Día 132.

Eso de pasarela buscando como mantener unas cuantas cajas de cartón con el contenido correcto es bastante cansado. Debería de contratar a una archivista. De preferencia con moral flexible y que le guste llevar hot pants en horas de trabajo.

Labios rojos un plus.

Bueno, con motivo de las celebraciones del día del niño, les platicaré un poco al respecto.

De cuando en cuando me preguntan si me interesa ser padre, a lo que respondo que realmente no he pensado en ello, lo cual, es una mentira. He pensado en ello, de cuando en cuando me pregunto que tan buen o mal padre sería, hace tiempo ya le tenía nombre si llegaba a pasar, y una mujer que quería ser su madre… aunque ella se encontraba a medio mundo de distancia. Me agrada la idea de pasar mis genes, tener alguien a quien enseñarle a hacer cosas, jugar, ser responsable de su bienestar… pero después voy al cine durante el día del niño y descubro que no, no esta en mis planes tener hijos.

Mis pobres oídos no lo soportarían.

Mis amigos con hijos me dicen todos lo mismo “cuando te toca, te cambia la vida, no lo cambiaría por nada”. Les creo, estoy seguro que eso es algo que me pasaría a mi también, pero por el momento prefiero seguir mi camino sin que florezca la semilla.

Que no he dicho no regarla.

Quien sabe, uno nunca sabe donde va a estar mañana y acompañado con quien.

¿Saben también que se celebro hace poco?

El día de Kony 2012.

Si, ese video que hace mes y medio todo mundo vio, compartió, opinó y a según el 20 de Abril sería el día D, en el que las ciudades se llenarían de publicidad al respecto para dar a conocer al mayor asesino de niños (sin contar a Herodes, pues no hay ni datos de cuantos fueron o si realmente ocurrió). En sí, todo el chiste del video (del cual escribí un par de posts), era dar a conocer a Kony como una figura mediática, de la misma manera en que lo es Obama o una Pepsi.

¿Alguien se acordó?

Porque yo no. Juraba que era el día 30.

Checando las noticias de esa fecha, pues resulta que al parecer no fui el único. Reviso la pagina oficial, y dicen que estuvo muy padre, una maravilla, que ahora lo que sigue en en Junio ir a las Naciones Unidad a llevar firmas pidiendo la paz mundial.

Que lastima.

Como era de predecir, no ocurrió absolutamente nada, las calles no se llenaron de propaganda, nadie aprendió su nombre, al contrario, se desaprendió. Si eso no es un indicativo de que tan pequeña es nuestra atención en esta era de la información, no se que sea. Igualmente, es un ejemplo de libro de texto de como desvirtuar una idea con un objetivo claro a convertirlo en una utopía sin sentido.

¿En serio? ¿paz mundial?

No se si les he comentado, hay palomas en mi casa. Son animales terriblemente violentos entre si, agresivos y territoriales, y sin embargo una paloma blanca es el símbolo de la paz mundial. Es tan irreal el concepto que se eligió un animal con las peores caracteristicas para el trabajo. Eso si, se ven rebonitas.

¿Que mas puedo decir?

Feliz día del niño.

Supongo que el señor Kony lo ha de celebrar a su manera.

“¡Resulta que hay niños en todo el mundo!”.

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Día 131.

Podría escribir muchas sutilezas, pero no tengo ganas. Hace un momento un amigo me dice que solo permite que algunas personas lea cosas que el escribe, pues la libre expresión no lo convence porque la gente tiende a catalogar fácilmente por sus posiciones políticas. Tiene toda la razón, justo por eso no me molesta que me cataloguen, porque puedo ejercer mi derecho a hacer exactamente lo mismo con los demás, es más, por este conducto me tomo la libertad de juzgar de la misma manera que puedo ser juzgado. Vayamos hacia allá.

Me preguntan que opino de los estudiantes que tomaron las calles, incendiaron un par de patrullas y terminaron siendo detenidos por la policía.

Fácil, mi opinión es que se pueden ir al infierno.

