Día 154.

París en la la primavera.

Creo que leí esa frase en un libro para niños que le regalo mi abuela a mi padre cuando era niño y que todavía se conserva. En si es un libro de aventuras, cuentos y unos cuentos juegos. Uno de un tesoro del pirata, similar a serpientes y escaleras me fascinaba cuando tenía como 7 años.

Pero la frase.

París en la la primavera, era parte de un juego de una serie de errores tipográficos que en el que había que identificar claro, el error. Sin embargo desde entonces pienso en la primavera con esa palabras. Igualmente pienso en La primavera de fresa, un cuento de Stephen King de un asesino que no sabe que lo es, bastante bueno por cierto. Pero en lo personal nunca me ha gustado la estación. Es la temporada del año donde el calor es inmisericorde, se dan las aburridas vacaciones de semana santa y en general todo mundo anda de mal humor. Algo que ver con que el calor vuelve violentas a las personas, el sentido de hacinamiento y la necesidad de escapar. Los accidentes automovilísticos se exponencían en grados ridículos, los asesinatos se incrementan.

Las ideologías pasan de ser fantasías agresivas a realidades sangrientas.

Quizá alguien recuerde que escribí iniciando la primavera que es una estación bonita llena de flores, chicas en poca ropa y hormonas, lo cual no ha cambiado: lo que cambia es que como siempre, es muy diferente iniciar algo a encontrarse en medio de ello. De mi parte, esta temporada en particular ha resultado mas cruenta de lo que esperaba, al grado que después de considerarlo seriamente decidí darme un respiro del blog, dado que había tantas cosas que atender sobre las cuales no tenía ningún control, las cuales se fueron acumulando poco a poco en mis bolsillos dejándome poco espacio para caminar, mucho menos para volar. La solución que se me ocurrió, fue dejar de moverme, pues me di cuenta que tratar de sacar cosas de los bolsillos es muy difícil mientras se anda, con lo cual en esta metáfora, ha aumentado mi admiración a los carteristas. A partir de una serie de eventos desafortunados (si, como los libros del mismo nombre), algunos de los cueles pueden rastrearse dentro de este mismo blog, me quedé sin nada que decir desde hace poco mas de un mes. Las cosas que se vertieron durante este periodo fueron saliendo como con tirabuzón, pero dejaron de cumplir la función original para lo que fue creado este espacio, que, a pesar que siempre va cambiando, solo tiene una función primordial:

Servirme para escribir mejor.

Consideré darlo por terminado, pero eso es ridículo, pues no va ni a la mitad del objetivo planeado; consideré convertirlo en un deposito de lugares comunes, lo cual tampoco sirve; y por último, consideré que es mejor dejar de hacerse pendejo, planear un poco, romper el fondo de los bolsillos, cerrar los ojos un momento, inhalar profundamente y comenzar a avanzar otra vez.

La primavera continua en su apogeo, he perdido varias de las metas que me propuse pero creo que esa perdida es también importante, me da a entender que es bueno ponerse objetivos en un tiempo de la misma manera que lo es adaptarse a las nuevas circunstancias que se presentan. El calor de la temporada no es malo, simplemente es calor… hay que aprovecharlo mientras se tenga y llevar prendas ligeras, pues esta hecha justo para eso: para moverse.

Con la menor carga posible.

“Y un poco de protector solar”.

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