Día 160.

Expedientes, expedientes. Me paso la vida buscando expedientes.

¡Ah! Hola, no los vi llegar. ¿Supongo vienen por la prometida última parte de la serie dedicada al porno? Justo le estaba dando los toques finales… listo. Pasen, ponganse cómodos,  y adelante con la función.

Desde El cantar de los cantares, que puede ser libremente leído en la iglesia, porque es parte de La Biblia, donde la calenturienta esposa del rey Salomón le dice que son mejores sus amores que el vino; pasando por el Satiricón con las aventuras de un ex-gladiador y su amante de 16 años, que, porque no, tiene manzana de Adán; hasta el Kamasutra que no es tan bueno como lo anuncian, pues algunas posiciones requieren un odio absoluto a la columna vertebral propia o ajena; siempre sido parte de la cultura humana el erotismo para todos los gustos en formato de letras sin fotos o dibujos.

Claro, el último siglo trajo excelentes historias junto con la masificación en la distribución de las mismas, tales como Trópico de Cáncer de Henry Miller  o las Edades de Lulú de Almudena Grandes (neta, así se llama) o Naked came the stranger que es una parodia de lo mal escrito que es submundo de la literatura erótica… y que sin embargo, se convirtió en best seller.

Para terminar y enganchando lo anterior, prometí explicar el mundo del porno femenino.

Es un hecho científico que las cosas que exitan a hombres y mujeres son diferentes, por lo que a ellas habitualmente no les gustan las películas o revistas porno con sus escenas gráficas tan densas y sin historia. Lo que habitualmente consumen son películas porno con historia pero sin escenas gráficas y que no se vende con el logotipo de pornografía.

Me explico.

Las novelas románticas al igual que las telenovelas, siguen una trama especifica inventada (o mejor dicho, observada) en la antigüedad llamada tragedia que a grandes rasgos va así: chica hermosa que nadie comprende, fuerte y decidida pero dispuesta a sacrificarlo todo por amor, protagonista guapo, rudo, pero sensible con un problema estúpido que le impide estar con su amada,(que viene siendo la chica hermosa que nadie comprende), capítulos de por medio hasta que por fin están juntos y el destino los separa, habitualmente con la muerte de alguno. De esas cosas que le encantaban a los griegos y Shakespeare.

Afortunadamente para las adolescentes y madres de familia, alguien descubrió que darles un final feliz e insinuar una escena de sexo resultaba mas redituable. Desde entonces tenemos las típicos libros de bolsillo que venden en los puestos de revistas como Julia, Gloria, Harlequín, Venus y toda la obra completa de Corín Tellado que es la autora mas vendida de habla hispana después de la Biblia y Cervantes.

Nada mal, considerando que todas las historias son la misma trama.

Lo que cambia es la ambientación a que sea en la playa privada, en un palacio, en una empresa multimillonaria, un super-rancho, en fin, donde sea que el protagonista tenga sus millones (elemento necesario), así como cambia el galán que puede ser un pirata, el presidente de una compañía, un soldado que defiende su patria, un rebelde de buen corazón, o porque diablos no, un vampiro.

Pudran decirme “pero eso no es pornografía, es erotismo”, a lo que les recordaría que el porno es toda aquella obra que busca excitar sin que tenga una intención artística de por medio. Danielle Steele no ha vendido 800 millones de libros porque considere en las implicaciones sociales de su trabajo, sino porque en la portada aparece Fabio sin camisa y a caballo.

Por la playa.

Claro, todavía hay otro submundo un poco mas denso, en el que las mismas autoras (si, los hombres escriben porno para hombres, las mujeres para mujeres) le meten escenas mas gráficas a la historia, procurando mantenerlo en “buen gusto” estilo que los gringos llaman cheap erotica, que se vende igualmente muy bien, dirigida a un mercado femenino en busca de emociones fuertes. Una escena habitualmente es así:

Tom ya no podía soportar un segundo mas. Tomó a Vivian en sus fornidos brazos, besando sus labios como si no hubiera un mañana, ella pudo sentir sus rosados pezones ardiendo bajo su blusa. Con sus enormes manos acostumbradas al trabajo rudo de las caballerizas de su rancho de Palm Spring, acarició suavemente las tersas curvas de ella, que, extasiada, no se daba cuenta que clavaba sus uñas en la espalda de Tom. Embriagados en el deseo, lentamente se fueron despojando de sus ropas, hasta que, invadida de lujuria, lo abrazo fuertemente con ambas piernas mientras al oído le susurraba

“Tómame, soy tuya”.

Mirándola tiernamente a los ojos, Tom deslizó despacio su erecta virilidad dentro de la húmeda gruta de amor de ella, buscando el ritmo perfecto, como dos danzantes ensayando el primer paso de un vals palaciego. Vivian gemía dulcemente: había esperado tanto tiempo por este baile íntimo sabiendo que con esta prueba de amor se sellaba el vinculo que los uniría por siempre. El sudor de ambos creaba el perfume perfecto, no existía nadie en su pequeño mundo… apenas podía soportar las olas de placer que la llevaban al orgasmo una y otra vez, mientras lo sentía moverse dentro de ella con el ímpetu de el océano azotando las rocas de la playa durante una tormenta.

Un cambio en la respiración de Tom le hizo darse cuenta que él estaba a punto. Le daría un regalo que nunca olvidaría.

Apretó sus labios intimos fuertemente al tiempo que la esencia de él la llenaba por completo. Ambos dieron un grito entrecortado que solo los ángeles pudieron escuchar, dejándose morir un momento, juntos, arropados en el cuerpo del otro, alimentándose de sus besos. El ritual estaba completo, más el deseo solo había aumentado. Vivian sería paciente, dejaría descansar a su amante antes de envainar juguetónamente con sus finos labios la espada caída de él… pero soló unos minutos… la noche sería larga, antes del amanecer experimentarían largamente su naciente romance.

Que puedo decir, a todos mundo le gusta un final feliz.

Fin de la transmisión.

 “Por la mañana fue a comprar dos castillos”.

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