Día 94.

Veo en linea un gol de Monarcas con lo que le lleva dos de ventaja al América y se que ya es hora de ponerme a escribir, pues ese partido ya termino. Realmente no tengo ganas de escribir hoy. Quizá porque es viernes en la noche por lo que debería de estas cenando, dándome un baño antes de salir, pero no escribí temprano hoy por estar posponiendolo. ¿La razón? Fiaca.

No es en sí que tenga floreja por escribir, sino desmotivación. Desde hace tres semanas, por distintos motivos, entre los que resaltan un poco de enfermedad mía y en la familia, compromisos previos, terminan algunos pendientes, aprovechar el viento y un montón de excusas mas, mi rutina de escribir temprano y hacer ejercicio por la tarde-noche se ha interrumpido, lo que me ha generado que esté cayendo en vicios viejos, como el dormir hasta muy tarde o desperdiciar mi tiempo en cosas sin importancia, al igual que visitar lugares con la mente que no llevan a ningún lado, solo estorban para avanzar. Hoy por la mañana fui a recoger mi credencial de elector nueva, cuando de repente, caí en cuenta que pude haberla recogido desde enero y que en semana y media ya no la podría recoger, simplemente por dejar pasar el tiempo.

Sin embargo, no hay ninguna razón para esto, o mejor dicho, ninguna razón fuerte.

¿Que me ocurrió entonces?

Simple, al haber un obstáculo seguido de otro, se rompió mi pequeña recién adquirida rutina, lo que provocó que atrasara las cosas tratando de estabilizarme en vez de dejar pasar el asunto y esforzarme por avanzar hacia donde estaba yendo. Por ejemplo, estaba escribiendo entradas largas, de mas de 1000 palabras, que después cambié a dos entradas al día de aproximadamente 600, para darme espacio de hacer otras cosas, pero lo que creé en vez de un colchón para cuando no tuviera tiempo, o cuando quisiera tomarme un descanso durante los fines de semana, generó que dejara de escribir por varios días y que cuando lo volvía a hacer, simplemente había perdido el ritmo de lo que estaba haciendo, lo que generó que varias de las ultimas entradas no me resulten satisfactorias en términos de calidad.

Desde hace varios años sigo a varios caricaturistas que dibujan su tira de manera diaria en internet, uno en especial, lo hace todas las noches después de las 11 o 12 de la noche, lo cual siempre me ha parecido extraño, pues no le toma mas de dos a tres horas hacer una tira, al mismo tiempo, afirma no tener otro trabajo con lo que podría justificarse que no produzca mas. Igualmente, leía la columna de German Dehesa, que si mal no recuerdo también llevaba el mismo ritmo, Armando Fuentes Aguirre hace lo propio, escribiendo diario, máximo con un día de antelación, estoy seguro que a muchos creadores hacen lo propio. Igualmente me parecía extraño, después de décadas de escritura, ¿porqué trabajar a ese ritmo? ¿porqué no simplemente dedicar un día o dos a escribir todas las columnas de la semana?

Creo que tiene que ver con el estancamiento.

En el momento en que se comienza a tomar un proyecto como algo mas que una disciplina comienzan los problemas. Personalmente soy una persona indisciplinada a la que le cuesta no acelerar o detener las actividades, siempre estoy rompiendo el ritmo de las cosas, con lo que ahora que generé una nueva rutina bien definida, puedo darme cuenta que al alterarla para avanzar mas rápido, lo que en realidad estoy haciendo es detenerla. No se trata de no hacer cambios, al contrario, comienzo a entender que mientras se mantiene un ritmo constante, las cosas simplemente suceden, como la filosofía zen de perfeccionar una actividad por muy improbable que parezca, como hacer figuras en la arena para borrarlas y volver a comenzar de nuevo, o tallar una pieza de madera hasta que quede perfecta, a sabiendas de antemano que eso nunca ocurrirá, pero lo que si va a ocurrir, es que los obstáculos desaparecen, pues se está demasiado ocupado en trabajar como para que estos tengan importancia. Todo esta en realizar el ritual, respirar un poco y si se ha perdido el camino, volver unos pasos atras. Un punto de restauración anterior, sin cargar con las cosas que no se realizaron.

Y al final de cuentas, la fiaca desaparece.

“Reflexionemos: Monarcas es el superlider, ergo, todo esta bien”.

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