Día 77.

Modorro, confundido, un rayo me despertó de sueños importantes, el mundo comenzó a girar desde temprano y me siento como si hubiera caído en medio. Todo se mueve rápido, no estoy seguro que es lo que esta pasando, mejor me hago a un lado antes que me atropellen, me meto drogas matutinas y procuro agarrar la misma velocidad. Los sietes no son mi número de la suerte.

Lo malo de no dormir adecuadamente es que la mañana siguiente el piso no se encuentra donde habitualmente lo recuerda uno. Parte del dormir es borrar la memoria inmediata de los eventos mundanos del día anterior, administrar adecuadamente lo vivido, archivar lo importante, mandar a la caja de archivo muerto lo que ya no sirve, borrar lo mejor posible la información mundana para dejar espacio para nuevos registros. En mi caso, cuando no duermo bien, se me mezclan las informaciones de la noche anterior, los sueños y el despertar subsecuente, que, habitualmente es incomodo como si tuviera miel en los ojos, alguien hubiera sustituido mi lengua con un trapo con el que se limpió una mesa sucia, los músculos los siento como si hubiera hecho mucho ejercicio apenas un par de horas antes y me toma varios intentos hacer las cosas correctamente, desde atarme los zapatos hasta entender que voy en el transporte incorrecto a un lugar incorrecto.

En menos palabras, no carburo.

Creo que es falso el que el cerebro es un órgano con capacidades ilimitadas, una de esas ideas que nos venden con el logotipo “actitud positiva” pero que no ofrecen respuestas a como acceder a esa infinidad, habitualmente bajo el pretexto de que “eso es un camino que debes recorrer por ti mismo” o “cómprame este curso y este audiolibro para liberar tu potencial”. La mente necesita muchos cuidados y mantenimiento constante, tiene la peculiaridad que en menos de 24 horas su capacidad de razonamiento comienza a reducirse en caida libre ante la falta de sueño, utiliza una enorme cantidad de recursos del cuerpo para mantenerse en movimiento y necesita desconectarse regularmente para funcionar adecuadamente. Claro, puede ser educada para trabajar a niveles superiores a los sugeridos, pero a la larga se va a desquitar con el propio cuerpo, somatizando, generando daño en los demás órganos por estres, dejando de poner atención a las cosas que lo dañan, envejeciendo prematuramente: es una hija de perra vengativa.

Otra cosa que hace la falta sueño es volver irritable al usuario fuera de horas de trabajo de sus capacidades cognitivas, no tengo idea para qué sirve esto. Entiendo la utilidad evolutiva del dolor físico que ayuda a evitar que siga lastimándose una parte del cuerpo, que el hambre debilita a pesar que hay suficientes reservas de energía para no dejar pasar la oportunidad de alimentarse, pero no entiendo de que le sirve a nadie que uno se ponga de malas por no dormir bien ¿quizá una manera de poco amable de alejar a los demás? de esa manera uno podría conseguir tranquilidad y soledad para echarse a dormir. Lastima que eso genera problemas que deberán ser atendidos cuando se despierte, como cuando uno se pone a escribir, le preguntan ¿qué haces? y la respuesta es algo así como:

¿Qué no ves?

“Con esa actitud no vas a agarrar novio”.

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