Día 51.

En cierta manera me alegra que durante esta semana estuve enfermo, pues la ciudad es un caos. Por todos lados las calles están tomadas, algunas oficinas publicas, escuelas y hospitales en huelga de todo tipo, acarreados por todos lados, demandas, platones, todo el circo. En fin, tomemos un café lungo descafeinado y sentemonos a escribir.

Si algo me enseño Batman desde niño es que el frío es el enemigo. Habitualmente soy un fan descarado del frío: me gusta la idea de tener una excusa para no salir de la cama con o sin segundas intenciones, pero igualmente pasar demasiado tiempo ahí lleva a un invariable hastío, igualmente con o sin segundas intenciones, cosa que no se debe dejar que ocurra, nada peor que hartarse del hedonismo. También porque es la época cuando hay bebidas calientes, mandarinas, que aunque nadie me lo ha preguntado es mi fruta favorita, lo que no me gusta es que tener que realizar actividades diarias.

Pero como no todos los días se puede quedar uno hechadote, llega entonces el momento de moverse aunque sea para estirarse un poco fuera de la habitación, solo para descubrir que las cosas que da uno por sentadas resultan estúpidamente difíciles o desagradables, como por ejemplo lavarse las manos con agua polar, no se diga preparar alimentos o salir a buscarlos, pues se requiere ponerse una serie de abrigos de diferente grosor para combatir la temperatura, peor aún cuando esta viene acompañada de viento helado que parece burlarse con sus silbido de los ingenuos que creen que no va a encontrar un huequito entre el pantalón y la camiseta, el cuello o los tobillos por donde entrar para darnos un amigable “hola vecino” sobre la epidermis. Algo que siempre he querido saber es porqué uno se enferma cuando hace frío, digo, ya he tratado aquí el hecho que llevamos mas de un siglo con el conocimiento de que las enfermedades son provocadas por virus y bacterias, entonces ¿de dónde demonios sale que pisar el piso sin calcetines enferma?  Misterio. Y sin embargo ocurre.

Preguntandole al Internet que todo lo miente, me sale con que los cambios de temperatura son los culpables (malditos, mil veces malditos) con algo de que las defensas bajan por la reacción de las proteínas con el pH lo que inhibe su funcionamiento, pero la explicación que dá raya en aburrimiento, con lo que busco una segunda opinión. La encuentro en una doctora que me platica que no es que el frío enferme, no lo que enferma son nuestros sucios cuerpos juntos y la falta de higiene. Eso suena mejor. Ocurre que como somos animales gregarios, en cuanto comienza a descender la temperatura comenzamos a juntarnos con los de nuestra especie buscando calor, nos bañamos menos, utilizamos la misma ropa por varios días (por ejemplo chamarras) no permitimos que entre ventilación a nuestras casas o trabajos con lo que tenemos un caldo de cultivo padrisimo para las enfermedades. Ademas, gracias a que somos una especie que cuida a sus hijos, tendemos a contagiar una vez adquirida una enfermedad, a nuestros familiares que nos cuidan, que por salir a buscar medicamentos contagian a mas personas.

¿El mejor lugar para contagiarse de algo? La sala de espera de un hospital.

Como ya había avisado, me voy a la playa, se quedan con el frío, los veo el lunes. Si hice todo bien, aparecerá en la pagina principal de este blog cada día un post ya programado, a las 3 de la tarde, si no, pus ujule.

“Que calladitos, quien los viera”

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