Día 163.

Enterándome que el sexo anal es un pecado mortal.

O al menos, es lo que entendí, pues dice que debe ser de materia grave (lo cual me parece es justo lo que constituye insertarle a alguien un falo en el trasero), hacerlo con conocimiento (obvio, no es algo fácil  requiere practica y paciencia) de que es pecado (si, eso también) y hacerlo con consentimiento (afortunadamente consensualmente sin necesidad de conocer a un tipo en prisión).

También me entero que se me puede perdonar si me voy a confesar.

Que maravilla.

Terminando esta confesión, a meses de que se escribiera.

Ya di mis quejas, ya di mis razones. En resumidas cuentas escribir se volvió una carga, como cuando el trabajo deja de ser divertido pues se vuelve demasiado cómodo. Muchas veces confundimos la comodidad como algo deseable, cuando en realidad esta lleva a la lentitud, al estacionamiento y eventualmente a la completa inmovilidad.

La inercia no es de a gratis.

Pero todavía no terminaba, es mas, apenas iba llegando a la mitad del trayecto. Durante los siguientes meses poco a poco comencé a darme cuenta que estaba logrando mi objetivo a pesar que estaba escribiendo muy poco: me comenzaron a invitar a proyectos de escritura, comencé a recibir criticas bastante fuertes pero saludables, escribí un par de historias de un tamaño considerable que antes me hubiera tomado días en cuestión de horas y… decidí no publicarlas.

¿Porqué?

Pues porque no están listas.

De repente me encontré con una pequeña pila de escritos que antes hubiera considerado “listos” y que simplemente no me satisfacen. Algunos son buenas ideas, solo que mal desarrolladas; otros, dragan basura que puede utilizarse despues y los menos, simplemente les falta un buen final.

Resulta que estoy aprendiendo a ser auto-critico.

Hace poco revisaba el post numero 72, el cual ha sido el mas popular de este blog, para postearlo en otro lugar, así que lo releí y me di cuenta de los errores que lleva. ¡Que porquería! faltas de horrografía por todos lados, errores de estilo, frases inconclusas ¿como fue que dejé que se fuera así?

Simple, no me dí cuenta en el momento.

Casi. caigo en la tentación de reescribirlo, que es una de las trampas mas desafortunadas de todo escritor. Recuerdo que una ex-novia me contaba que todos los escritores que había conocido siempre querían destruir sus trabajos anteriores y que no entendía el porqué, pues era algo que el momento les había causado gozo a quien lo hizo o a alguien que lo leyó ¿no?

Y si, es algo que a mi también me ha ocurrido.

Afortunadamente, desde que inicié este blog, puse como regla que lo que se escribe no se borra, a menos que sean errores de dedo o errores garrafales y eso, solo si los descubro o me los señalan pronto. Pero, paso algo divertido con el asunto del la relectura de ese post, oda a los hipsters: me hizo sonreir la cantidad de errores.

¿Porqué?

¡Pues porque caí en cuenta!

Antes no lo hubiera hecho, hubiera considerado que ya estaba bien, o que era indigno y su cabeza, a rodar. Pero ahora, me alegré de ver que realmente noto una mejoría en mi escritura, no es perfecta (nunca lo va a ha ser, afortunadamente) pero he avanzado en un camino que desde un inicio he ido trazando.

So, he retomado este blog desde hace unas semanas con un ritmo diferente (la chamba no me permite otro) en el que voy llenando poco a poco los espacios que faltan al tiempo que voy alcanzando los que van surgiendo. Como es algo nuevo, de repente no termino un tema en el momento (como este) sino que avanzo y retomo en otro momento, porque, a final de cuentas he caido en cuenta de algo.

No estoy para complacer a nadie que no sea a mi mismo.

Las expectativas no son siempre malas, pero sí son limitantes. ¿Que alguien considera que debería escribir de tal tema? pues diganme y lo consideraré, pero si no me prende, pues no lo haré. ¿Que no estoy entregado a tiempo? con la pena, es a mi paso, no al suyo. ¿Que no les parece interesante? hay  muchos otros blogs. Por ahí me han llegado ya las primeras criticas destructivas que en serio, aprecio de todo corazón. No hay nada como enterarse que cualquier hijo de vecino hablar a tus espaldas de que “ese guey no es escritor”. Acepto criticas que digan “escribes re-culero” ,”ocupas revisar la ortografía” o “te falta mucho”, pero no acepto las que afirman que “no se escribir”.

