Día 38.

Misma hora, música progresiva, ponche de frutas y frío. Lo importante es la tranquilidad.

Algo que me gusta de platicar con amigos o conocidos que tengo en linea, es que en la vida, (termino que utilizo para referirme a todo lo que ocurre fuera de la computadora), se hablan de ciertos temas con un grado de discreción y reglas sociales mientras las distancias personales se vuelven importantes. En cambio, en internet, las platicas toman tonos completamente diferentes, pues no hay que mirarse a los ojos, cuidar las formas o asumir consecuencias de inmediato. La distancia se mide en la pantalla y los dedos sobre el teclado, lo cual apenas da espacio para escurrir una que otra verdad bruta, sin destilar, entre montones de letras inconexas.

Un par de esas platicas me llevo a la música con la que cada persona acostumbra tener relaciones sexuales (así, sin ponerle adornos), asunto por demás interesante, pues desde sí se utilizada para dar ambiente previo o para la función principal en sí, hasta si para llenar el espacio con sonido ambiental o para generar tanto ruido que no se escuche lo que pasa, cada persona la escucha de una manera diferente. Nótese que dije persona, no pareja (o cualquier otra cantidad de personas involucradas), porque cada quien concibe de manera diferente la experiencia: desde lo que significa el estar ahí, las cosas que esta dispuesta/o a hacer o las cosas que esta dispuesta/o a no hacer.

A partir de ahí, decidí llanamente lanzar la pregunta al aire en unos cuantos lugares con lo que aprendí varias cosas: primero, no esperar respuestas coherentes de gente que no coge, segundo los gustos son muy diferentes entre si, tercero, al parecer el sexo femenino es mas propenso a compartir sus gustos y fantasías, siempre y cuando claro, sea con discreción (aunque algunas entrevistadas no tuvieron reparo en ponerlo a los cuatro vientos). Resultó tan educativo el asunto que lamento no contar con mas datos al respecto, excepto artículos de revistas para consultorio de dentista, lo cual aunque entretenido no informan mucho. Ante falta de rigor científico, saquemos entonces suposiciones:

Los gustos musicales tienen que ver mucho con el lugar donde se está y con quien se comparte, aún el hipster mas recalcitrante no puede ponerse a escuchar tambores tribales de Afganistán por mucho tiempo sin darse cuenta que necesita con quien compartirlo. Algo de eso debe de haber en lo que excita a cada quien con cierta música: el deseo de compartir no solo fisicamente sino un gusto, un grado de vulnerabilidad extra. Algunas de las canciones que a mi en lo personal me gustan son porque estuve con alguien en ese momento mientras sonaba, ni siquiera tiene que ser sexualmente, solo el lazo emocional en ese instante, mientras que otras son canciones que deliberadamente se tocaron. Creo entonces que puedo deducir que música con voces, ritmos o tonos similares pueden llegar a gustarme de manera similar. Cualquiera que lee esto, recuerda ocasiones “especiales” con alguien con un numero de detalles como el lugar, la temperatura, como estaban o no vestidos, los aromas y como no, que se escuchaba, es más, apuesto que pudieron tener relaciones con una persona muchas veces por una cantidad de años y los recuerdos mas inmediatos que tienen son esas ocasiones, un puñado que resume todo.

Por otro lado, también hay música diseñada específicamente para ser sexy, ya sea por la letra, la voz, arreglos, o el artista que la interpreta, digo, yo si le daba a Lady Gaga sin tapujos así como he conocido bastantes chicas que no perdonan a Jim Morrison aunque este muerto y solo lo conozcan por una que otra foto o video. Todo esta en la actitud, parte muy importante a la hora de compartirse con otra persona: no tiene nada de extraordinario tener la lengua de alguien más dentro del oído. Estoy también seguro que debe haber una combinación de sonidos que reverberan desde la garganta hasta la entrepierna; creo recordar que alguien me comentó alguna vez que la voz grave en los cantantes la mataba, aunque no de manera literal, pero desconozco cuales sean las combinaciones que se utilizan para ese efecto, pues a pesar que mucho lo intentan, encuentro más desatinos que aciertos. Supongo que son de esas artes que no se divulgan fácilmente. El arte, como siempre, esta en la intención; el demonio, en los detalles.

A todos nos encanta que nos hagan un detalle, tambien que se ponga música de vez en cuando.

“Tanto por escuchar, tan poco tiempo.”

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