Día 102.

Sábado con mucha actividad, al grado que traigo todavía los mismos calcetines de ayer y ya comienzan a desprender un buqué poco agradable. Pero antes de eso, hagamos la tarea de esta tarde antes de procurar salir a romper el mundo.

Murió Harry Crews, de quien nunca he leído nada (lo haré al rato) pero que opinaba que escribir 500 palabras al día era una buena jornada. Eso me crea una ambivalencia, pues escribo 500 palabras aquí, pero sigo considerando que es solo como calentamiento previo a escribir más, eso sí, calculando que en su época no había procesadores de texto, creo que esa cantidad es susceptible a ser modificable.

Quienes me conocen, saben que tengo peor letra que un médico dislexico, la cual en los últimos años se ha deteriorado todavía más debido a que es muy raro que escriba a mano, al grado que tengo anotaciones que ni yo mismo entiendo; en alguna ocasión me la llegaron a comparar con la letra de un psicópata, cosa que no creo… quizá sociópata. Ningún psicópata que se respete permitiría que sus apuntes acerca de la mejor manera de cocinar cerebros o meter pollitos en la licuadora, se confundan con una receta de enemas y antiheméticos. Desde siempre le he echado la culpa a que soy zurdo y que en la secundaria las sillas tenían solo paletas para diestros, lo que me obligaba a asumir una posición bastante incomoda cruzando el brazo para escribir en la hoja colocada a lo ancho en vez de a lo largo. Para segundo año pusieron un par de bancas para zurdos, pero no me acomodé, así, que seguí con lo mismo, que hasta la fecha creo lo sigo haciendo aunque con menor ángulo de cruzamiento.

Admito que me causa un poco de frustración el no tener ningún manuscrito mió. Hace algunos años encontré en un puesto de artesanías un cuaderno hecho a mano, cuyas hojas habían sido tratadas con café y vinagre, así como pasadas ligeramente al fuego lo que les daba un aspecto antiguo que me gustó. Me propuse lograr que la novia en turno me lo comprara, pues no era demasiado caro y me parecía el lienzo perfecto para escribir una historia acompañada de ilustraciones, pero me encontré con un par de problemas en ese proyecto: en primera, hago muchisimas correcciones, por lo que en lugar de un bello escrito, se convertiría en lo mismo que cualquier otro cuaderno que haya tenido hasta ese momento, que tiene mas aspecto de un documento clasificado con casi todo tachado y solo unas pocas palabras legibles. Igualmente, soy malisimo para dibujar. Cuando de niño me rompí un brazo, pasaba mi tiempo dibujando animales que no me quedaban nada mal, pero en realidad soy un copista, no tengo facilidad para generar una imagen y siento admiración y envidia de quienes pueden tomar unas crayolas o unos aerosoles para en pocos minutos dibujar (en toda la extensión de la palabra) un espejismo. Vale hacer notar que preferí rendirme con el cuaderno antes de haberlo intentado.

Para eso es mejor trabajar con un artista plástico.

Por otro lado, me maravilla que antes de la invención de la maquina de escribir alguien pudiera dedicar su tiempo a escribir una novela con tan solo una pluma que había que remojar cada cinco palabras en tinta sobre una excusa de papel, pues, por si no lo sabían, el papel para escribir a un precio económico es un invento relativamente nuevo, lo cual también explica en parte que la mayoría de la gente no aprendiera a leer, después de todo ¿de que sirve una habilidad que no va a utilizarse en la vida cotidiana? No me imagino la frustración de un escritor antes de la imprenta al encontrar una falta de ortografía o querer agregar un capitulo o modificar un personaje ya con el texto terminado. Con la máquina de escribir, la verdad es que las cosas se facilitan mucho, pero sigue siendo una pesadilla a quien no esta acostumbrado el hacer una corrección, por lo que no es de extrañar que en las fotografías de escritores del siglo XX, invariablemente tienen un cesto de basura lleno de papeles desechados, un cenicero a tope, una botella a medio llenar y pastillas para la úlcera.

Agradezco mucho la tecnología que me permite escribir 500 palabras en cosa de 45 minutos o menos con la facilidad de editar a mi gusto sin necesidad de perder el cabello en el intento, solo sigo esperando la siguiente fase, que es el procesamiento de texto a partir de la palabra hablada, lo que estoy seguro se perfeccionará en los próximos 5 años, con lo que podré olvidarme de tener que escribir en ese arte caduco llamado escritura a mano.