¿Porqué? De entrada detesto las manifestaciones que detienen la circulación y buscar atemorizar a la población. Podría defenderlas si las que se producen aquí tuvieran un fin que buscara beneficiar a la mayoría o buscara terminar una injusticia. El fallar un examen de admisión por no estudiar o ser demasiado flojo para estudiar y trabajar al mismo tiempo, para mí, no lo es.

El jueves pasado, iba por la noche manejando tratando de atravesar el centro de la ciudad, cuando de repente me encuentro con la calle cerrada con una cinta amarilla. la cinta en sí, no representaba ningún problema en atravesarla, era una invitación a romperla por parte de un par de estudiantes que se encontraban esperando que alguien lo hiciera, armados con tuberías con codo de un metro de largo mas o menos y ladrillos.

Eso no es una manifestación, es un par de pandilleros cobrando por protección.

Mientras esperaba en el semáforo para poder agarrar una desviación, vi una camioneta negra con placas de gobierno estacionarse justo a un lado de donde estaba la cinta amarilla, el conductor, tranquilamente apago el auto y comenzó a marcar por su celular. Los estudiantes lo miraban, esperando que hiciera un movimiento, cualquier cosa que justificara romperle los vidrios (o los dientes). Pero no, simplemente se quedo ahí, marcando su limite y esperando.

En mi vida he visto un mejor acto de provocación.

En ese momento me quede pensado que no es que existan bandos en este asunto. Solo hay una red remanente de hace mas de 40 años manipulándose para un lado y para el otro a conveniencia, llena de creencias que ya no son validad (eso, si alguna vez lo fueron), de como debe ser la vida estudiantil-revolucionaria-socialista, transportada al presente en donde en vez de luchar por una idealización, se exigen prebendas a las mismas instituciones a quienes se detesta.

La mayoría de quienes leen esto recuerdan la época en que la Universidad Michoacana se encontraba cerrada por meses a la vez, donde se daban por sentados semestres enteros sin mayores tramites que presentarse el día de el examen final, época que no tiene demasiado, donde traer un título de la UMSNH significaba ser rechazado de casi cualquier trabajo o maestría, donde había tantos estudiantes por salón que literalmente se tenían que sentar en el piso. La idea de que se sigan manejando las pequeñas mafias para mantener a un numero reducido de la población con base a que si solicitan ayuda es porque deben de ser pobres y marginados es caduca en demasía, cuando la realidad es que hace mucho que las casas de estudiante dejaron de ser un lugar para ayudar a quienes tienen el gusto por el conocimiento que un negocio con presupuestos obscenos que no produce absolutamente nada.

¿Y aparte de eso debemos de aceptar sus desmanes por miedo a herir sensibilidades?

Creo que es un ejemplo más de que nos hemos vuelto gatos gordos, complacientes, esperando que alguien mas resuelva un problema en el que no queremos opinar, no vaya a ser que alguien nos escuche.

¿Que la policía actuó muy duramente? Veo los videos, no tengo simpatía por los cuerpos policíacos como ya antes lo he dicho, pero justo ese es su trabajo, es lo que se espera que hagan, de esa manera. Los rumores de muertos y paralíticos no se han evidenciado, mientras no lo vea, no voy a creer en la palabra de quienes quemaron dos patrullas enfrente de todos con la clara intención de decir no pueden detenerme, los mismos que se dicen luchadores sociales pero que no pueden reunir una manifestación decente en su defensa en los días subsecuentes porque está el puente del día del trabajo, y el descanso es sagrado. Estoy seguro que el miércoles se rasgaran vestiduras, pero por ahora, pues ujule, la revolución social tendrá que esperar.

Bajo esos argumentos, y ejerciendo mi propia libertad de expresión, en donde lo que opine no tiene que ser popular pero debe ser en lo que creo, no lo que me dice un líder que utiliza estudiantes como carne de cañón, sosteniendo un circulo viciosos en donde solo ellos mismos ganan,  puedo repetir:

Que se vayan al infierno.

De preferencia de una vez.

“Si no te gusta que te peguen, que tal si no rompes lo que no es tuyo”.

Día 130.