Es simplemente que no escribo de lo que les gusta, y eso, no me causa conflicto. Soy una puta, si, pero yo eligo los servicios que ofrezco, mi horario y claro, la tarifa.

Bueno, con esto es solo para avisar el porqué de repente publico 3 o 4 posts en un día y en otros no hay nada, es simplemente una adecuación, no una finalidad. El proyecto va por buen camino queda poco tiempo para el final, pero cuando acabe, prometo que acabara en forma y como quiero que sea.

Gracias por su atención. Fin del comunicado.

 

“Ahora ¿quien gusta sexo anal?”.

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Día 162.

Hasta aquí llegue.

Después de 161 días, mi cerebro se ha vaciado.

Escribo este post meses después de esta fecha, y creo que es tiempo de dar una explicación, aunque nadie la ha pedido, pues afortunadamente la mayoría de mis lectores son igualmente amigos míos lo suficientemente discretos para no decir nada mientras ocurren las cosas y burlones cuando ya han pasado.

Hasta esta fecha, no había fallado en publicar aquí escritos, excepto los del 1y 2 de mayo que son un caso excepcional que en algún momento trataré.  Cuando escribo en este espacio, se me revuelven las ideas, considerando si este proyecto es a presente o es a futuro, pues me he dado cuenta que son pocos los lectores que tengo que me leen en los días en que aparece la publicación, pero llegan semanas o meses después.  A veces ocurre que alguien me pregunta “oye, si eres escritor, ¿donde puedo leer tu trabajo?” a lo que sin empacho puedo dirigirlos a este blog, aunque rara vez alguien tiene la paciencia de buscar los cuentos, cosa que no me extraña, dado que a propósito he evitado darles mucha promoción. De cuando en cuando escucho también “oye, deberías de escribir en el periódico o hacer un libro”, a lo que respondo que  eso es justo lo que estoy haciendo, solo que nadie me paga por ello… todavía. Por último me han dicho “oye, ¿como le haces para no cansarte de escribir?” a lo que respondo ¿quien dice que no me canso?

Justo es lo que ha pasado.

Despues de 161 días, me canse.

No que deje de escribir, sino que me canse de no saber que estaba escribiendo.

Durante un tiempo, me dediqué a aprender a tocar guitarra, esperando hacer música, pero, lo que ocurrió es que mi maestro, se dedicó a enseñarme técnica de guitarra, no a tocar canciones, lo cual francamente es desesperante. Hasta la fecha, apenas se algunos acordes de canciones populares, y sin embargo soy bueno para hacer montones de ejercicios monótonos.  Mi naturaleza desesperada, en aquel tiempo evitó que apreciara lo que estaba aprendiendo, como por ejemplo, que siempre hay otros caminos, solo que son mucho mas difíciles porque las ganancias son mayores.

Así que lo deje.

Con este blog, me ha pasado algo similar.

De repente, llegué al punto de hartazgo. ¿Donde estaban las grandes historias? ¿porque sentía que no llegaba a ningún lado? ¿en que momento me volví mediocre? Así, que comencé a espaciar la publicación de los textos. Mucho tuvo que ver con eventos fuera de mi control, de esas cosas que pasan en la vida externa (que no real), pero esas son solo excusas… el hecho es de que quería resultados ya para esas fechas.

Aunque nunca entendí de que tipo.

Intenté infructuosamente retomar el mismo ritmo, pero me di cuenta que estaba cayendo en lugares comunes, repitiendo frases enteras e importándome lo que pensaran los demás …¿ofendería a alguien con mis pixeles? ¿y las expectativas? ¿que tal si en el futuro me perseguiría alguna opinión puesta aquí (que no se crean, pasa tan fácilmente)?  Me puse a escribir a lo seguro, lo cual, aparte de soso es… insatisfactorio. Nada peor que dejar las cosas a medias…

Como este post, que continua mañana.

“Lease con el tema de Love Story (película piterisima)”.

Día 161.

Tomando café normal después de dos vasos de coca-cola. Me falta comer chocolate para estar como Rutger Hauger en Split Second (una película de terror satánico-futurista que todo mundo debería ver porque es tan mala que resulta buena). Hay mucho que hacer hoy.