Eso si, seguiré sintiendo que debería hacer un manuscrito.

“Claro, la hoja en blanco siempre es el enemigo”.

Día 101.

Marco A. Almazán me enseñó desde niño que tratar de arreglar un asunto en particular en una oficina pública es una mezcla entre el laberinto de Creta con la torre de Babel, donde el Minotauro usa lentes y a pesar de entender perfectamente lo que se le solicita, contesta en un idioma completamente diferente, eso sí, de manera muy diplomática. En algún punto en la travesía se conseguirá una respuesta con extrañas firmas y sellos oficiales, a la cual si se le agregan diez pesos, a uno le alcanza para comprarse una taza de café.

Claro, en un vaso de celofán.

Mi autor mexicano favorito es el yucateco Almazán. Podría, fingir con nombres de autores serios, subterraneos o que dan prestigio entre los intelectuales (que rara vez los leen pero se saben un poema de Sabines y dos párrafos de Carlos Fuentes), pero, no hay nada que se compare con leer las desventuras del ciudadano común en la burocracia mexicana. Creo que me he leído como unos diez libros suyos, al menos tres de ellos múltiples veces, porque son cuentos cortos, habitualmente de tres o cuatro paginas que pueden leerse tranquilamente mientras se está en el baño o durante… bueno, en el baño y punto. En realidad creo que no se consideran cuentos en el estricto sentido de la palabra, pues varios de sus relatos no tienen una narrativa especifica, mas bien es una relación de humor negro ligero, como el relato de un empleado que se le quedaba viendo a su jefe, hasta que este acaba paranoico porque sospecha que su empleado sospecha de algo sospechoso que sospechosamente no ha hecho, por lo harto del sospechosismo acaba dándole un tiro; o el del psiquiatra de ISSSTE, que utilizo en mi vida cotidiana cada que alguien que se va enterando que soy psicólogo, me cuenta algo de su vida e invariablemente pregunta:

“¿Que crees que tenga?”

A lo que mirando a la persona seriamente respondo:

“Tienes un complejo de Edipo del tamaño de la catedral”, que es la respuesta que daba en esa historia el psiquiatra a todo paciente que le llegaba. Funciona de maravilla, porque rara vez me vuelven a pedir mi opinión.

Sin embargo, las historias que mas recuerdo son las que tienen que ver con hacer antesala en alguna oficina publica, si mal no recuerdo hasta tiene un manual de supervivencia para dicho evento, tales como que primeramente, si un asunto se resuelve en la capital, tienes que ir a la capital. No tiene caso confiar en que mandando cartas, llenando formularios o encargándoselo a alguien más el asunto magicamente va a desaparecer. Igualmente, recomienda llevar ropa cómoda, para todas las estaciones, pues nunca se sabe cuanto se va a tardar, llevar suficiente dinero para subsistir o aprender a alimentarse a punta de rebanadas de smog. Ya estado físicamente en la antesala, procurar dormir ahí, si se puede, en una esquina para tener donde apoyarse, quizá poner un puesto de fritangas para los demas que hacen espera, todo mientras se espera que la maquinaria burocrática (digo, poner una tabla encima de una piedra se le considera una maquina simple) se digne a posar su vista, o mejor dicho señale con su magnánimo dedo hacia uno, ese que se dice hace y deshace a voluntad, aunque en la realidad siempre depende de “el de arriba”.

Osea, el jefe de arriba, no confundir con figuras teológicas.

En fin. Almazán escribió libros enteros acerca de estas bellas estampas, allá por los años 60 y 70. Me da gusto saber que aquel México mágico que retrató, sigue manteniendo sus tradiciones actualmente, justo en esta semana he podido predecir con un cierto grado de destreza muchas de las cosas de las que Almazán advirtió, que, creo que todo mundo debería de leer, pues se encontraría con un mapa que funciona a la perfección, como los cancerberos que cuidan las oficinas de gobierno con cara de malos pidiendo identificación, la secretaria amargada de edad indefinida, el subsecretario lamebotas que sabe decir sí a todo, y el jefe, cuya sola presencia iluminaria tanto un cuarto que dejaría a todos ciegos, por lo que afortunadamente y pensando en el prójimo, mejor no se hace presente.

