Día 91.

Escribiendo de noche pues me pasé la tarde volando un papalote de dos lineas aprovechado los fuertes vientos. Después de casi un mes de intentar y esperar condiciones atmosféricas adecuada,s ya le voy agarrando a como funciona el asunto: es como tratar de domar un potro salvaje con tendencias suicidas. Por lo menos ya logré hacer un par de piruetas antes que se rompiera una de las partes, afortunadamente tengo repuestos, a sabiendas que de tanto impacto se iban romper piezas.

Pero, lo que quieren leer es sobre la mañana.

¿Donde me agarro el temblor?

En mi cama, dormido, me acosté muy tarde ayer deshaciendo entuertos, al parecer el movimiento lo que me despertó, pues cuando prendí la computadora para comenzar a escribir, todo mundo estaba hablando de que estaba mareado, me mandaron mensajes preguntado como estaba (agradezco su preocupación, lamento no haber compartido su tensión) y al parecer las lineas telefónicas estaban saturadas, por lo que mejor me puse a hacer otras cosas. Hace poco hubo otro movimiento telúrico, que también me perdí pues iba conduciendo, es mas, la gente en otros vehículos si lo sintieron porque recuerdo la cara de espanto de un señor al que le estaba pitando para que me diera pase, pues obstruía la única vía de acceso a mi colonia.

Curiosamente en esta ocasión el pánico termino rápido, creo que mucho tiene que ver la interconectividad en que vivimos, pues ahora es fácil enterarse de las cosas, saber como está la gente que nos importa en pocos minutos e igualmente quitarnos la curiosidad malsana de si se cayeron edificios con gente adentro o no. Hace pocos años me enteré de la muerte de una chica que en el terremoto de L’Aquila en Italia, a quien conocí brevemente y a quien tengo como contacto en facebook. A la fecha en su perfil aparecen regularmente saludos, mensajes de amigos suyos que la extrañan, como una suerte de mausoleo virtual lleno de flores que nunca han existido. La tecnología también tiene un aspecto mórbido, no estoy seguro de querer ser recordado así, pero supongo que le sirve a quienes se quedan, no lo se.

Creo que la muerte por un terremoto es una de las cosas mas democráticas que pueden existir, he igualmente, a veces me pregunto que dice de nosotros como genero humano el que con toda la información que poseemos actualmente para saber que zonas son especialmente peligrosas, aún así se multiplica la población como en Tokyo, San Francisco, la Ciudad de México, Seattle, Manila, con sus millones de almas y las que van llegando. El peor terremoto en términos de vidas humanas ocurrió en 1556 en China, en la provincia de Shaanxi, donde fallecieron mas de 830,000 personas, a causa de que en esa época la gente vivía principalmente en casas fabricadas de arena suave llamadas yaodong,escarbadas en el piso o en las paredes de las montañas, como cavernas, que al momento del terremoto estas simplemente se deshicieron encima de sus pobladores. Claro que las técnicas de construcción desde entonces han mejorado muchísimo, se construyen edificaciones pensando justamente en los movimientos telúricos, se tienen planes de emergencia, pero a final de cuentas eso no garantiza mas que se necesita un movimiento muy fuerte para que se caigan. Por cierto, el terremoto de Shaanxi fue de 7.9 aproximadamente, no muy lejano del que se vivió hoy. ¿Quizá entonces la humanidad es mas lista de lo que le doy crédito para aprender de sus errores?

Vamos a suponer que si, pero de todos modos a la próxima prometo poner mas atención cuando sienta que se mueva el piso.

 

“Aunque se siguen habitando los yaodong”.

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