Terminado con la serie prometida, tengo muchos temas pendientes. Pero, no puedo continuar. Queda por escribir un epílogo que no cae exactamente dentro de lo convencional, sino que es un tema recurrente en este blog al que me refiero como: Japón está mal.

Démosle una pasada rápida al porno japones.

Hay estudios enteros para tratar de establecer una conexión, o mejor dicho, una traducción del pensamiento oriental al occidental, donde habitualmente se llega a la conclusión que se requieren mas estudios. Sin embargo, ambos lados consumen la cultura del otro, solo que de una manera… poco ortodoxa.

Japón, en particular, tiene la muy dudosa distinción de ser el único país que ha sido obliterado por dos bombas atómicas, contar con un ejercito que está restringrido desde el final de la segunda guerra mundial a no poder ser utilizado en conflictos internacionales o declarar la guerra a nadie, así como ser actual socio comercial al igual que militar de Estados Unidos a pesar de su pésima historia reciente (eso sin contar con el bombardeo con Napalm sobre Tokyo), un sistema social basado en la represión emocional en todos los niveles, así como estar permanentemente en la lista países con el índice de suicidios mas alta en el mundo, me lleva a una conclusión: Jápón creció mal.

Y cuando eso pasa, se adquieren gustos exóticos.

En particular, Japón tiene una tradición desde el siglo XIX de encontrar erotismo en los tentáculos de pulpo. Si, tentáculos de pulpo. Tanto reales como dibujados.

No, no voy a explicar el asunto.

En vez de eso les comentaré que al igual que en todo el mundo allá existen legislaciones moralistas, una de ellas, es evitar el mostrar genitales en cualquier medio para evitar “la decadencia moral”, pero, no dice nada acerca de mostrar el acto sexual en si. Y, al igual que en todos lados, las leyes están hechas para ser dobladas, que, es mas cómodo que romperlas. Específicamente en el caso japones, la pregunta obvia que se hizo fue “¿que tantos genitales es mostrar genitales?” seguida por “¿podemos poner otras cosas que parezcan genitales pero no sean genitales?” y por último “¿y si en vez de personas usamos dibujos?”.

Con esas discusiones, se abrió un universo nuevo y horrificante (si, ya sé que esa palabra no existe).

Para la primer pregunta, se hizo una autocensura, poniendo tal cual, una linea negra cubriendo los genitales en las revistas; al principio, cubriendo totalmente los genitales y gradualmente reduciéndola hasta ver en que momento se rompía la ley… con lo que vieron que poniendo una pequeñita linea negra justo en medio de los genitales (aunque se vea todo) era suficiente para brincarse la legislación. La segunda pregunta fue en parte respondida con la primera, en la que en casos de no poder mostrar genitales, pues que tal un sustituto, como… un sonajero, o un dildo con cabeza de payaso (esa es una imagen que nunca me podré sacar de la mente).

La tercera pregunta es la que dio un giro inesperado al asunto. Resulta que se pueden hacer dibujos de lo que sea incluyendo animaciones, siempre y cuando se tape o sustituyan los genitales, lo demas está permitido, dentro de los estándares de obras artísticas. A simple vista esto no parece nada extraño, excepto que siempre hay limites que romper, en este caso, es dibujar todas las perversiones posibles en donde el único limite es que se venda… y como ya en su momento expliqué, hay mercado para todo.

Solo que en Jápón el mercado es ridículo, al grado que es toda una cultura con sus propios códigos de vestimenta, industria establecida, relaciones sociales y afectivas (como gente que se casa con su almohada que tiene el dibujo de su monita predilecta).

Hay publicaciones de tortura, horror, incesto, pedofilia, canibalismo y muchos etceteras (o todos mezclados), que se pueden comprar en todos lados dentro de los limites legales, porque después de todo, siguen siendo caricaturas. En sí, el asunto se ha vuelto tan extraño que en Canadá el año pasado hubo un par de decomisos en aeropuertos de turistas que por llevar “material ilegal” o sea, libros de hentai como se le conoce coloquialmente al asunto. ¿Porqué? pues porque bajo las leyes que rigen el mundo occidental, son materiales que muestran abusos sexuales. Lo cual es es cierto, excepto, que siguen siendo dibujos. Hasta este día que escribo, existe un movimiento dentro de la industria del comic estadounidense para evitar la censura de este tipo de material, pero para otros, dentro de la misma industria, es algo indefendible.