A todos ellos, muchas gracias por hacerme ver lo poco que vale mi tiempo, pero sobre todo, por hacerme un personaje mas de mi autor favorito.

“Traigame por triplicado su arból genealogico firmado desde Adán y su acta de defunción”.

Día 100.

Oh si.

Terminado un cafe expresso como dios manda en su tacita adecuada, poniendo el nuevo de The Mars Volta por primera vez, organizando compras pequeñas en un mediodía de primavera, con esto cumplo mis primeros 100 días de gobierno, por lo que hay que hacer una edición especial con unos cuantos temas disímbolos entre sí pero que como siempre, tienen relación, por muy bizarra que esta parezca.

Hace poco, uno de mis mejores amigos y lector habitual, me comentaba que no quería interferir diciéndome de que escribir (experimento que estuve haciendo hace un par de semanas con diferentes personas), porque eso alteraría el estilo que tengo y no le gustaria que eso pasara, pues tendría que cuidar lo que digo o como lo digo, en lo cual, tiene razón, pues desde el momento en que alguien interviene en el proceso creativo de cualquier forma, va a cambiar lo que se crea, pero, en lo que se equivoca, es que justo esa intromisión es necesaria, por lo que después de unas copas de más, terminó aceptando darme un tema. ¿Cual? esa misma discusión. Lo único que siempre advierto antes de que me digan de qué les gustaría que escribiera, es que el resultado posiblemente será muy diferente a lo que se tiene en mente.

Con eso en cuenta, vamos para allá.

Los primeros 100 días es tradicionalmente el tiempo que tiene un nuevo gobierno para hacer cambios radicales dentro de su estructura, poner orden, deshacerse de lo viejo, tomar control como amo y señor, pero sobre todo, acallar la crítica enemiga. Es la etapa más turbulenta, en la que habitualmente se dan los golpes de estado rápidos, los funcionarios anteriores huyen como ratas mientras tengas tiempo, pues si se quedan solo tienen de dos sopas: ser víctimas de las razias inmediatas al tratar de mantenerse relevantes, o, ser víctimas de las venganzas frias al termino de los 100 días, cuando han dejado de tener poder. No por nada cada en la historia romana hay etapas en las que en un lapso de un año se tienen cuatro, cinco o hasta seis emperadores. El primer acto de todo gobernante no es asegurar la lealtad de su pueblo (de esa puede prescindir) sino asegurar la del ejercito, tradición que ha durado hasta nuestros días, por razones obvias. En mi caso partículas, estos 100 escritos (que en realidad han sido 101) han servido de afiance para quitarme los vicios mas obvios que cargaba en la escritura, algunos de los cuales siguen apareciendo, pero en menor medida (particularmente ahorita mi coco es la utilización correcta de “mas y más”, porque aunque ya he revisado diccionarios, revistas y periódicos, cada quien las utiliza como le venga en gana), darme cuenta de cuales temas quiero manejar y cuales no, pero sobre todo, descubrir cuales son en este momento mis limites para redactar, con lo que puedo ir subiéndolos poco a poco en vez de frustrarme porque no avanzo como quiero o no encuentro como expresar algo.

Siguiente tema.

En este año del fin del mundo, ya comenzaron a salir los locos, en este caso son simpáticos, pues se encuentran en Francia, al pie de una montaña que tiene la particularidad de que las piedras de arriba son mas viejas que las de abajo, llamada Pic de Bugarach, donde afirman que viven extraterrestres. Ya hay gente viviendo ahí, no solo visitando, que esperan que llegue el 21 de diciembre, momento en que se van a despertar para salvarlos de la catástrofe que se avecina y llevarlos a una nueva civilización. Creen que es uno de los chakras espirituales de la tierra, que es la inspiración de “Encuentros cercanos del tercer tipo”, que el Mossad y los nazis han hecho excavaciones ahí y el gobierno está preocupado de que ocurra un suicidio en masa pues se realizan “extraños rituales” en el lugar.

Que padre. Cosas así son las que me hacen sonreír.

