Día 145.

El mejor invento del mundo son los tubitos de miel de abeja que venden en la feria. Pequeñas dosis de azúcar, lo suficientemente pequeñas para que empalaguen un segundo, al mismo tiempo que deja espacio para en unos minutos comerse otra. Y luego otra… y de una vez una más.

Continuemos.

¿Les ha pasado que no saben que pensar de algo? ¿Que hay varias opiniones y que todas parecen estar correctas o equivocas? Bueno, eso es porque están siendo objetivos de una de las mejores formas de control, que es la confusión.

Vayamos por partes.

Es un error que el control es algo que ejerce un grupo invisible llamado gobierno, coorporaciones, iglesia o medios de comunicación. No, el control lo ejerce cualquier persona que quiere que hagas algo, compres algo o pienses algo. El primer paso para que lo hagas, es tenerle miedo o admiración, la manera de hacerlo es creer que es mejor que uno mismo, convertirlo en algo mas grande que nosotros, para ello se utilizan uniformes, logotipos, propagandas y sobre todo una figura central (o la falta de ella) ¿porqué? pues porque es un símbolo, al que se le atribuye poder sobre grupos enormes de personas (aunque estas no existan), capacidad de crear o destruir a voluntad pero sobre todo, magnanimidad hacía sus seguidores. En pocas palabras, es un semi-dios y como tal, no es humano.

O al menos eso aparenta.

La realidad es que detrás de ese símbolo hay un grupo de personas que buscan un beneficio, manejan sus movimientos para que de tal o cual mensaje, siga tal o cual corriente y sea amado por un grupo mientras es odiado por otro. El drama es muy importante, sin este, la gente perdería interés y el control no sería efectivo.

Aquí es donde entra el ruido.

Las personas lamentablemente tenemos la costumbre de buscar maneras de jodernos mutuamente en todos los ámbitos, no es extraño que los mayores avances se den durante las guerras y que los mayores presupuestos se destinen a la defensa (ataque, en realidad). Una buena parte de ese presupuesto se dedica a mejores maneras de mantener a la gente subyugada, encontrándose que al igual que un perro, una persona con casa y comida es más obediente; igualmente para que ataque cuando se le pida, se le entrena a base de lealtades confusas (no debe importarle a quien ataque, eso lo decide su amo), entretenimiento y recompensas. Pero primero, tiene que acostumbrarse a obedecer cuando suena un silbato o ser castigado.

Lamentablemente aquí entra el problema: la gente se asusta con los silbatos. Se vuelven menos productivos, menos consumistas y claro, menos obedientes. A menos…. que sea alguien más quien esté constantemente sonando el silbato.

¿Quien? No importa. Lo que importa es que se sienta constantemente amenazado, confundido, deseoso de alguien que le diga que hacer, que pensar, que comprar, a quien atacar. Lealtades artificiales basadas en que si no te estoy jodiendo directamente, debo estar de tu parte, los demas no te comprenden, pero yo si. Pero, es necesario que me conozcas.

Bienvenido al mundo de la publicidad.

Ultima parte mañana, lo lamento, pero el tema me divierte.

“El rostro del amado/temido lider”.

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