Día 72.

Siguiendo con las peticiones. En esta ocasión un hipster recalcitrante me ha pedido un escrito acerca de los hipsters. Ante tal situación solo me quedaba prepararme adecuadamente: fui a un bar hipster, consumí cerveza artesanal junto con alimentos orgánicos regionales, escuché platicas hipster acerca de música, películas, drogas y como valen madre los hipsters que van a bares hipster a platicar cosas de hipster. Posteriormente me receté varios artículos acerca de la subcultura indie, de donde viene la terminología, compartí de manera irónica un vídeo musical en Internet a lo que me referí como “trollear”, me serví un té chai latte en una taza de dulces Ricolino con miel negra, que a según la producen las abejas en temporada de sequía a partir de la resina de algunos arboles frutales y  por ultimo me puse a escuchar radio ibero en linea.

Pero nada. Por cierto que sabe horrendo el té.

Algo estaba haciendo mal, hasta que me dí cuenta: estoy tratando de maquillarme de una clase de hipster que no soy, cuando en el fondo, tengo uno autentico; es hora de que deje salir  su desprecio por su misma raza.

La primera vez que conocí a un hipster fue en la preparatoria, donde ví a un tipo que vestía un traje azul marino de buena calidad, con la diferencia que el pantalón había sido cortado para convertirlo en bermudas y su calzado eran unas botas Dr. Martens moradas con calcetas blancas. El colmo del buen gusto. Quien lo conocía me platicó que lo hacía para llamar la atención, catalogaba a quien lo criticaba como ignorante de la moda, retrogradas y compraba en una tienda ya desaparecida donde vendían música internacional tan oscura que nunca llegó a importarle a nadie a precios estúpidamente económicos o prohibitivamente caros. Era hasta ese momento el tipo mas ridículo que había visto en mi vida, supuse que nadie mas se atrevería a traer algo tan estúpido en publico.

Desafortunadamente la siguiente década se encargó de callarme el hocico.

En sucesión rápida vino la moda de los ravers, nu-metaleros, darks, electrodarks, electrónica intelectualoide, happy punks, neohippies, emospunks, emos, protoindies, hip-hoperos…. todos con su propio subgenero musical, vestimenta ridícula (eso si, en diferente sabor), literatura y “artes plásticas”, lugares de reunión, pero sobre todo la filosofía de:

No le vas a entender y no te va a gustar.

La misma gata, solo en revolvedora.

¿Que sucedió con ellos? ¿se los trago la tierra? No, envejecieron, se cortaron el cabello, se compraron una tornamesa, un par de libros de contracultura beatnik, entraron a un curso de fotografía y se convirtieron en hipsters.

Evolución.

En este punto podrán decir “estas bien pendejo, los adolescentes que visten como hipsters sin saber que pedo, son los que valen verga, todo tiene significado”. Supongamos que si, pero este post no se trata de los chavillos que traen un pantalón rojo carmesí pegado que evita la circulación, lentes de Buddy Holly sin prescripción, camisetas de Adventure Time y que se alucinan con Radiohead. Oh no, ellos tienen derecho a hacer eso y mas, es lo que esta de moda se quiera o no, todos lo hicimos, nos divertimos mucho.

Pero tu ya estas grandecito, camarada hipster.

Lo difícil de categorizar lo que es un hipster es que busca desesperadamente no ser categorizado, como si darle un nombre le restara importancia al asunto. Hasta la fecha sigo esperando a uno que cuando se le pregunta, ¿eres hipster? no responda con un “no mames, me gusta la música indie, no es lo mismo”, entorne los ojos hacia arriba moviendo la cabeza negativamente, o diga sarcásticamente “si, a huevo, me encanta valer verga”. Cada quien tiene su definición de lo que es que engloba a todos… excepto a ellos mismos, aunque hagan cosas similares, pero mientras no sean exactamente iguales (si es así se repelen), los demas están mal, ellos no.

Eso esta bien interesante.