Hoy escribiré bastante, que no mucho. Me preparo un café en una cafetera ajena, por lo que olvido ponerle agua al aparato, descubro que no hay agua, así que voy a la tienda a comprar una poca. Vengo pensando el el tema para escribir hoy, ya lo tengo listo. Sin embargo, recuerdo las ciudades ocultas forjadas en los sueños, visité una de ellas anoche y sus habitantes existieron hace unos pocos años, creo que es bueno terminar correctamente el mes, aunque nunca había considerado que fuera necesario.

Un par de veces se me ha mal catalogado como poeta. Nunca he tenido la gracia de escoger las palabras que traigo para sacarlas directamente al aire, quizá por el miedo que se las lleve el viento y no le lleguen nadie. Procurando entonces olvidar las cosas que ya quedaron atrás, las compartiré por un momento con la esperanza que nunca lleguen al otro lado, claro, procurando mentir mucho, que sin las capas de protección solo se consiguen cortes en la piel por acción de los elementos.

Anoche soñé con ella, a quien por varios años le dediqué mis palabras y a quien nunca pude decirle una sola. La vi en un salón de clases en una escuela a la que nunca asistimos, tan solo por un momento. Ella miraba hacia abajo, perdida sobre una libreta en la que grababa lineas que no eran letras. Su rostro era igual al día que la conocí, como siempre lo va a ser, sin embargo, no era la mujer de quien me prendé, tan solo un reflejo sin pupilas, hueca y perdida, al igual que la memoria que no ha tenido el tiempo de convertirse en maravillas. Pensé que era un buen momento de saludarla, pues nos hemos dicho adiós tantas veces que pareciera que fue único que pronunciamos, con ese silbido entre los dientes que deja el estomago vacío, al menos una palabra encima, un momento para recordar esa sonrisa, la vía de los suspiros.

Al recorrer los pasos hacia ella, supe que era una trampa, una traición sin sentido diseñada para alguien mas, pero que con todo gusto podía participar, claro, sin derecho a reclamar, cuando no se tiene invitación a la fiesta no se puede quejar del servicio, aunque este sea el sentir una avispa en el cerebro colocando sus huevecillos mientras anestesia con la posibilidad de una vida compartida. Pienso entonces en todos esos misterios a los que jugamos, ocultando la palabra mas importante, compartiendo objetos en vez de momentos, logrando gracias a la resistencia que nos brindan los fantasmas, no acercarnos, siempre haciendo caso a promesas rotas, esquirladas, tomando el tiempo para no dejarlas salir, mascando vidrio seguros que un día no va a cortarnos por dentro.

De todos modos me acerco.

Se perfectamente que ahora es uno mas de esos instantes transparentes, vestido con la sabana de miles de cigarrillos, uno que otro beso que arrancó lágrimas y parches de colores que se disuelven en recuerdos. No puede ser tocada, pues en ella habitan muchas otras, demasiadas para ser contadas aunque su numero no llega a dos. Agradezco que sea solo un sueño, porque se que ella me ve tan transparente como yo la veo a ella, ambos nos hemos convertido en esa persona que dejó un hueco para resanar.

Ya olvidamos la belleza de nuestro nombre en los labios del otro.

“Y los bailes pendientes”.

Día 129.

Va terminando Abril y doy gracias por ello. Escuchando una nueva canción de Gojira. Eso es algo que me encanta del Internet, las muestras gratis de música por venir sin tener que estar aguantando babosos con el tan tatemado “ya se vendieron, sus primeros dos discos son los chidos”. Siempre son los primeros dos.

Bueno, oficialmente he terminado mi videojuego japones, veo que me tomo dos meses bastante interrumpidos para hacerlo. Todavía tiene bastantes cosas que hacerle, pero me doy por satisfecho: pude haberlo terminado desde hace semanas, pero tenia cosas mucho mas importantes que atender, ahora que se han resuelto para un lado o para el otro, puedo continuar con mi existencia neurótica. Antes de eso, les contaré el porqué me gustan los RPG’s japoneses. Admito que juego uno al año, quizá dos si tengo oportunidad, tratando de seleccionar una buena historia. A diferencia de la mayoría de los videojuegos, si en un RPG la historia no atrapa, el juego es malo, así de simple; la verdad es que siempre ando buscando historias en todo, si aprendí ingles, fue a partir de los videojuegos y las historietas, los cursos de ingles simplemente no me funcionaban. Si los personajes o la trama no logran sumergirme, al igual que con los libros, simplemente no los vuelvo a tocar.