¿Quien tiene razón? yo que se, sigo pensando como occidental. La libertad sexual es algo por lo que se ha luchado durante siglos, pero hay algo escabroso en una cultura que vende ropa interior femenina usada en maquinas de moneda.

Por cierto, el cine porno japones con personas es aburridisimo. Supongo que por eso inventaron el bukakke.

No, tampoco voy a explicar que es eso.

“Yep, siglo XIX”.

Día 160.

Expedientes, expedientes. Me paso la vida buscando expedientes.

¡Ah! Hola, no los vi llegar. ¿Supongo vienen por la prometida última parte de la serie dedicada al porno? Justo le estaba dando los toques finales… listo. Pasen, ponganse cómodos,  y adelante con la función.

Desde El cantar de los cantares, que puede ser libremente leído en la iglesia, porque es parte de La Biblia, donde la calenturienta esposa del rey Salomón le dice que son mejores sus amores que el vino; pasando por el Satiricón con las aventuras de un ex-gladiador y su amante de 16 años, que, porque no, tiene manzana de Adán; hasta el Kamasutra que no es tan bueno como lo anuncian, pues algunas posiciones requieren un odio absoluto a la columna vertebral propia o ajena; siempre sido parte de la cultura humana el erotismo para todos los gustos en formato de letras sin fotos o dibujos.

Claro, el último siglo trajo excelentes historias junto con la masificación en la distribución de las mismas, tales como Trópico de Cáncer de Henry Miller  o las Edades de Lulú de Almudena Grandes (neta, así se llama) o Naked came the stranger que es una parodia de lo mal escrito que es submundo de la literatura erótica… y que sin embargo, se convirtió en best seller.

Para terminar y enganchando lo anterior, prometí explicar el mundo del porno femenino.

Es un hecho científico que las cosas que exitan a hombres y mujeres son diferentes, por lo que a ellas habitualmente no les gustan las películas o revistas porno con sus escenas gráficas tan densas y sin historia. Lo que habitualmente consumen son películas porno con historia pero sin escenas gráficas y que no se vende con el logotipo de pornografía.

Me explico.

Las novelas románticas al igual que las telenovelas, siguen una trama especifica inventada (o mejor dicho, observada) en la antigüedad llamada tragedia que a grandes rasgos va así: chica hermosa que nadie comprende, fuerte y decidida pero dispuesta a sacrificarlo todo por amor, protagonista guapo, rudo, pero sensible con un problema estúpido que le impide estar con su amada,(que viene siendo la chica hermosa que nadie comprende), capítulos de por medio hasta que por fin están juntos y el destino los separa, habitualmente con la muerte de alguno. De esas cosas que le encantaban a los griegos y Shakespeare.

Afortunadamente para las adolescentes y madres de familia, alguien descubrió que darles un final feliz e insinuar una escena de sexo resultaba mas redituable. Desde entonces tenemos las típicos libros de bolsillo que venden en los puestos de revistas como Julia, Gloria, Harlequín, Venus y toda la obra completa de Corín Tellado que es la autora mas vendida de habla hispana después de la Biblia y Cervantes.

Nada mal, considerando que todas las historias son la misma trama.

Lo que cambia es la ambientación a que sea en la playa privada, en un palacio, en una empresa multimillonaria, un super-rancho, en fin, donde sea que el protagonista tenga sus millones (elemento necesario), así como cambia el galán que puede ser un pirata, el presidente de una compañía, un soldado que defiende su patria, un rebelde de buen corazón, o porque diablos no, un vampiro.

Pudran decirme “pero eso no es pornografía, es erotismo”, a lo que les recordaría que el porno es toda aquella obra que busca excitar sin que tenga una intención artística de por medio. Danielle Steele no ha vendido 800 millones de libros porque considere en las implicaciones sociales de su trabajo, sino porque en la portada aparece Fabio sin camisa y a caballo.

Por la playa.

