Día 204.

Descansando un poco de una leve infección estomacal. Nada del otro mundo dado la temporada de calor, pero eso no evita que sea molesto. Para cambiarle un poco al ambiente, escuchando black metal, genero del que conozco poco, principalmente porque no me gusta mucho la onda del grito de puerco ni del maquillaje de oso panda que lo acompaña. Sin embargo, respeto y me agradan dos que tres discos, en este caso el De mysteriis dom sathanas de Mayhem. Como realmente no es lo mio meterme en los vericuetes de los distintos subgeneros del metal (aunque resulta divertido) ademas a que la policía del metal vigila todo el tiempo y el internet es su territorio natural de caceria, vamos a meternos en otra camisa de once varas que tengo pendiente desde hace tiempo.

El satanismo.

Le recomiendo a los lectores de corazón puro que se salten los siguientes posts (para que no se aburran), al igual que a los fantoches de cualquier creencia: serio, guarden sus historias de que un amigo que tienen es un brujo que sabe todo, o que les dijeron que se invoca al diablo si se habla de él, o que en una pagina en Internet encontraron que los satanistas no existen. Desde ahorita les digo: que interesante.

Como dice Daisy Walker, las historias deben comenzar por el inicio.

La historia del satanismo no tiene pies ni cabeza, principalmente porque el termino a pesar de sonar como algo muy viejo, realmente tiene relativamente poco tiempo. Digamos unos 200 años cuando mucho, que es donde se hacen las primeras menciones tal como suenan a la adoración del diablo, el ángel caido, Lucifer, Satanas, el Chamuco, entre otras decenas de nombres que se le atribuyen. Es mas, ni siquiera aparece con un nombre específico en La Biblia, sino que se mantiene siempre cambiante. Por ejemplo, en el Genesis es la serpiente, en el Libro de Job es Satán, Jesus es tentado por el diablo, pero sin nombre, en el Apocalipsis no aparece como tal o mejor dicho, aparece en tantas formas diversas que, simplemente, no aparece. Igualmente, puede que ninguna de estas apariciones sea el diablo, sino un aspecto de Dios, como una especie de personalidad doble.

¿Confuso? Oh, si.

La primera lección al tratar de entender este tema en particular, es que no hay una linea recta. Dependiendo de a quien se le pregunte, que etapa se investigue o que región se consulte, cada quien le da un valor diferente a lo que viene siendo. Como eso es meterse en un costal lleno de sapos, lo mejor es dejar de lado el si existe, no existe o quien o qué es. Mejor nos brincamos a las acciones de los satanistas y lo que le han hecho a través de la historia, ademas, de centrarse en la parte católica ¿porque? porque es la mas sencilla de escribir en este espacio.

Bueno, las primeras descripciones de un movimiento dedicado al conocimiento o adoración de Satán vienen por parte de Alister Crowley y la Orden hermética del amanecer dorado, que, aunque suenan como una banda de música hippie con un bajista negro, fueron a finales del siglo XIX una sociedad ocultista quienes recolectaron siglos de conocimientos inconexos entre sí, le dieron una imagen en forma del simbolo de Baphomet y crearon la primera regla del satanismo: haz lo que quieras hacer.

Pero, no eran satanistas.

Continua en el siguiente post.

“¿A poco no se ve bien guapo?”

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