Muchas de las historias que he encontrado en los videojuegos son superiores a bastantes libros y películas, lo cual me parece un contrasté interesante a favor de la manera tradicional de contar historias en medios diferentes. No me atrevería a catalogar un juego como arte, a pesar de que en el trabajan diseñadores, músicos, escritores, cineastas, por el simple hecho de que esa es una discusión diseñada para evitar una definición (luego me aviento un post al respecto). La más cercana que conozco es que el arte es un “dialogo entre el artista y el espectador (o quizá expectador debería existir como palabra)”, lo cual resulta inadecuado al sumergir (que no incorrecto) al jugador como rata de en laberinto (que tampoco es algo que no se haya hecho antes).

Principalmente recuerdo un juego que me aventé el verano pasado, posiblemente la mejor historia en la que he sido participe virtual. la historia radica en que el personaje principal tiene un año de vida, el juego transcurro durante ese año para ir tomando decisiones, siempre con la consciencia de que llegada esta fecha el mundo será destruido (si, similar a la dinámica de este blog). El juego permite conocer a un numero amplio de personajes, interactuar con ellos, mejorar en algunos aspectos individuales, desarrollar ciertas habilidades, claro, a costa de cerrar las demás opciones posibles, simplemente no hay manera de cumplir con todo. Hasta ahí todo esta perfecto.

Pero el juego hace trampa.

La dinámica siempre esta basada en el tiempo, las fechas son importantes, se planean las cosas tomando en cuenta eso y sin aviso, la historia se acorta a 10 meses. Así sin mas.

Al principio quede confundido con eso, no entendía la razón de en vez de alargar un juego como se acostumbra, simplemente quitártelo de las manos, pero, pensándolo después, me pareció uno de los mejores mensajes que he encontrado en cualquier medio: la existencia no puede ser controlada, solo navegada. No he leído hasta la fecha ningún libro una mejor manera de representarlo que hacértelo pasar de primera mano. Como dije, lo importante es la historia.

Por cierto, a pesar que el juego termina en ese momento, el protagonista efectivamente muere dos meses después, en la fecha indicada, no hay manera de evitarlo, el mundo acaba pero no de la manera en que jugador lo esperaría. Ciertamente el juego no mintió, solo manipuló la información.

¿Acaso no es eso un excelente dialogo?

“Como invocar monstruos”.

Día 128.

Me levanto, me pongo el pantalón de ayer, traigo la camiseta con la que dormí, unos fabulosos calcetines beige con tenis verdes, no me he rasurado, apenas me lavo los dientes y me piden que si puedo llevar un almuerzo. Es un viaje rápido de 5 minutos, compró algo también para mí y lo dejo en el auto, regresando lo acompañaré con un café y comenzaré el ritual matutino. Llegando a entregar el almuerzo, me dicen que me espere un minuto, lo que a continuación sucede es:

¡Cita de trabajo sorpresa!

Hay un punto en el que uno sabe que no tiene remedio, como cuando no se trae el cinturón de seguridad puesto, se está parado en un semáforo y un motociclista de transito justo al lado saluda con una sonrisa mientras hace señal que nos orillemos. Pase lo que pase, ya no hay vuelta atrás y se debe trabajar con lo que se tiene. En mi caso es entrar en un despacho espacioso con pisos de madera, mucha luz natural, de buen gusto que igualmente da a entender que en ese lugar no se entra con tenis. Menos si son verdes. Agradecí las pequeñas fortunas de haber dormido lo suficiente y haber dejado de fumar, porque si no, tendría un padre aliento a coladera matutina. De todos modos mientras espero, apago mi celular, arreglo lo mejor posible mi camiseta (afortunadamente no me puse la de Ghost o la de Judas Priest) y me anestesio mentalmente: la primera impresión va a ser muy mala, eso es un hecho, no hay porque revolcarse en eso en este momento.

