Día 81.

La peor noche que he tenido en mucho tiempo, bastantes años. Llego feliz a dormir después de una noche de libaciones tranquilas, consciencia tranquila. Simplemente no puedo dormir. Doy vueltas en la cama y me entra una desesperación enorme, sin aviso, la vida ha perdido todo sentido, todas mis defensas mentales caen mientras me inunda un destilado de depresión, un liquido oscuro, brillante y espeso hecho del macerado de todo lo malo que me ha pasado, como si se hubiera roto un dique, me es vomitado en el cerebro, entra en todo pliegue torciendo los recuerdos, las creencias y los sueños. Siento un sabor metálico en la boca, en algún lugar detrás de todo, sé que estoy envenenado, pero no tengo fuerza de voluntad de hacer nada, llevo una rata muerta y húmeda por garganta, sabe a que se me agotaron las opciones. Lucho por que me derrote el sueño, siento una ligera fiebre, aparto cada pensamiento a un lado lo mejor que puedo, pero tengo un demonio enconado con la labor de hacerme sufrir. Tiene siglos de experiencia en su labor, sabe llevarla a cabo de manera clínica e impersonal con toda la noche por delante.

He pasado buena parte de mi vida interesado en el tema del infierno. He leído libros, hecho viajes buscando arte medieval al respecto, estudiado sus diversas variaciones a través de las culturas y el tiempo, llegando a la conclusión que efectivamente es un estado mental, mas nunca lo había experimentado en carne propia. Se siente como el vacio una coladera sin fondo, perpetuamente inmovilizado aquí y ahora.

Despierto con una pesadilla tan fuerte retorciendome que no alcanzo a comprender de inmediato, un golpe de horror que sé que debo alejar inmediatamente antes que logre comprenderlo, el miedo y yo somos viejos conocidos, me permite retirarme con solo una advertencia esta vez, pero me va a estar vigilando. Me levanto, abro la ventana, amanece y creo que he dormido solo un par de horas, prendo la computadora para distraerme. Me alegra ser psicólogo porque se lo que me esta pasando, pero mas que eso, se que tiene solución. Todo es cosa de reconstruir pedazo a pedazo, dejar que se reconfigure todo, tomarlo despacio. Espero unos minutos y vuelvo a cerrar los ojos, no me atrevo a cerrar la ventana ni la cortina.

Cuando despierto por segunda vez pasa del mediodía. No me levanto de la cama, simplemente tomo agua, mientras calmo los ecos de la tormenta. Me va a tomar un par de días volver a estar bien. Físicamente estoy exhausto pero ya no siento los malestares, emocionalmente hay demasiados calabozos abiertos de los que hay que regresar algunos monstruos, escribir lo que sucedió es el primer paso para identificarlos y poco a poco someterlos de nuevo. Lo quiera o no están ahí para quedarse, lo mejor a lo que puedo aspirar es a dominarlos, dejarlos salir solo cuando así lo requiera, quizá pueda aprender que hay algunos a los que no les había prestado suficiente atención. Comienzo a reconstruir los eventos del día anterior, ¿fue la comida? no tomé mucho, tome un medicamento para el estomago por la tarde, mi vida es buena y mejora cada día. Durante una platica con un amigo sale la respuesta.

El medicamento junto con el alcohol pudo matarme. Creí que era un simple desparasitante cuyo efecto en el peor de los casos simplemente desaparecía con el alcohol, pero no, al parecer la combinación crea un efecto resolvente bastante toxico, manteniendo mas de lo requerido el medicamento en el sistema. Para colmo de males, las pastillas que me dieron son de uso veterinario, agresivas con los tejidos blandos, por suerte, no me tomé la dosis completa. Claro esta, fui regañado merecidamente por mi estupidez. Intento vomitar, pero no, cualquier cosa ahí ya se encuentra en mi organismo.

¿Que mas puedo decir? me pasare la tarde distrayéndome, dejando que la luz me adormezca, tomando agua para limpiarme el hígado y meditando que mi imaginación puede generar muchas cosas, mas no por ello llegaran a suceder. Los budistas creen que hay diversos infiernos, donde las almas son atormentadas, pero nunca eternamente, pueden pasar eras enteras antes de salir para volver a intentar romper el ciclo de muerte y resurrección, que es el objetivo final. Bueno, hoy entre por unas horas en uno de esos infiernos.

No pienso volver ahí.

“What a horrible night to have a curse”.

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