Día 95.

Con tenis verdes nuevos, un café dulce al atardecer, escuchando el vive latino en linea. Nada mal la transmisión, lastima que ya pasó Astro, me hubiera gustado verlos.

¿Como saber cuando se ha tenido una borrachera exitosa? Cuando se despierta sin arrepentimientos.

En mi caso, traigo una cruda tolerable, de esas que solo requieren un poco descanso, quizá un par de aspirinas y cafeína, nada de que no pueda retener alimentos, que sienta que los pájaros son piedras, los susurros gritos, o sed interminable. El arte de saber beber (asunto que debería ser materia obligatoria durante la preparatoria) es un camino plagado de baches donde perder pie, algunas veces vale la pena caer por gusto, pero la mayor parte del tiempo es mejor esquivarlos. Cuando uno asume su labor como ebrio, también asume la carga que invariablemente va a acompañar el día siguiente, que no necesariamente se va a reflejar en malestar físico, sino en la realización que se ha cometido una estupidez mayúscula, como contar algo inapropiado, ponerse demasiado necio, golpear o despertar con alguien con quien en otro estado, no se hubiera siquiera pasado por la imaginación.

Y no se encuentra que decir.

Desconfío de la gente que afirma no tomar porque “no le gusta” o que ha decidido dejarlo por completo como si fuera una manda, una decisión tomada al calor de echarle la culpa a una actividad especifica de todo lo que le va mal en la vida, cuando la realidad es que la bebida lo único que hace es exponenciar lo que tenemos en el alma, sea esto bueno o malo. Igualmente desconfío de la gente que bebe cada fin de semana con la misma dedicación que no tiene para otras cosas que hace, el clásico que no tiene dinero para pagar la renta pero si comprar una botella, o en su defecto lograr que alguien más le invite de la suya. Entre todas las barbaridades que se le atribuyen a la civilización azteca, creo que la mas inhumana es sin lugar a dudas el tener que esperar hasta la vejez para poder disfrutar de los fermentos, so pena de muerte. ¿Para que le sirve a un anciano el alcohol en su faceta mas destructiva como aniquilador de recuerdos cuando no hay recuerdos alcohólicos que olvidar?

Parte de la buena educación al beber, es la moderación, pero no esa moderación mojigata de no beber por temor a hacer el ridículo, cancelando de inmediato el papel de macerador social que un par de alipuces entre pecho y espalda puedan brindar, o no, si se va a tomar con extraños no hay nada mejor que llevarla leve pero consistentemente, sabiendo que hay un punto limite en donde se pasa de tener un poco más de atrevimiento al comunicarse (sea la intención que sea) a convertirse en el tipo que cae mal porque acapara toda la atención o esta demasiado tomado como para servir mas que como estorbo. Otra parte de este aprendizaje, es saber que beber en exceso va a ocurrir en algún momento, lo importante es hacerlo en ocasiones especiales y con gente especial para uno. No hay peor castigo para el borracho maleducado que encontrarse solo porque la realidad es que no tiene alguien en quien confiar, así que se encuentra mostrándose frente a un auditorio que ni siquiera sabe como se llama, cuyo interés es completamente artificial, eso sin contar que simplemente puede ser abandonado en estado inconveniente sin un amigo que como mínimo le busque un taxi, por lo que tendrá que tomar el camino a casa acompañado de vaso semivacio del que ya no se antoja beber.

Hay que recordar que no hay excusas para beber solo, hasta los teporochos buscan a otros teporochos. Las penas no se ahogan en licor porque su densidad es menor a este, lo que hace siempre floten a la superficie. La cerveza se vende en paquetes por una razón, que es la contraria al porqué las botellas pequeñas tienen esa forma curva para que sea cómoda de llevar en el bolsillo interior de un saco, a manera de sustituto del corazón. Que también hay una trampa: si se tienen amigos solo para beber, lo que se tiene es un círculo de alcohólicos, no hay nada que consagrar ahí, embrutecerse por el gusto de hacerlo es un acto falso, fallido de entrada pues ya se ha es de antemano, no hay necesidad de enrarecerlo. La mejor lección que podría enseñarse es que si un día no se tiene con quien tomar…

Pues entonces no se toma.

“¿Alcohol, la muerte y el diablo? suena a un buen concierto”.

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