Hipster es una palabra bajo la que nadie quiere se catalogado pero con se la cataloga a todos sea cual sea su filia. Por ejemplo, una chica con medias de colores, pelo pintando con mechones verdes, lentes de secretaria mal pagada, vestido de tela de abuela, que lee la biografía del Che Guevara y escucha a Carla Morrison, es hipster. Un tipo con una camiseta de los Thundercats, rapado, botas vaqueras, traje de tweed de maestro universitario alcohólico igualmente mal pagado, que platica acerca de la devaloración de las cintas de Jodorowsky o Kurosawa al hacerlas disponibles comercialmente, también es hipster. Un ente asexuado portando afro y bigote, camisa de lanchero, shorts fosforescentes, que escucha irónicamente tangos argentinos y participa en las campañas de libertad de expresión en Myanmar es rete-hipsters. Pero ellos se definen como “librepensadores”, “independientes”, “anti-mainstream” o cualquier otro esquive. Es tanta la resistencia a ser catalogados, ir en contra de la corriente, demostrar su individualidad que justo son clasificados por la palabra que mas detestan.

En el juego de ser individualistas y anti-comerciales, se define la esencia de su filosofía: consumir lo que los demas no consumen. Pueden afirmar que no gastan ni un peso en ropa de marca, pero lo gastan en marcas pequeñas que son mas caras, el precio de la exclusividad; pueden decir que no compran música en tiendas sino que la mandan pedir directamente de la pagina del artista que es su amigo; compran la botella mas barata en el antro porque de lo que se trata es de estar ahí, burlandose con un “no mames, ve nomas a los losers del antro”, pero siguen pagando la entrada en el antro. Al final siempre hay alguien que les vende lo que afirman no comprar. Es un juego bastante caro, nada peor que no poder pagar el rechazo a la sociedad consumista.

Claro, nada de estas observaciones les molestan, porque un beneficio de estar en esta cultura es tener un ego saludablemente artificial que desecha cualquier critica a su estilo de vida de futuros directores de cine-dj-modelos-defensores de nuestras etnias, con una mezcla de mala leche y mala sangre, traducida en sarcarmo suave, desprecio burlón y unión con su clan. Exactamente igual como cuando se juntaban años atrás en la plaza de su colonia con otros proto-hipsters.

¿Como puedo saber si una persona es realmente un hipster? Bueno, a simple vista ya hay evidencias, pero para comprobarlo, se requieren pruebas sencillas de conseguir a partir de una conversación donde se buscará que provea los siguientes elementos:

a) Menciona una banda/genero musical/artista plástico/movimiento social/escritor/dj que solo el conoce, aunque no venga al caso, esperando que se le pregunte que/quien es para posteriormente ilustrarnos.

b) Al mencionar cualquiera de nuestras opiniones o gustos , fruncirán el ceño en desaprobación, afirmando que si, alguna vez le llegó a llamar la atención pero que eso fue hace mucho, cuando nadie lo conocía, pero que esta bien, luego te pasa unos paginas de internet para que las cheques.

c) Esta metido en cosas superinteresantes que le están cambiando la vida, pero a las que no te puede llevar porque son gente superselecta.

d) La mas importante: siempre hablan de lo atrasados que estamos como ciudad/estado/país/continente en comparación con un lugar que visitaron o del que les enviaron una postal. En todos los rubros.

Si cumple con una o mas de esas opciones, puede afirmar categóricamente que se ha topado con un hipster. Que no cunda el pánico. Recuerde que son solo niños grandes, por lo tanto hay que tratarlos como tales: dele la razón, admírese de sus proezas, cuéntele alguna de las suyas, si es posible cómprele una bebida y apunte el nombre de un par de las bandas que le ha mencionado con la promesa de buscarlos inmediatamente llegando a su casa, vera que se pasa una velada muy agradable entre iguales.

¿O acaso eso es muy mainstream para usted?

“Mekaneck ya tenia lentes hip antes que estuvieran de moda”.

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4 Respuestas a “Día 72.

  1. Hummm… no me gusta eso de las etiquetas, aunque, como casi siempre, respeto tus opiniones y tu forma de mirar el mundo, el cual es un misterio que, por ahora, no quisiera comprender. Saludos, Roberto.

  2. Gracias Apol, se hace lo lo que se puede 🙂
    Ya se, Ratita, que somos diferentes, por eso nos llevamos tan bien… creo q deberia de darle credito a las paginas de donde saco las imagenes, esta en particular lo merece. Le buscaré un metodo.

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