Visité hace varios años la región donde se encuentra esa montaña, quizá a unos 100 kilometros. Es una zona donde cultivan campos enteros de girasoles, que es un espectáculo divertido pues realmente siguen al sol: se pueden ver por la mañana todas sus flores apuntando a una dirección y por la tarde a otra, todas en perfecta coordinación, con tanta sincronía que aún siendo solo flores, provocan un ligero malestar, comparable al que provoca ver una familia todos siendo irradiados por un televisor, sin moverse, siguiendo la pantalla con la boca semiabierta. Al menos las plantas lo hacen porque reciben nutrientes. La provincia donde se localiza esta montaña se llama, Languedoc-Roussillon, en la parte sur, colindante con España, produce vinos y es… bucólica. Es bonito, pero no hay demasiado para hacer, mas allá de visitar ruinas de castillos, pues hay milla tras milla de bosques silenciosos y sembradios, todo bordeado de cerros. Creo que es justo el lugar donde uno esperaría encontrar un culto satánico reuniéndose en alguna colina al anochecer con las manos al cielo invocando a Samael en circulo alderedor de una hoguera, o en este caso, del fin del mundo. Lastima que sus bases filosóficas estan como mal cocinadas. ¿Chakras, alienigenas, nazis? Suena como una pésima cuarta parte de Indiana Jones (maldita sea, existe) pero con hippies. Se se llegan suicidar va a ser con sobredosis de té de pachuli.

Ultimo tema.

Realmente no me molesta que me pidan escribir de algo. Al contrario. Sobre todo porque si no me interesa lo que me piden, pues simplemente no lo escribo, libertad que puedo ejercer bajo dos ejes: el primero, es que como no me pagan por escribir, pues simplemente no lo hago, y segundo, si lo hago y no les gusta, pues ujule, porque tampoco me pagan.Un par de veces, fuera, claro, de este espacio, me han censurado escritos, por cierto bastante inocuos, solicitándome que los cambie bajo la excusa de que “van a ofender a alguien”. Creo que esa es la excusa mas patética para no escribir, sobretodo porque si tu mano te ofende, pues dejas de meterla en lugares que no debe de estar sin un título de doctor. Lo mismo se puede hacer con lo que vierto aquí, que no siempre es agradable, pero tampoco busco lo contrario, simplemente es lo que tengo ganas de hacer en ese momento, no queda mucho espacio intermedio para ponerme a pensar lo que va a pensar tal o cual persona. Curiosamente los escritos de los que he considerado no llenan mis expectativas son los que mas han gustado, mientras a los que les he dedicado mas dedicación son las que han tenido un recibimiento más tibio. Afortunadamente la gente se ofende con cualquier cosa y no por eso dejan de esperar a nuestros salvadores de Alfa Centauri, que solo se llevaran a los nobles de corazón o algo así.

Con esto finalizan los primeros 100 días, dedicándole este post a quienes han estado aquí desde el principio: en palabras de Dave Mustaine, yo se quienes son y ustedes saben quien soy.

Nos vemos mañana, aquí como todos los días.

“Si hasta como cerro está gacho… patético asunto”.

Día 99.

Tuve una pésima mañana en una sala de espera durante tres horas en medio de gente paranoica, sin café y pocas horas de sueño, de la que no saque absolutamente nada mas que buenos deseos. Afortunadamente ya me tome un lungo, con lo que el mundo es mejor. Veo a mi perro respirar mientras duerme, necesita mucho más el descanso que yo. Me alegra que esté aquí.

Les recuerdo que esta es la cuarta y última parte de una serie.

Actualmente se mira a la iglesia como una institución en la que siempre los sacerdotes son responsables de todo, de la manera en que se ve una compañía de negocios, dominada por un grupo superior a los demás, que viven con sus propias normas, las cuales suelen ser absurdas para el mundo donde vivimos. Ahí, es donde existe el Papa como figura máxima, y al igual que en cualquier otra empresa, es responsable de lo que ocurre hacia abajo dentro de su curia, a quienes se les adjudica contacto con seres superiores a nosotros, predicando al mismo tiempo sufrimiento con resignación para sus rebaños, mientras llevan autos del año; enseñando que las leyes de Dios son indiscutibles mientras desconocen las leyes del hombre.

Y luego se martirizan porque nadie los comprende.

Cada quien tiene derecho de elegir su veneno, entre mas dulce le sepa mejor. Lo que no se tiene derecho es a apresurarselo por la garganta a los demás, quitárselo de las manos o intentar deshacerse del propio inyectándolo a quienes confian en ti.