Claro, todavía hay otro submundo un poco mas denso, en el que las mismas autoras (si, los hombres escriben porno para hombres, las mujeres para mujeres) le meten escenas mas gráficas a la historia, procurando mantenerlo en “buen gusto” estilo que los gringos llaman cheap erotica, que se vende igualmente muy bien, dirigida a un mercado femenino en busca de emociones fuertes. Una escena habitualmente es así:

Tom ya no podía soportar un segundo mas. Tomó a Vivian en sus fornidos brazos, besando sus labios como si no hubiera un mañana, ella pudo sentir sus rosados pezones ardiendo bajo su blusa. Con sus enormes manos acostumbradas al trabajo rudo de las caballerizas de su rancho de Palm Spring, acarició suavemente las tersas curvas de ella, que, extasiada, no se daba cuenta que clavaba sus uñas en la espalda de Tom. Embriagados en el deseo, lentamente se fueron despojando de sus ropas, hasta que, invadida de lujuria, lo abrazo fuertemente con ambas piernas mientras al oído le susurraba

“Tómame, soy tuya”.

Mirándola tiernamente a los ojos, Tom deslizó despacio su erecta virilidad dentro de la húmeda gruta de amor de ella, buscando el ritmo perfecto, como dos danzantes ensayando el primer paso de un vals palaciego. Vivian gemía dulcemente: había esperado tanto tiempo por este baile íntimo sabiendo que con esta prueba de amor se sellaba el vinculo que los uniría por siempre. El sudor de ambos creaba el perfume perfecto, no existía nadie en su pequeño mundo… apenas podía soportar las olas de placer que la llevaban al orgasmo una y otra vez, mientras lo sentía moverse dentro de ella con el ímpetu de el océano azotando las rocas de la playa durante una tormenta.

Un cambio en la respiración de Tom le hizo darse cuenta que él estaba a punto. Le daría un regalo que nunca olvidaría.

Apretó sus labios intimos fuertemente al tiempo que la esencia de él la llenaba por completo. Ambos dieron un grito entrecortado que solo los ángeles pudieron escuchar, dejándose morir un momento, juntos, arropados en el cuerpo del otro, alimentándose de sus besos. El ritual estaba completo, más el deseo solo había aumentado. Vivian sería paciente, dejaría descansar a su amante antes de envainar juguetónamente con sus finos labios la espada caída de él… pero soló unos minutos… la noche sería larga, antes del amanecer experimentarían largamente su naciente romance.

Que puedo decir, a todos mundo le gusta un final feliz.

Fin de la transmisión.

 “Por la mañana fue a comprar dos castillos”.

Día 159.

Escribiendo esto al tiempo que pongo el nuevo disco de Fear Factory, veamos que tal suena. Espero sea una agradable sorpresa.

Última parte, terminemos esto con clase.

Cuando estaba en sexto de primaria, me llevaron junto con varios salones de diversas escuelas a una función de cine infantil en un teatro bastante grande, serian quizá unos mil niños en total, de diversas edades, todos de primaria. La película se llamaba “El mesero”, francesa, de los años setenta. Aburridisima. La trama era de un mesero (obvio) que va a una fiesta, después de un rato entra a un baño, donde una mujer en un elegante vestido se lava los pies con una regadera de mano. El mesero le dice con naturalidad “se le va a mojar su vestido”, ella voltea a verlo, toma la regadera y comienza a mojar el vestido desde el pecho hacia abajo transparentandolo por completo mientras separa ligeramente las piernas. Sin nada de ropa interior.

Nada como mil niños gritando al mismo tiempo.

Todavía dejaron correr la cinta otros cinco minutos, tiempo en que los maestros presentes no sabían que hacer, afortunada o lamentablemente fue la única escena que valió la pena, quitaron la cinta, pusieron una de caricaturas de unos trineos navideños, con una mejor trama por cierto, pero sin esa redondeces francesas. Siempre me he preguntado como fue que llego a ocurrir eso… ¿quien era el encargado de la proyección? ¿como no se dio cuenta ningún adulto que no era una película para niños desde el principio? ¿acaso el mesero rifaría mas tarde con la mujer del vestido?

Misterios.

El regreso a la escuela fue confuso para los maestros, supongo que en la escuela normal de educadores no los entrenan para tales eventos. No hubo explicaciones, solo un silencio incomodo.

Regresando al tema a desarrollar… ¿quien es el idiota que compra pornografía cuando se puede conseguir gratis?

