médicos que realicen el trasplante. Ahora, se pretende que en caso de donadores procedentes del extranjero exista la documentación adecuada, un tiempo largo de estancia en el país o en el caso de un órgano ya extraído, 15 días de antelación para llevar a cabo la documentación y verificación. Hasta aquí no vamos mal.

La otra nueva cuestión, es que si  la perdida de vida del donante este relacionada con la averiguación de un delito, no es reclamada por sus familiares o está en calidad de desconocida, es un saco de órganos legal para usarse sin necesidad de un consentimiento. Una excelente ley, hasta que la volvemos a leer… no hay ningún parámetro para determinar que significa “la averiguación de un delito”. Un accidente automovilista es parte de la investigación de un delito si se sospecha que la persona estuvo en un accidente, un tiroteo también, estar en la cárcel definitivamente es estar dentro de la averiguación de un delito. ¿Morir en la cárcel cuenta? Porque no se me ocurre un mejor lugar para una historia que da miedo. Como comentaba, conseguir gente adecuada para un trasplante es difícil: se requieren pruebas, seguimientos, dietas especificas para elevar la posibilidad de un trasplante sano… ¿que lugar cuenta con personas que pueden ser analizadas, controladas y utilizadas (muy facilmente comprobable) en contra de su voluntad sin que nadie se de cuenta?

Pero esas son historias paranoicas mias.

Hemos avanzado mucho en los últimos años, nadie esta tan loco como para pensar algo así (excepto quizá un servidor que sigue pensando que la gente es buena), la realidad es que en cosa de trasplantes tenemos muchos estigmas culturales que quitarnos, vamos, es difícil conseguir que alguien done sangre;  las ideas religiosas son fuertes: aunque por un lado te dicen que ayudes a tu prójimo, por el otro esta la creencia de enterrar a los muertos para que tengan descanso, donde parte de eso es la interpretación que sea entero el cuerpo. Por otro lado tenemos la dificultad de dejar ir a los seres queridos, su cuerpo representa mucho y es difícil tanto aceptar que sean ido, como que sean utilizadas como partes repuesto, aunque esto le salve la vida a alguien mas.

Estamos atrasados en una red de corrupción nacional donde con dinero y los contactos adecuados se consigue todo: avanzar en las listas de trasplantes no es complicado, producimos ya suficientes muertos como para que la población que necesite una tripa nueva la reciba (previa limpieza de la pólvora), mantenemos una cultura de miedo donde el que no es paranoico es porque esta ebrio, nos aferramos tanto a lo que tenemos que nos olvidamos que hay puntos en donde vale la pena soltar. Como me dijo una amiga y me convenció su argumento, es una excelente ley, pero hay que vigilar su implementación.

Ciertamente tengo ideas extrañas, es la primera vez que se me ocurre que quizá vivo dentro del coto de caza de seres menos elegantes que un gavilancillo.

Bird of prey, flying high…”

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