Día 202.

Hoy es lunes, así que en vez de ponerme a esperar que sea martes, saco pendientes en forma de letras. Encuentro que escribir en el pasado resulta tedioso, como si no existiera, así que cuento lo que tengo para hoy.

Escuchando stoner rock de principios de los setenta. Bandas de las que nunca tuve el gusto, anteriores a Black Sabbath y en un estilo que pocas veces llegué a escuchar en algún medio de comunicación: Dust, Iron Claw, Yesterday’s Children, Bedemon, Pentagram, Budgie junto un universo entero de música de principios de los setenta con los que me hubiera gustado crecer. Hay una, un poco anterior a esa época en que su música psicodelica ya la llevaba a lugares oscuros: Iron butterfly. Claro, todos mis lectores han escuchado In-a-gadda-da-vida, pero pocos han tenido la suerte de escucharla en vinyl. En alguna ocasión conseguí el disco compacto, esperando escuchar sin distorsión una de mis canciones favoritas y el resultado fue… decepcionante.  El vinyl, propiedad de mi padre, tiene un scrach rítmico, repetitivo que le da un aura absorbente a la grabación aún antes que comience la música, en cambio, el disco compacto le quita todo el sabor en búsqueda de una perfección que no viene al caso.

Volviendo a las primeras bandas, todas son de la misma época, digamos un 1968 a 1974, sin embargo, mientras  para algunos el rock psicodelico se convertía en rock progresivo tirándole a lo aburrido o se retro-convertía en rock & roll de los cincuentas en los primeros pasos del punk, el stoner rock navegaba sin tocar tierra al grado que ahora a algunas de esas bandas se les llama proto-metal, porque ya traían el estilo pero sobre todo la actitud mal plan.

¿Porque no llegaban esas bandas a México en aquel tiempo?

Bueno, por un lado porque la censura  contra el rock que se desató en aquel tiempo después del festival de Avandaro simplemente cerró el acceso a la transmisión, distribución o venta de música que no estuviera autorizada por el gobierno, ademas, que algunas de esas bandas agarraron un emblema que nunca ha sido particularmente bienvenido: onda satánica.

Supongo que han leído o visto en alguna película eso de poner discos al revés buscando mensajes a Sátanas, bueno, a los integrantes de Power of Picts, Bulbous Creation o los mexicanos de El ritual, les parecía mas sencillo ponerlos al derecho. Complicado conseguir difusión siendo subterraneo, andarle quemando las patas a Lucifer (que no se le llama stoner por piedras) y aparte andar “invocandolo”. Supongo que después de casi veinte años de la iglesia quejándose que el rock era música del diablo, alguien le tomó la palabra.

El género se mantuvo como parte del heavy rock y del metal desde sus inicios, con un sonido muy marcado del bajo, y afinación en RE de la guitarra, pero en su forma original tiene poco tiempo que se ha propagado al mercado desde el subterráneo, que al parecer, es donde le gusta estar. Si tienen ganas de escuchar bandas recientes que utilizan ese estilo con todo y la estética setentera, claro, con   una vuelta de tuerca a mas de treinta años, nada como una buena tarde lluviosa escuchando a Electric Wizard, Orange Goblin, Ghost, High On Fire, Baroness o los mucho más conocidos Mastodon, que enseñan una importante lección en artes oscuras que no necesariamente son demoníacas:

Para ser maldito no se requiere maquillaje de pandita.

“Que no es lo mismo el stoning de San Esteban”.

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