Día 150.

A punto de tomarme un té de limón del Dolce Gusto que me gané en facebook; quien dice que de ahí no sale nada bueno. Y si, tengo un paladar snob, demándenme si gustan.

El otro día andaba buscando una canción de MDMFK llamada Rabblerouser. Un excelente tema sobre todo cuando se ve en el video a Lucia Cifarelli gritando y retorciéndose bien sexy en el escenario. Entretenimiento de calidad.

Por si sola la canción es una maravilla, pero en mi infinita ignorancia desconocía la palabra que le da titulo, descubriendo que es una palabra compuesta: rabble-rouser, que significa alguien que mueve a las masas por medio de palabras de odio o violencia.

Un demagogo pues.

Recuerdo de niño haber leído un comic de Asterix con otro titulo raro, “La cizaña”, palabreja que es el nombre de una planta venenosa que crece en el trigo y que se utiliza coloquialmente para decir de alguien que «es cizañoso” cuando siembra discordia entre la gente. Aunque en la historia el personaje que se encarga de hacerlo lo hace de manera discreta y personal, al final acaba moviendo a las masas uno contra otro.

La mayoría de la gente se cree inmune a esto, todos aseguran que nadie les dice que hacer, que piensan por si mismos y que son demasiado inteligente para que nadie los influya.

Hey.

Se tiene la extraña concepción de que al ser inteligente garantiza el evitar que se nos diga que hacer, siendo que en realidad es exactamente lo contrario. Cuando se dice despectivamente que alguien es burro o una mula, es porque se afirma que esa persona es necia, no aprende y no hace lo que se le dice. Afortunadamente la gente que no es burra lo es porque ha aprendido en las escuelas, con maestros o con sus familia o amigos diversas habilidades, todas ellas logradas después de un primer paso: obedecer. La gente que entra en en tribus urbanas, cultos o partidos políticos no son borregos estúpidos, simplemente es gente que le gusta donde está. Muchas veces están ahí porque alguien mas les dijo que se metieran, como cuando nuestros padres nos llevaban a los scouts o al catecismo, lugares donde lo se conoce y convive con gente agradable al mismo tiempo que se aprenden cosas.

Mientras alguien nos dice que hacer.

Y claro, siempre hay alguien que sabe perfectamente esto y como utilizarlo. Un rabble-rouser, una persona que tiene la palabra exacta para incendiar ánimos que ni siquiera sabíamos que teníamos, lo cual la mayor parte del tiempo es cierto, no los tenemos, jugamos a que si porque es lo que se espera de nosotros. La manera sencilla de lograrlo sin pleitos es señalar a una persona o un grupo de todo lo malo que nos pasa, o achacarles pecados de los que no tiene conocimiento teníamos pero que seguramente es lo hace que todo este mal. Un claro ejemplo es la propaganda antisemita de la edad media, donde se les acusaba de desecrar la eucaristía, envenenar pozos y matar niños para sus ritos religiosos.

Sigamos con este simpatico tema en el siguiente post, porque como siempre, poco espacio.

“Sangre de niño sin bautizar da mejor sabor al caldo”.

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