Desde niño fui educado con la certezas de que como te ven te tratan (en donde sea), y de que mientras estés cómodo en lo que traes puesto, puedes enfocarte en cualquier otra cosa. Es como esa pesadilla recurrente de encontrarse desnudo en un salón de clases, la cual, a mi no me ha ocurrido pues aún en mis sueños simplemente tengo que mirar hacia abajo para darme cuenta que traigo calzoncillos (rojos, interpreten eso, colegas) y continuar con las actividades propias del sueño sin problema. Tengo al menos tres sacos junto con un limitado pero bien seleccionado numero de pantalones de vestir que pueden ser combinados de tal manera que pueden utilizarse en casi cualquier evento social, sea de día o de noche, al igual que el clásico traje de chambelan (bien cortado, por dios, no soy un salvaje) para bautizos y funerales que con una camisa adecuada (las de estilo Mao evitan el uso de corbata, aunque una corbata bien anudada acentúa el conjunto) crean la ilusión de respetabilidad. A eso le agregamos unos zapatos negros formales o los de oficina, unos café casuales o unos extraños zapatos italianos de un marrón rojizo que rara vez utilizo pues cuesta trabajo combinarlos; agregamos unas gotas de loción procurando un antitranspirante neutro y listo: vayamos a la fiesta del embajador de Micronesia.

Pero no. Hoy ni me lave la cara.

La entrevista es corta, claro. Escucho con atención, expongo mi habilidades, experiencia laboral y el puesto que me gustaría ocupar. El licenciado que me atiende esta muy arriba en la cadena alimenticia, es atento pero firme en que su tiempo es demasiado valioso como para andar por las ramas o las excusas. Hace una llamada y me canaliza a una segunda entrevista con un subalterno la proxima semana. Al parecer he sobrevivido. Me da la mano como despedida y como quien no quiere la cosa, me recomienda que vaya mas… presentable a la siguiente cita.

Le agradezco por su tiempo y el consejo. Regreso al auto para encontrar que mi almuerzo se ha estropeado. Mentalmente me agradezco no haber salido a la calle en pantalón de pijama.

“¿Salir sin sombrero de la habitación? ¡Escandaloso!”.

Día 127.

Después de estar bien alimentado se antoja escribir. Este es el quinto post que escribo en un solo día, nada mal, considerando que he descansado lo suficiente entre uno y otro. Igualmente aprovecho que traigo el ratón cerebral encarrerado, que no tengo dinero para salir en la noche y que no hay nada interesante que ver en televisión (como si habitualmente lo hubiera).

Dado que todo el día he estado dándole vueltas al mismo tema, continuemos, claro, dando un esquinazo y aprovechando que también ya es tiempo de tocar otro pecado capital, en este caso el que menos me aqueja, dado que personalmente me aburre:

La gula.

En este mundo post-moderno (el mamón ataca de nuevo), el comer con exceso se considera un arte o una desgracia, dependiendo de la manera en que sea digerida. Los pecados capitales no son tan simples como parecen, llevan sus puntos extra descritos por teólogos, en este caso por Santo Tomas de Aquino: comer en abundancia, comer cosas lujosas, comer con condimentos que le den buen sabor, comer fuera de tiempo y comer con demasiadas… ganas. Todas son parte del pecado de la gula.

Supongo que lo correcto es comer despacio y piadosamente un plato de avena. Sin azúcar. Vieja la avena de preferencia y poquita.

En el piso.

De las cosas que me gusta abusar en cuanto a comida son de las pastas, los camarones, los tacos de barbacoa y uno que otro platillo, pero en general no tengo el gusto de saber aprovechar los rituales de la comida como a la mayoría, mi estomago se llena y biologicamente se me complica seguir comiendo, so pena de tener un día muy… líquido. La gente se extraña cuando descubre que como dos veces al día, que mis comidas son sustanciosas pero que no tengo un apetito como el que se le atribuye habitualmente al genero masculino y que invitarme a un buffet de carnes es una pésima inversión donde todos pierden. En general la comida me preocupa poco, quizá porque nunca me ha faltado, lo único que le pido es que tenga buen sazón (el mentiroso) y que no me haga daño.

Sin pepinillos.

De lo que si estoy seguro es que es uno de los pecados que mas se castiga. Dudo que el infierno guarde torturas tan severas como las que se le hacen padecer a la gente gordita, gorda o marrana, solo por el hecho de serlo: discriminación desde niños, etiquetación inmediata no importando que mas tiene su persona:

– Te voy a presentar a una amiga, es bien buena onda.