Dejando de lado para otra ocasión a los jefes de la iglesia, la realidad es que quien la conforma son sus fieles. Personas que deciden seguir su fe, que se saben imperfectas pero que buscan hacer algo, que, contrariamente a lo que se piensa, no se la pasan todo el tiempo rezando sino trabajando y luchando por sus ideales. Desprecio en demasía a quienes dicen que tener fe es estúpido, que lo único real es lo que se tiene a la mano. La gente que equipara la creencia con la ignorancia, caminan con un vacío que nunca pueden llenar, porque no están dispuestas a aceptar que como seres humanos, no somos autosuficientes, no venimos a este mundo solos y no hay peor destino que irse con un ultimo aliento amargo que nadie extrañara.

La visita del jefe del vaticano no generó en sí ningún cambio: todo mundo sabe la realidad en la que vive. Las palabras de Benedicto XVI no tienen valor si no son acompañadas por las acciones de Joseph Aloisius Ratzinger. Sin embargo hay algo que rescatar, que es el hecho de que medio millón de creyentes en virtudes como la caridad, el ayudar al prójimo desinteresadamente, el mejoramiento de los lugares donde viven y el perdón (condicionado, como debe ser), pudieron sentirse que no están tan solos como se nos quiere hacer creer a cada paso, encontrando fuerza en apoyarse en los otros. De eso se trata hacer comunión, no veo nada de malo en todo de ello, y a pesar que no comulgo con muchas de sus practicas, me gusta saber que están ahí, y, que contrariamente a lo que nos fascina creer, son bastante accesibles.

Creo en la libertad de culto, como creo que todos necesitamos creer en algo de la misma manera en que necesitamos que se tenga fe en nosotros.

También creo en el latín como método de entretenimiento.

“Ave, Satani”

Día 98.

Con la pena, en serio, ayer no pude terminar de escribir a tiempo por dedicarme a los vicios. Me he mandado llamar a mi oficina, preguntado si tengo problemas en casa, me dije que en esta empresa somos un equipo, que donde falla uno rompe el esfuerzo de los demás. Me he dado una advertencia que con esta actitud no voy a llegar a ningún lado y que recuerde que mucha gente le gustaría tener este trabajo. Posteriormente he salido de mi oficina con la cola entre las patas y le he hecho mentalmente una señal con el dedo a mi jefe, o sea a mí, pero interiormente me doy cuenta que debo de poner mas atención y esforzarme mas. “Let’s try harder” escuche en una telenovela coreana.

Terminado ese trance, el quedó pendiente, del que escribiré hoy en dos partes, tan sola para justificarme ante la gerencia de manera engañosa.

La visita del Papa a cualquier lugar del mundo me dice exactamente lo mismo: nada en particular.

Desde siempre me he preguntado cual es asunto con que visite el lider espiritual inalcanzable de una religión que requiere ser protegido las 24 horas de día, pues también es jefe de estado de un territorio. la respuesta obvia es que lleva un mensaje de aliento, paz o cualquier otra cosa que fácilmente podría conseguirse en su iglesia local o en un libro de autoayuda, pero eso es ser simplista y sobre todo cerrado: la visita del Papa se asemeja mucho mas la de un rockstar, (que por cierto, ningún otro jala tanta gente) pues se espera con anticipación, los boletos están agotados, hay reventa carisima, convoca multitudes que llevan su camiseta, todo mundo se sabe de antemano lo que va a decir, lo repite mientras lo dice y al final se sale extasiado del espectáculo.

Pero el show termina y no hay mucho mas que decir mas que guardar los suveniers.

¿Entonces?

Pues cumple el mismo papel que cualquier otro animador, osea, darse a conocer, alegrar a los fans, atraer nuevos y que estos se conozcan. Justo esta es la parte que me interesa. Como ya he dicho, la iglesia y yo no tenemos una relación, tal cual. Sin embargo, me gusta el trabajo de sus miembros.

¿Perdón?

