Día 82.

De adolescente me puse una borrachera junto con varios amigos con una botella de Kaluah mezclado con coca-cola. Es una mezcla empalagosa, agradable para un vaso o dos, pero la cruda posterior me dejó la lengua medio adormecida, el estomago con nauseas sin nada que vomitar, un malestar general sobre la piel como si por encima de ella pudiera sentir toda la electricidad estática que guardo y un recuerdo constante en el paladar de lo dulce que estaba. Agueguemosle la sensación constante de un alambre fantasma oxidado en medio de un par de dientes y con eso completo el panorama general de como dormí anoche. Agradezco a todos los que se preocuparon por mi salud a partir del post de ayer, ya me encuentro mucho mejor, procuraré mantenerme limpio de medicamentos veterinarios así como lo hago del licor de café con coca.

Originalmente puse las fotos a pié de pagina de esta semana por parte de ser la semana de la mujer (de lo que me di cuenta al segundo o tercer día, pero digamos que es por eso) mas por causas de fuerza mayor ayer no lo hice. Queda mucho por decir, así que intentaré ser breve.

“Everything that is noble and deep and true and moving about what I write comes, I believe, from you”.

 James Joyce.

Cuando vi la película de “A beautiful mind” me llamó mucho el papel de Jennifer Connelly. Primero es una estudiante con carácter fuerte, después una seductora, pasa a pareja amorosa, esposa multifuncional, enfermera de su marido, para terminar en confidente de una vida. Todo en poco tiempo dentro del argumento. Ciertamente son exagerados los cambios, pero eso para nada le quita que en la vida real suele ser así. Me he topado con un buen numero de mujeres que le han dado significado a cosas que para mi no eran importantes, me han enseñado mucho mas en una tarde de todo lo que sabía anterior a ese momento y han estado contra viento y marea para apoyarme en todo lo que hago, aunque yo ya hubiera dado por perdido todo. Algunas se han ido, otras regresan a ratos, de varias he corrido, pero nunca me han abandonado. Cada una de ellas significa diferentes cosas, comenzando por mi madre, mi hermana, la niña pelirroja que me hizo sentir extraño en primero de primaria, amigas, confidentes, amantes, la chica que mientras cruzábamos la calle en direcciones opuestas volteo a verme y me dedico una sonrisa que tengo tatuada como un respiro de aire fresco; la maestra que creyó ciegamente en mí, la que no lo hizo y de quien aprendí mas; la primer mujer que me rompió el corazón, la que se tomo el tiempo en reconstruirlo. En cada una de ellas hay secretos compartidos, esbozos de existencias que lo que fue, es y será.

Todavía no hace mucho tenia un cuento en la cabeza que utilizaba para conocer chicas, llamado “Many moons” de James Thurber, acerca de una princesa llamada Lenore, quien enferma por comer tarta de frambuesa y quien esta convencida que la única manera de curarse es consiguiendo la luna, las desventuras de su padre el rey por conseguirla, las soluciones sin sentido, pero sobre todo que a nadie se le ocurría preguntarle a la princesa lo que es la luna o porque la quería. Lo leí siendo niño, sin saber a donde me llevaría o porqué me gustaba tanto. Ahora se que es porque me gusta identificarme con uno de los personajes, un bufón que busca respuestas que siempre han estado ahí, con solo acercarse. Es un excelente cuento, que me ha ayudado en atreverme a conocer esas respuestas, pero escribiendo estas lineas, me doy cuenta que nunca he preguntado a quien se lo he contado que es lo que les gusta del cuento. Supongo que la respuesta sería similar a la de Princesa Lenora que sonreiría y diría “que tonto eres”.

Pensando en ello, me doy cuenta de que cada mujer es como Lenore. Me equivoco al creer que van cambiando, cuando lo que sucede es que cada papel que desarrollan son por siempre parte ellas. Cada chica que he conocido, voy conociendo o conoceré lo sabe. James Joyce lo sabía al dedicarle a su esposa las palabras reproducidas lineas arriba. Las buenas historias de la vida siempre estan dirigidas hacia alguna mujer.

Las mejores, tienen un final feliz.

“Have you brought the moon to me? -she asked-“.

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