Día 146.

Aprovecho que tengo tiempo y de una vez termino esta mini-serie. Lamentablemente ya no tengo mas tubitos de miel. Eso me pone de mal humor: tendré que ventilarlo aquí. Terminemos con el tema, que si se olvidaron, es acerca del ruido.

Hace rato veía en televisión a un psíquico que le decía a una señora que le llamaba desesperada pidiendo consejo porque tenía problemas maritales. El tipo le pidió que respirara y después aplicó una técnica llamada lectura en frió (otro día con calma les enseño a realizarla, es fácil y divertida en las fiestas infantiles) para sacarle información, levantarle el animo y decirle que todo esta bien porque él así lo estaba viendo en su futuro.

Chulada de tipo.

Al igual que la mujer que llamó a su programa, todos tenemos dudas acerca de que es lo correcto, necesitamos de repente alguien que nos diga que hacer, decir o sentir, habitualmente olvidándonos que quien realiza esa labor no necesariamente piensa en nuestros mejores intereses, al contrario, mantener el conflicto a base de palabras sedativas a un tiempo y palabras estimulantes a otro, asegura la adicción, así como un cliente frecuente. Control sencillo, bien remunerado y que da sentido de pertenencia.

A perdón esa ultima parte no la he tocado.

El sentido de pertenencia es el ultimo ingrediente para ser obediente.

la mejor manera en que se siente que se está haciendo lo correcto, es porque los demás lo están haciendo. Pero no todos, solo los que son de tu grupo. Los que no lo son, están mal.

Gracias a que somos seres gregarios, buscamos siempre un grupo al cual pertenecer, en el cual hacemos cosas o callamos cosas con tal de ser bienvenidos, logrando llegar a convencernos nosotros mismos de que lo que dice el grupo es lo que debemos de hacer, además, de repetir el mensaje. Y eso no es ser pendejo. Evolutivamente somos así, es necesario para sobrevivir.

Lo que nos hace pendejos es repetir el patrón ad nauseam.

La o las personas que desean controlarte, saben que no requieres información sino promesas. Pero como otros también quieren controlarte, necesitan desacreditar las promesas ajenas, lo cual no es labor sencilla, así que es mejor subirle al volumen de las propias promesas. Afortunadamente solo se requiere que los mismos miembros repitan un mensaje una y otra y otra vez, un slogan vamos, sin importar lo que este implique Esto logra dos cosas: que los que ya son miembros se reafirmen constantemente como tales y que los que no lo son, reciban sobrecarga todo el tiempo de el mismo lenguaje confundiéndolos. la mayoría de las veces este método se utiliza de manera coludida entre los interesados en controlar, no importando que aparenten ser enemigos, atacándose de una manera especifica que nuble sus verdaderas intenciones y creando conflictos imaginarios.

¿Para qué?

De nuevo, el drama es importante. Lo que importa es convertirte en masa no tratarte como persona. La masa necesita emociones fuertes todo el el tiempo, aunque sean solo paraísos artificiales.

Bueno, pensaba dejar esto hasta aquí, mas dado que esto ha resultado a la vez divertido y se me ha aplaudido como merolico de plaza, lo extiendo un post más.

“Atrás de la raya, que estoy trabajando”.

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