Día 157.

Sábado sin cruda, tacos de carnitas, una siesta al mediodía, un expresso y ahora un té helado. Todo como Dios manda. Mas o menos así me imagino que deben las mañanas en el paraíso, o por lo menos en un hotel de buena categoría. Al parecer mis lectores han notado que últimamente he escrito “cosas sucias” tanto aquí como por otros medios. Voy a echarle la culpa a la laxitud de la moral en nuestra sociedad, al calor y a las malas compañías que me inducen a gritar “¡putas lesbianas!” al entrar a casas ajenas.

¿Todavía continuamos con el porno? esta bien.

la mayoría no lo sabe, pero antes de este, manejé un blog durante algunos años con mucha menos regularidad, llamado, “Tres estrenos cada semana” titulo que saqué de el único cine porno de la ciudad que con ese slogan presentaba su cartelera en el periódico. Me veo en la necesidad de precisar que nunca he entrado, mas que nada porque la idea me da asquito; no es lo mio ni me interesa que lo sea, pero, justo me quedé en eso ayer.

Hay gusto para todos.

El blog en sí no manejaba pornografía (lejos de mí dedicarme a una actividad tan saturada), solo utilizaba los títulos de dichos estrenos como títulos en los posts y una breve descripción de lo que imaginaba debía ser la trama (o la falta de esta) antes de escribir el tema de el día. Me divertía encontrar los títulos en forma de parodia porno de películas famosas como Penetraitor, Ghost Bangers, El joven manos de…. (así con los puntos suspensivos) o las de tema festivo como A Merry Fucking Xmas o Candy Girl (creo que de Halloween, pero no me hagan mucho caso), esto lo hacía con un doble propósito: incitar al morbo a continuar con la lectura de quienes conocen mi sentido del humor y alejar a quien le pareciera ofensivo.

Sin embargo el resultado fue desastroso.

La gente que entraba a ese blog lo hacia con la firme intención de encontrar pornografía en particular una cinta llamada Taboo, al estilo americano, la cual sigue recibiendo visitas hasta la fecha. Claro está, decepcionados, nadie leía nada, y en algún punto, recibí un correo de el proveedor del servicio de blog en que se me informaba que mi sitio había sido denunciado y que sería cerrado en 24 horas por infringir las reglas del servicio que especificaban que no se pusiera material pornográfico u ofensivo.

Oh, la ironía.

Afortunadamente invité a alguien de servicio técnico a que revisara y checara que efectivamente no tenía nada “sucio” en el blog (de todos modos respaldé todo), al no encontrar nada, me ofrecieron una disculpa y magnánimamente me permitieron continuar.

Desde entonces siempre he tenido la duda… ¿fui denunciado por distribuir material pornográfico por alguien que se sintió ofendido por lo escrito o por alguien que se sintió ofendido por no encontrar dicho material? ¿o acaso por alguna otra razón completamente diferente? Supongo que nunca lo sabré, pero me quedo una enseñanza:

La gente necesita que alguien mas consuma pornografía para satisfacer sus propias fantasías de reprimir. Cada quien tiene sus filias y una manera de satisfacerlas.

Y nuevamente, continua mañana.

 “Y ponte como me gusta, no te hagas la santurrona que no te queda”.

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