Al igual que con cualquier otra organización, hay personas que no me son gratas, que son fanáticas, convenencieras, hipócritas y todos los defectos que se les quieran colgar, pero, afortunadamente, la gran mayoría lo son, simplemente resaltan más los primeros de la misma manera que resalta una mancha en una camisa blanca que en una gris. La gente tiene a obviar que la iglesia, como institución, tiene como fundador a una de las personas mas defectuosas de quien se puede tener historia, en la imagen de Simón Pedro, cuya fe flaquea a cada instante, temeroso de la muerte pero obediente, simbolizado en esa cruz invertida que todo buen metalero trae sin darse cuenta que es la señal del Papa (del anticristo me aviento un escrito luego). Por otro lado está Pablo, cazador de cristianos antes de convertirse, orgulloso, causante de que no se siga el antiguo testamento como ley sino las enseñanzas de Jesus (o al menos ese es el intento) y como ultimo miembro de la trifecta a Juan Evangelista, dedicado a llevar la palabra y caridad a la gente, pero que huye para evitar ser muerto. Tres personajes bastante humanos, atrapados en el recuerdo de no serlo, medallas para llevar al cuello, imagenes tan distorcionadas por la manipulación de casí 2,000 años (o mas) que generan la posibilidad de que posiblemente nunca existieron, o como mínimo, son completamente diferente a como los concebimos actualmente.

Justo a ellos y las personas que creen en lo fundado por ellos fue a quienes quería ver durante la visita papal.

¿Perdón otra vez? Concluyo en el siguiente post que subiré en unos minutos mas.

“Silbo melodias de Satán”.

Día 97.

Que difícil es encontrar una taza para café expresso a un precio económico. Pasé toda la tarde siguiendo el primer arcoiris que he visto este año sin alcanzarlo, pero al menos ya sé donde conseguirla mañana. Estoy hambriento de tanto caminar pero antes hay que escribir, dándole una primera escuchada al nuevo disco de High on fire.

¿Donde me quede ayer?

Ah, si.

Bueno, con los años, me fui suavizando en mi anti-clerisismo, principalmente porque siempre encontraba en todos lados alguien dispuesto a decir que la iglesia era lo peor que le había sucedido a la humanidad, que debería ser destruida y que la gente con fe en ella es idiota. Así de sucinto. La actitud de “estas a mi favor o eres un ignorante” me parece una de las cosas mas desagradables, sobre todo porque me parece que es hacer exactamente lo mismo de lo que se queja quien la predica. Hay que enfrentar esa lógica a algunos datos duros: México es el segundo lugar en número de católicos con 95 millones, que representa poco mas 80% de la población total del país en el cual, a cada lugar al que se vaya, se va a encontrar una iglesia como mínimo. Por otro lado, la Biblia sigue siendo el libro mas vendido del mundo, que no es nada fácil de leer por cierto. ¿Entonces toda esa gente es idiota? Desde el punto de vista de quien odia a la iglesia, si.

Recuerdo en particular a un maestro en la universidad, quien hablaba en clase que en África hay tanto VIH porque la población no utiliza condón, a causa de la iglesia católica, porque lo prohibe, un argumento que me pareció muy débil, por lo que le pregunté si no tenían derecho las personas a seguir o no las creencias de su iglesia, (a sabiendas que son otras las causas de tanta enfermedad) a lo que su respuesta fue categórica:

“Por pensamientos como el tuyo es que está muriendo la gente de SIDA”.

Toma de goma.

Desde entonces no volví a participar en su clase, que es en la que tengo peor calificación obtuve, pues me dejo de interesar al darme cuenta que estaba siendo instruido por alguien que en vez de enseñar, pontificaba. Si hay algo que detesto en este mundo son los dogmas, sean de quien sean. Me recordó a otra maestra con la que me sucedió algo similar, que daba introducción a la psicología, a quien cuestione dando el ejemplo de que si, hipotéticamente, a una computadora se le da la información de que un perro tiene cuatro patas y una mesa tiene cuatro patas, entonces la catalogabas como que ambas eran iguales; y mi pregunta era que si podía suceder algo similar en la mente humana, a lo que ella me miro fríamente, respondiéndome con otra pregunta cargada de veneno:

“¿En que clase cree que estamos? aquí no se manejan computadoras”.

Otra de goma.

Era como el tercer día de clases, durante el primer año. Terminando la clase, se me acercaron varios compañeros a quienes no conocía a decirme que la maestra se había pasado, que no tenia porqué responder así, mucho menos cuando era un cuestionamiento válido, lo cual agradecí, porque por un momento, me hizo dudar que quizá lo mejor hubiera sido quedarse callado. Pero también comprendí clases después, que lo que ocurrió no fue que atacara porque sí: lo hizo porque de lo único que sabia hablar, era de lo que venia en sus apuntes.

Justo a este punto quiero llegar.

