Día 196.

En mi lista de cosas por hacer esta mañana he terminado dos: ponerle internet a mi celular y hacer un razia de las actualizaciones de facebook. Es triste, como un pájaro recién nacido sin alas al que su madre tira del nido, pero la naturaleza sabe que es lo mejor.

En estos días pasa un fenómeno que no me divierte.

Las redes sociales se han llenado de propaganda a la manera antigua, pero, parece que nadie se da cuenta, cacareando que es una nueva manera de expresarse. Se manejan bajo el slogan de que “quien no conoce la historia está destinado a repetirla” con la misma convicción que decide no aprender de historia. Y ni siquiera es historia muy vieja, basta regresar pocos años al pasado, unas décadas o, si nos ponemos nacionalistas, un siglo.

En este caso, la propaganda se mueve de la manera clásica de la creada durante el régimen de Mao en China durante principio de los años cincuenta, en donde las opciones son que se está con el pueblo o en contra de el. Cada pieza de papel, letra o palabra, estaba dirigida de manera que decía “nuestros enemigos están allá afuera, nuestro lider sabe quienes son, debemos detenerlos sin importar el costo”. Claro, con el tiempo dicha propaganda presentó problemas graves, como la gran hambruna o la revolución cultural, temas que no pueden ser discutidos en la propia China.

El primer caso que un buen día, al jefe Mao se le ocurrió que los campesinos deberían de dedicarse a la minería del acero, que requería el estado, para ser fuerte, osea, para el ejercito. La gente que quedo en el campo se le ordenó un nuevo método de agricultura no probada, pero, aprobada por los comunistas rusos,  con las plantas muy pegadas que las ahogaba y reducía la producción de alimentos. Ante esto, la mejor manera de cuidar las cosechas era evitar que los pájaros se las comieran directamente de los plantios, con la solución obvia de matar a todos los pájaros que le quitaban su alimento al pueblo. Se ordenó a la población hacerlo y todos fueron felices…. no. Un detalle que posiblemente se les ocurriera pero que simplemente no fue escuchada, es que los pájaros no solo comen granos: también comen insectos. Al no haber pájaros, los campos se llenaron de plagas, se comieron las cosechas sin que nadie pudiera evitarlo y la gente comenzó a padecer hambre. ¿Como cuanta? oh no mucha, durante los siguientes tres años, murieron 20 millones de personas mas o menos.

Era tanta el hambre que la gente en regiones apartadas terminó comiéndose entre si.

Claro, la culpa del asunto se le hecho a inundaciones.

Años después, cuando a alguien se le ocurrió que como que ya era tiempo de sacar a Mao del poder, este, para evitar una revolución contra él, creó una revolución contra todos. Una bastante populista en la que se ordenaba a toda la gente educada ser reubicada en los campos para que aprendiera como vivía la gente y ayudara en vez de estar escribiendo libritos, aprendiendo en las aulas o cuestionando sus decisiones. ¿Como ayudar? fácil, los subieron a trenes, se los llevaron a realizar trabajos forzados mientras se les quitaba sus posesiones, lo que sirvió a que Mao se deshiciera de enemigos mientras culpaba a la “burguesia” de todos los errores cometidos y los dejaba a la merced de una población hambrienta, enojada y horriblemente manipulada. Logicamente, millones fueron exiliados, pocos regresaron.

¿Como se logro todo esto? ¿acaso con la imposición del ejercito? ¿bombas de propaganda? Si, pero con otro excelente elemento, que les platico mañana.

“Chu-chu, todos vamos a morir de hambre”.

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