– Osea que es gorda, no gracias.

…desprecio por parte de los médicos, objeto de bromas crueles, humillaciones poco privadas justificandolo con un “a ver si así baja de peso” y claro, estas son actitudes que la sociedad mantendrá por el resto de su vida de una u otra forma, como evitando crear ropa que no se vea como carpas de circo, propaganda ni siquiera levemente disimulada de que ser gordo es feo y que si baja de peso todo mundo lo va a querer, mientras al mismo tiempo se le vende una cantidad indecible de grasas con sabor (por cierto, algunas deliciosas) en cada esquina, porque en el fondo solo hay algo que pueden hacer muchas personas obesas.

Seguir comiendo.

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“Beelzebub, diablo patrono de comer en exceso”.

Día 126.

Sigue siendo sábado, sigue siendo de tarde, escuchando a Electric Wizard. Justo mientras escribo esta linea el sol comienza a ocultarse, creando una pequeña sombra sobre todo que se extenderá durante las siguientes horas hasta envolverlo todo.

Compulsivamente continuamos.

¿Que es lo que genera que dejemos de lado el placer para convertirlo en algo que inmediatamente nos daña y podemos sentirlo?

Bueno, depende a quien se le pregunte, las respuestas varían, desde que dejamos de percibir cuando ya estamos satisfechos, como en el caso de la comida, que por comer rápido, no nos damos cuenta que en realidad ya estamos satisfechos, llegando a pasar media hora en lo que se envía la señal del estomago al cerebro; otra explicación es que compensamos una falta emocional con una actividad sensible (física, pues) en un intento de si no llenar esa falta, por lo menos obnubilar (me encanta esa palabra) el sentimiento; otra, que lo que en realidad hacemos es buscar dañarnos, solo que lo hacemos de una manera placentera, lo cual tiene una lógica retorcida y perversa, que me parece muy creíble.

En mi opinión, lo que ocurre es que nos falta fuerza de voluntad.

A pesar de que abusemos de alguna sustancia (sustancia refiriéndose a cualquier cosa que intensifique una sensación), habitualmente no se llega al punto de hartazgo, donde se da esa sensación de nausea por lo que se está consumiendo (aunque ese algo sea parte de nosotros), sino que buscamos la manera de dosificarlo hasta hacerlo lo suficientemente controlable como para no caer en la desesperación para gradualmente irlo aumentando al llegar el inevitable momento en que simplemente ya no nos hace efecto. Creo que a todos nos llega un momento de lucidez donde nos preguntamos si lo que estamos haciendo realmente nos está gustando o si tiene algún sentido. En ese momento nos prometemos controlarnos, utilizamos el trillado “no lo vuelvo a hacer”, para próximamente buscar excusas para volver a hacerlo.

En menos que canta un gallo (tengo entendido son rápidos para eso) hemos caído en el tetraedro irregular del vicio.

Curiosamente algunos de estas compulsiones son perfectamente aceptables y hasta se fomentan en las personas como algo deseable, como ser adicto al trabajo, al deporte, enamoradizo (forma elegante para acostarse con medio mundo), controlador, o coleccionador sin control. Ciertamente ninguna de estas son compulsiones que a primera vista generen un daño, pero vamos, creo que algunas de ellas son mas dañinas que meterse un litro de formol entre pecho y espalda cada tercer día, simplemente no se notan los efectos (todo está en la dosis) hasta que ya se está mas allá del bien y del mal.

¿Y la fuerza de voluntad?

Pues creo que muchas veces nos confunden los conceptos. Cuando se habla de “fuerza de voluntad” tal pareciera que se hablara de algo que tiene un sargento, un karateca o un alcohólico redimido; una especie de habilidad que se gana con sangre y sudor, cuando es todo lo contrario. La fuerza de voluntad es menos un empuje opositor que el permitirse ceder con un respiro para continuar o detenerse.

Y con eso, me retiro a comer, dejando la compulsión de escribir sin descanso.

“No siempre se pueden perseguir conejos blancos”.