Día 104.

Que día mas corto, creo que no hice nada de provecho. Se que son las cosas que pasan cuando se hace el cambio de horario, pero raya en lo ridículo. De pronto me doy cuenta que tengo solo una hora para escribir, lo cual me molesta pues tengo un mente un tema que hecharía a perder si lo escribo tan apresuradamente, así que tendré que sacarme algo de la manga. Afortunadamente tengo practica en ello. Por lo que les ofrezco la segunda historía que recuerdo haber redactado que me haya gustado, cuando tenía 15 años. La primera lamentablemente se perdió, creo la escribí a los 11 o 12; era sobre un sabio que curaba a un rey loco, pero es todo lo que recuerdo de ella. Afortunadamente esta se la regalé a mi señor padre, quien hace un par de años me la proporcionó. La transcribo tal se encuentra en el original a máquina, con horrores ortográficos. Podrán darse cuenta que no he mejorado demasiado desde entonces y les recuerdo… crecí mal.

Una noche en la cantina.

Don Pancho, hombre campesino y algo bruto, estaba en un bar en la noche de todos los santos, tomando un tequila en un vaso sucio. Estaba muy borracho.

Don Pancho, típico macho mexicano, odiaba la celebración a los difuntos y se conformaba con su soledad.

A eso de las 9:30 p.m. se escuchó un trueno seguido de una intensa lluvia que se dejó precipitar rápidamente. De pronto, lentamente se abrió la puerta, y entró por ella un hombre alto y delgado, vestido con una mugrienta gabardina y un sombrero de ala ancha, no era posible mirar su rostro, el sombrero goteaba agua cual sangre. Nadie notó su presencia.

Lentamente, aquella extraña sombra se dirigió al rincón donde se dispuso a tomar un trago.

Don Pancho al observarlo, se levantó, y al valor que el alcohol nos brinda, camino tambaleante hacia el sujeto.

– Oyeme, cuñao – dijo don Pancho – el que entra a este lugar tiene que pagar derechos, y aquí el que cobra soy yo.

– ¿Sí? – respondió una voz cavernosa – ¿y a cuanto equivale ese precio, y con quien tengo el gusto de platicar?

– Solo pido un trago, y esta frente al matón de la región, Francisco Pérez.

– La verdad a matón dudo que me supere, pero en fin, hoy es mi día de descanso y necesito charlas con alguien inteligente, vamos, sientese. – Respondió arrimándole una silla.

– Oiga y ¿como se llama su excelencia? – interrogó burlonamente don Pancho-.

– De rey tengo mucho y de nombres mas, pero puede llamarme Juan.

– Pos orale Juanelo, entremosle al tequila, que hace reharto frío.

En ese momento se escucho un disparo, y don Juan salió corriendo por donde entro. Al cabo de un minuto regresó furioso y siguió tomando su tequila.

– Ni en noches santas lo dejan a uno descansar. – Comento don Juan -.

– Es cierto – respondió don Pancho – en la hacienda se pusieron recios y nos doblaron el trabajo.

– Los patrones se aprovechan de uno, figúrese de donde vengo ni sindicato tenemos.

– Pos váyanse a huelga.

– Lo intentamos, pero es tanta la demanda que tenemos que regresar, pero en fin, dejemos esos temas y que mejor forma que con una baraja.

– Pos orale, pero no tengo con que apostar.

– Fácil, jugamos apostando almas, si gano me da la suya, y si pierdo le paso una de las mías.

– ¡Uff! ni yo se, , pero ya, empecemos.

La partida fue larga y jugaron hasta cerca del cuarto a las doce.

Don Juan ganó por 2 a 1 y se dispuso a retirarse.

– Bueno, parece que gane y es tiempo de retirarme, a si que venga la apuesta.

– Ahí le va. -Contesto don Pancho, sacando su revolver y disparándole dos tiros a la cabeza-.

Don Juan no se inmutó y saco de su gabardina una guadaña con la cual decapitó a don Pancho. Tomó un ultimo sorbo de tequila, donde se pudo ver su pálido rostro. Recogió la cabeza y salió rápidamente de la cantina.

– Como dan lata los mexicanos – se dijo a si mismo don Juan – ni en noches sacras nos dejan descansar.

En el bar nadie recuerda al hombre que entro en el, solo recuerdan el hedor del cuerpo sin cabeza de don Pancho.

“Que imagen tan chula para acompañar”.

 

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2 Respuestas a “Día 104.

  1. Te caeeee??? Pues, tenías mejor ortografía de niño que ahora XD … y esa historia no me la sabía, me ha gustado. Ojalá pudieras reescribir una que habla de un niño con brazo de robot; ha sido mi hit favorito, lástima que la copia que tenía cayó en manos del criminales desalamados :p

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