Día 65.

Mas temprano, procurando que sea la nueva costumbre. Ya desayunado lo cual es muy raro, pocas horas de sueño.Té verde con miel, al mas puro estilo ingles. Atari Teenage Riot anuncia fecha en México, 14 años de espera. El mundo es maravilloso, hace viento, necesito una nueva cometa. Escribamos.

Hace rato, antes de iniciar a escribir, me dí cuenta que ya es una parte mecánica enfrentarme a la hoja en blanco. Ciertamente esta no es una página en el sentido físico de la palabra, tampoco es blanca pues tengo al menos dos docenas de opciones alrededor de ella que van desde corregir un error ortográfico hasta hacerla hacerla lo mas posible a una autentica pagina en blanco, desapareciendo el resto de las opciones. Esta ultima es una opción que acabo de descubrir y ciertamente me llena de un miedo primigenio. Sin embargo la utilizaré por hoy, pues tengo la ventaja que con solo mover mi mano puedo volver a mi capullo habitual. Este miedo supongo que es algo que nunca va a desaparecer por completo, de esos que si un día llega a ocurrir, será hora de preocuparse por haber perdido la poca razón que tenga o de dejar de escribir. Por hoy, estoy a gusto porque acomode mi mañana de tal manera que sentarme a escribir fue algo tan básico como despertar, que no levantarse. Habitualmente, como lo he comentado antes, tengo varios temas en la cabeza de los cuales escribir, más eso no garantiza nada: puedo sentarme por una hora o dos sin agregar una letra, pues una cosa es querer algo mientras otra muy diferente es saber como conseguirlo. Hoy ya no fue así. Claro, admito que cuando estoy cansado escribir me resulta facilísimo, como si todo lo demás se bloqueara y mi cerebro se descargara en el papel electrónico en un estado semi-zombie en reversa que busca consumirse a sí mismo, pero esta mañana, mientras me miraba al espejo, dejó de preocuparme acerca de lo que iba a escribir.

Para nada eso cambia el hecho de no saber como escribirlo.

Por ejemplo, tenia pensado escribir este post a partir de una frase ajena que ha quedado guardada desde hace un par de años de manera malograda, pero me dí cuenta que si lo hacia, en unos meses (si, meses) el momento adecuado para soltarla durante su aniversario, ya no lo podría hacer, la habría vuelto a malograr, lo cual seria una verdadera lastima, pues si bien procuro cambiar de pensamiento a que cualquier momento es el mejor momento, la verdad es que también hay cosas que no deben ser desperdiciadas solo porque se pueden hacer. “Aventar perlas a los cerdos”, le llamaba uno de mis mejores maestros al soltar las cosas valiosas que se tienen a personas que no lo van a apreciar, creo que también aplica el hacerlo solo por no dejar pasar la oportunidad, como acostarse con alguien solo para masturbarse dentro de ella: resultará tan divertido como insatisfactorio al no haber una verdadera intención de estar ahí. Es tan parte de existir como de dejar de hacerlo, miles de maneras de perderse, miles de búsquedas infructuosas por no ser encontrado. Me alegra haber llegado al primer lugar que no conocía, siempre es mejor que llegar a donde ya se ha estado.

Y no debo de olvidar conseguir una cometa.

“Como un Cthulhu-salchipulpo-volador rosita”.

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