Cada que me dicen que no hay que discutir de política, de religión o de futbol (aunque en realidad es a cualquier asunto que resulte espinoso o del que no sepamos), me quedo pensando que es porque le tenemos miedo a los dogmas. Nada como una creencia enraizada en creer que se tiene la verdad absoluta para volvernos ignorantes, sobre todo, cuando aseguramos que son los otros quienes tienen esos dogmas y no nosotros. Al no darnos la oportunidad de dialogar un poco, todo mundo pierde, especialmente cuando se trata de enseñarle a los demas supuestamente a ser mejores personas.

¿Y porqué quería entonces ir a la misa del Papa, padre de todo dogma, defensor de paidófilos, creador de miseria, nazi, retrógrada, que utiliza el signo del anticristo y que debe ser bien malo porque tiene cara de malo?

Con la pena, se me acabó el espacio, mañana prometo contestarlo.

“El mejor Papa de la historia”.

Día 96.

Siguiendo el vive latino, esperando a que toque Tropikal Forever y si me logro escapar un rato en la tarde, Illya Kuryaki. Tenia considerado ir a visitar al Papa, pero por causas de fuerza menor, decidí que no tenia ganas de caminar 12 kilómetros solo para ver una pantalla gigante en medio de 300,000 personas para regresar inmediatamente, eso claro, si conseguía transporte.

¿Que me interesaba de ir a verlo?

Bueno, no soy un católico practicante, no tengo nada en especifico a favor o en contra de la iglesia. Afortunadamente cuando tenia 12 años mi madre me presentó un libro llamado Compendio de historia sagrada, que era un resumen con dibujos al estilo de Gustave Doré sin anotaciones de versículos, para que lo leyera antes de hacer mi primera comunión. Pasé los siguientes meses leyéndolo de cuando en cuando, bastante bueno como aprendizaje acerca de las historias. Para mi hacer la primera comunión solo significaba ponerme un traje que seguro se me vería ridículo, pero afortunadamente mi madre tiene una mente abierta, por lo que me dieron la opción de primero leer y decidir si quería o no hacerla. Realmente no veía porque no hacerlo, pues intuía que era algo que haría feliz, pero, llegué a la parte de la adoración del becerro de oro y como Moises manda pasar a 20,000 judíos a cuchillo.

Así, con esas palabras, pasar a cuchillo.

Me pareció algo horrible que me llenó de dudas ¿qué no se suponía que Dios es todo misericordioso? ¿tan grave resultaba dudar o tener otra religión que no fuera la del patriarca? y por ultimo, el primer mandamiento dice claramente “Yo soy el señor tu dios que te ha sacado del país de Egipto, no tendrás otros dioses delante de mí” aún no se habían entregado siquiera las leyes al pueblo, nadie las sabia, entonces ¿porqué matar a tu propia gente?

Aparte que a mí no me sacó de Egipto.

Estas pequeñeces hicieron que reconsiderara el hacer comunión. Pasé los siguientes años con una rabia propia de mi edad, dirigida diversos objetivos uno de ellos, la iglesia, pero en el fondo no creía en ese odio, pues honestamente, a mí nunca me ha hecho nada malo la iglesia, aparte de molestarme de cuando en cuando, eso sí, la considero culpable de que casi todo el arte medieval y renacentista que estoy seguro tenia mucho más que decir, gira alderedor de los mismos personajes bíblicos. Acostumbraba leer bastante ya en aquel tiempo, así que consultaba regularmente dicho compendio para aprender, pues me dí cuenta rápidamente que no podía tumbar argumentos contrarios sin información, con lo que poco a poco fui dándome cuenta que la Biblia tiene demasiadas facetas, algunas de ellas bastante saludables si se tiene la capacidad de tomar lo que sirve y dejar de lado lo dogmático sin razón, fue uno de los ejes que me ayudó a pensar de la manera en que lo hago, dudando de las cosas que me quieren vender como absolutas. Entre las miles de cosas que tengo que agradecer a mis padres, es que siempre estuve rodeado de libros, entre ellos había algunos que hablaban acerca de la expansión del a religión católica por el mundo, siempre con una doble moral de aventar una piedra para después ir a sobar a quien se la aventó y decirle “son los designios del señor”. Ciertamente no me agrada una institución que prefiere agriarse antes de aceptar sus errores, menos aún que los que llega a aceptar lo hace con medias tintas.

De nuevo ¿entonces para que demonios querria ver al Papa?

Les platico mañana.

“El cuento de nunca acabar”.