Día 108.

¿Conqué comiendo mariscos porque es semana santa? ¡Pecador! Claramente lo dice en el Levítico 11:9-10 “Esto comeréis de todos los animales que viven en las aguas: todos los que tienen aletas y escamas en las aguas del mar, y en los ríos, estos comeréis. Pero todos los que no tienen aletas ni escamas en el mar y en los ríos, así de todo lo que se mueve como de toda cosa viviente que está en las aguas, los tendréis en abominación.”

Favor de terminarse su coctel campechano y proceder a darse 20 latigazos, como mínimo.

Los evangelistas que procuran seguir al pie de la letra las leyes del antiguo testamento (claro, en lo posible, porque hay cada cosa que simplemente no se puede aplicar) siguen esta costumbre, entre ellos los Advenedistas del séptimo día. Una curiosidad al respecto ocurre en una pequeña isla llamada Rennell, que es parte de las Islas Salomón, un paraíso poco visitado debido a la lejanía, que solo se puede llegar por avioneta y a que esta sale solo una vez por semana, no siempre con espacio para llevar gente de los territorios mayores. Pues bueno, en los años 20 llegaron los Advenedistas a hacer lo que hacen los evangelistas, o sea cambiar la religión del lugar, entre estas creencias que llevaron, estaba la de no consumir mariscos, lo cual en casi cualquier otro lugar del mundo no trae mayores consecuencias, excepto que Rennell no tiene suficiente tierra cultivable, apenas da para camote y lechugas, no hay animales de caza, no se puede mantener ganadería pues no hay con que alimentarlos, así que la principal fuente de alimentación son pescados y mariscos. Pero al quitarles estos últimos, pues digamos que la nutrición es un tema que desde entonces resulta complicado para una buena parte de la población.

Así de entrada como que no suena como un lugar muy divertido para vivir, aunque eso sí, es uno de los lugares catalogado como patrimonio de la humanidad por la ONU debido a la diversidad de especies de aves, un arrecife de coral enorme que convierte la navegación en algo poco menos que mortífero, playas vírgenes y un otolón enmedio de agua dulce. Otra de las peculiaridades es una extraña enfermedad que solo ocurre ahí, en medio de los menos de 2,000 habitantes de la isla, una suerte de depresión severa que llega en la vida adulta, donde quien la padece deja de tener interes en la existencia, como si envejeciera hasta el estado donde se quedan sentados mirando al horizonte sin tener nada que decir o hacer. A esta enfermedad los locales le llaman “El frio”, con lo que podrán darse una idea de como cambia el caracter de los enfermos.

¿Su causa?

Falta de mariscos.

No se han hecho estudios complejos debido a la falta de instalaciones y recursos, pero por deducción se ha encontrado que la gente que sigue las enseñanzas de los Advenedistas desde siempre, simplemente crece sin los suficientes nutrientes, por lo que es propensa a que desarrolle la enfermedad. Al parecer es curable, pero no encontré información de cual es el tratamiento, pero supongo que involucra un par de bisteces al día o una langosta a la mantequilla. Así que si usted se siente culpable de comer carne en estos días, no lo haga (el sentirse culpable, claro) piense que es mejor un buen taco en carnitas que un minuto de depresión por muy salomónica que sea.

Eso si, al menos es un lugar donde no hay Malaria ya que en la isla no hay mosquitos.

 

“Bonitos los tatuajes, luego les platico como los hacen”.

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