Sencillo, todo aquel que sabe que producto le gusta, quiere poseerlo y quiere que continúe produciéndose. Igual que con cualquier otro artículo, una base de fans leal es la que hace que se siga manufacturando (si, eso tiene doble sentido), y, tan desgastado como suene, el sexo vende.

Hay en particular un tipo de pornografía que se vende al por mayor sin que sus consumidores lo juzguen como algo malo, es mas, se procura en cantidades enormes desde la antigüedad en diversos grados de perversidad: la literatura erótica.

Safo de Lesbos “de cabellos violeta, pura, aroma a miel”, poetisa que quizá existió, quizá no, es considerada como la décima musa, para inspirar al poeta calenturiento.

Y a las lesbianas.

La larga tradición de escribir cochinadas que van desde pequeños poemas eróticos hasta series enteras de novelas acerca de placeres sadomasoquistas, se mantiene floreciente hasta nuestros días. El primero que descubrí (volviendo a las anécdotas) fue de los labios de una maestra en la preparatoria, que nos leyó un cuento del Decamerón de Boccacio, escrito en la edad media en la que un ermitaño casto es atacado por el diablo, provocándole dolorosas erecciones (o decía que eran dolorosas) donde habitaba, que solo podían ser curadas si se le regresaba al infierno, el cual estaba, convenientemente, localizado en la entrepierna de una muchacha que le llevaba alimentos, misma que se preocupaba mucho por la salud del ermitaño y con todo gusto ayudaba al exorcismo. Muy buena trama por donde se vea, celebrada por todo el salón, claro incluyendome,  que, a diferencia de  “El mesero”, fue contada con toda intención como parte de mi educación formal. Admito que aprendí bastante de ambas formatos, sobre todo que un puede escribir pornografía y darle clasificación de cultura general si es antigua.

Pero para nada es texto mas viejo, oh no.

Ups, se me acabo el espacio… ¿les molesta si divido este texto en dos? ¿No? son lectores geniales (por cierto, es muy bueno el nuevo de Fear Factory)… continúa.

“¿Quien dice que los clásicos son aburridos?

Día 158.

La señora Sarah Lee hace unos pays de limón re-buenos. Habitualmente no me gustan los sabores dulces, pero un buen pay es casi tan bueno como nalga de princesa. Casi.

Llegamos a la penúltima parte de esta serie dedicada al porno.

La industria pornográfica (que si, tal cual es una industria, no un caserón oscuro en un callejón) tiene la fama de ser una de las estables e inmune a las crisis económicas. Quizá eso sea una exageración, pero no por mucho, pues, a pesar que se mueve en un mercado bastante gris de lo que suele llamarse “el mercado de carne” (y si no lo llaman así, deberían) en donde las compañías aparecen y desaparecen rápidamente, las cantidades de dinero que mueven son para provocar mareo. Igualmente es muy conocido que la creación de las videocaseteras, las cámaras caseras y la mega-expansión del Internet están íntimamente ligadas en las inversiones de dichas cantidades de dinero en mejorar la tecnología, no solo en la transmisión de datos, sino también en la seguridad de las transacciones electrónicas (no tiene caso vender un producto si la gente no confía en la manera de pagarlo) y en la seguridad para evitar que los menores de edad la consuman o sean consumidos por ella (no lo hacen por buena onda, el romper leyes evita más ganancias).

La pregunta que se hace mucha gente es ¿porqué pagar por algo que se consigue gratis? ¿como es posible que genere tanto dinero una industria que todo mundo niega consumir?

Bueno, en primera, mas o menos el 80% de los hombres la consumen, así como el 50% de las mujeres (¡sorpresa!), el asunto es que como con los zapatos, no elegimos los mismos.

El gusto se rompe en géneros y las compañías lo saben. Cuando se habla de pornografía, inmediatamente se remite a la imagen de una sex shop llena con imágenes explicitas, humo de cigarro, focos rojos y pervertidos escondidos detrás de gabardinas, pero la esa imagen tiene demasiado que no es necesaria mas que para los costumbristas. Ahora la mayoría existe en la comodidad de cada computadora personal, lo venden en los puestos de revistas o se encarga por correo; el estigma de que es una actividad “mala”, degradante y que genera violencia sexual, a ido poco a poco diluyéndose ante la falta de evidencias junto con el conocimiento de que quienes han propagado tales ideas son las diversas iglesias, los moralistas y en general cualquiera cuyo interes es sentirse superior a su vecino.

Hace tiempo visité Amsterdam, lugar creado específicamente como un Disneylandia para adultos, pues, toda la zona cercana a la estación del tren, y me refiero a unos 2 kilometros a la redonda, estaba compuesto de esta manera: coffe shop, hotel, sex shop y ventana con prostitutas. En las paradas de autobuses había letreros grandes en la que solicitaban modelos. Al principio creí que se referían a modelos de pasarela o para publicidad, pero no, pronto entendí que esos letreros donde se ofrecían sueldos buenos y seguridad social, eran para una de tantas compañías de pornografía holandesas. Me pareció una de las cosas mas bizarras que encontré por allá, sobre todo tomando en cuenta la sórdida naturaleza del asunto en otras partes del mundo, incluyendo nuestro país con sus vídeos grabados sin permiso en moteles y sus horribles revistas de fotonovelas mezclados con los comics de traileros y albañiles.

Por eso no avanza el país.

“Lo mejor está en la esquina inferior izquierda”.

Día 157.

Sábado sin cruda, tacos de carnitas, una siesta al mediodía, un expresso y ahora un té helado. Todo como Dios manda. Mas o menos así me imagino que deben las mañanas en el paraíso, o por lo menos en un hotel de buena categoría. Al parecer mis lectores han notado que últimamente he escrito “cosas sucias” tanto aquí como por otros medios. Voy a echarle la culpa a la laxitud de la moral en nuestra sociedad, al calor y a las malas compañías que me inducen a gritar “¡putas lesbianas!” al entrar a casas ajenas.

¿Todavía continuamos con el porno? esta bien.

la mayoría no lo sabe, pero antes de este, manejé un blog durante algunos años con mucha menos regularidad, llamado, “Tres estrenos cada semana” titulo que saqué de el único cine porno de la ciudad que con ese slogan presentaba su cartelera en el periódico. Me veo en la necesidad de precisar que nunca he entrado, mas que nada porque la idea me da asquito; no es lo mio ni me interesa que lo sea, pero, justo me quedé en eso ayer.

Hay gusto para todos.

El blog en sí no manejaba pornografía (lejos de mí dedicarme a una actividad tan saturada), solo utilizaba los títulos de dichos estrenos como títulos en los posts y una breve descripción de lo que imaginaba debía ser la trama (o la falta de esta) antes de escribir el tema de el día. Me divertía encontrar los títulos en forma de parodia porno de películas famosas como Penetraitor, Ghost Bangers, El joven manos de…. (así con los puntos suspensivos) o las de tema festivo como A Merry Fucking Xmas o Candy Girl (creo que de Halloween, pero no me hagan mucho caso), esto lo hacía con un doble propósito: incitar al morbo a continuar con la lectura de quienes conocen mi sentido del humor y alejar a quien le pareciera ofensivo.

Sin embargo el resultado fue desastroso.

La gente que entraba a ese blog lo hacia con la firme intención de encontrar pornografía en particular una cinta llamada Taboo, al estilo americano, la cual sigue recibiendo visitas hasta la fecha. Claro está, decepcionados, nadie leía nada, y en algún punto, recibí un correo de el proveedor del servicio de blog en que se me informaba que mi sitio había sido denunciado y que sería cerrado en 24 horas por infringir las reglas del servicio que especificaban que no se pusiera material pornográfico u ofensivo.

Oh, la ironía.

Afortunadamente invité a alguien de servicio técnico a que revisara y checara que efectivamente no tenía nada “sucio” en el blog (de todos modos respaldé todo), al no encontrar nada, me ofrecieron una disculpa y magnánimamente me permitieron continuar.

Desde entonces siempre he tenido la duda… ¿fui denunciado por distribuir material pornográfico por alguien que se sintió ofendido por lo escrito o por alguien que se sintió ofendido por no encontrar dicho material? ¿o acaso por alguna otra razón completamente diferente? Supongo que nunca lo sabré, pero me quedo una enseñanza:

La gente necesita que alguien mas consuma pornografía para satisfacer sus propias fantasías de reprimir. Cada quien tiene sus filias y una manera de satisfacerlas.

Y nuevamente, continua mañana.

 “Y ponte como me gusta, no te hagas la santurrona que no te queda”.