Día 211.

Entonces Jesús le preguntó: “¿Cómo te llamas?” “Legión,” contestó; porque muchos demonios habían entrado en él.

Lucas 8:30.

Se hace de noche, no tenia planeado escribir el día de hoy. Se me ha vuelto costumbre despues de hacer una serie de varios posts sobre un tema, hacer una especie de epílogo en el siguiente, linea que pensaba abandonar en este caso, pero la tentación ha sido demasiada.

De cuando en cuando pienso que me hubiera gustado ser teólogo. Quizá hasta sacerdote, tan solo por adentrarme en la búsqueda de filosofias poco accesibles. Afortunadamente la instauración de los dogmas es algo que no se me da muy bien, por lo que en su lugar me conformo con mantenerme en una posición neutra con respecto a las creencias ajenas, siempre y cuando, no me importunen.

Parte de las palabras vertidas el día de ayer nacen de un libro llamado Legión, de William Peter Blatty, escritor/director al cual todo mundo conoce por la película de El exorcista. Este libro, viene siendo la tercera parte de dicha cinta, que es la continuación real de la historia (la segunda se hizo sin consultar al autor), en donde se narra la historia a partir de uno de los personajes menores de la primera entrega: el detective Bill Kinderman.

No recuerdo cuando fué que leí Legión, pero debe de haber sido cuando tendría unos 15 años, desde entonces lo he releido dos o tres veces mas, a pesar que tengo como norma no releer casí libros (hay tantas historias, tan poco tiempo), siempre me encuentro volviendo a los dolores de cabeza que se provoca Kinderman reflexionando acerca de la existencia del mal en el mundo. La historia comienza con un niño negro de 12 años quien ha sido torturado y crucificado, y desde ese punto Kinderman solo puede reflexionar que es algo horrible, pero que no es lo peor que ha visto en sus años como policia con frases como:

“…El esquema mismo de la creación era desaforado, porque la ley de la vida era la ley de alimentarse en un universo repleto de punta a punta de estrellas que explotaban y de mandíbulas sangrientas. Evita ser tú el alimento y siempre habrá oportunidad de que mueras en un deslizamiento de tierra o en un terremoto o en tu cuna o que te den de comer veneno para ratas o que Genghis Khan te fría en aceite o te despellejen vivo o te decapiten o te asfixien, solo por el gusto de la sensación, solo por diversión.”

Claro, el libro lidia con uno o varios demonios no-figurados, pero siempre regresa a las partes vulnerables de la naturaleza en la que podemos ofrecer lo mejor de nosotros o convertirnos en entes corrompidos por nosotros mismos. Sin embargo, la navegación por esas aguas siempre es impersonal hasta que se es victima real de un evento que no puede comprenderse, aún con todas las explicaciones del mundo.

Si han visto las noticias hoy, ya se habrán enterado de un tipo que entró en la sala de cine durante el estreno de la nueva película de Batman, aventando bombas de gas y disparandole a todo mundo, con lo que logró la respetable cantidad de 12 muertos hasta el momento y mas de cuatro veces el numero de heridos. Este evento no es cercano a mi vida, sin embargo, al ser en el país vecino, la información fluye rápido, los rumores crecen a la misma velocidad y las redes sociales dejan salir su lado mas oscuro con posteos como:

– Just a thought maybe its the economy that is making people crazy???? Unemployment is so high that people just dont know what to do anymore..

– Come on Obama, we are waiting for your Speech to the THOUSANDS of Americans…. Fathers, Mothers, Children who are MURDERED, RAPED, Injured by the 12-20 MILLION Illegal Immigrants that YOU,. Obama want to give OUR JOBS to through Amnesty !

Mi favorita personal:

– What a cowardly loser. Way to go dude, you just proved you could take out unsuspecting, unarmed movie goers. Wow, what a stud! I wish someone would gouge out his eye balls, saw off his legs and then shut him in a room with hungry rats (or something like that). 😉

Eso es solo de media hora, en una página de noticias.

Al ser un evento lejano, no tengo idea de cual es la opción políticamente correcta de pensar. Sin embargo, lo puedo trasladar a el año pasado y antepasado donde la aparición de personas decapitadas o colgadas en puentes no tan distantes a mi casa, se volvió algo cotidiano, y en que la paranoia se convirtió en la norma para existir, en donde las conversaciones no se distanciaban tanto de las vertidas el día de hoy en USA…. o en cualquier otro lugar del mundo, después de todo, si es noticia, es porque está relativamente cerca. Por mucho que queramos ser diferentes siempre seremos humanos, criaturas pequeñas ladrándole asustadas al aire o a las sombras, mezquinas y permanente irresponsables.

Alguien me comentaba respecto al post de ayer, que los satanicos existen, gente que cree realmente en sacrificar bebes y vírgenes durante ritos, lo cual, estoy seguro que es cierto. Tan cierto como que creo que eso es solo parafernalia: la crueldad es una parte tan nuestra, que aprendemos a convertirla en parte de la cotidianidad, una actitud que se convierte en un indiferencia depravada, un requisito en el día a día. ¿Porqué hizo lo que hizo ese gringo el día de hoy? No lo se, creo que no es importante. En nuestra búsqueda de encontrar explicaciones, creamos justificaciones con la misma lógica con la que tapamos un cadáver con una manta para desaparecerlo.

Regresando al inicio, el libro de Peter Blatty camina una muy delgada linea entra lo real y lo ideal, llegando a un punto en que simplemente parece no haber esperanza para nuestra especie (o la naturaleza en general) de no estar maldita, sin embargo, la lectura vale la pena tan solo por llegar al final y encontrar que el que exista el mal no es una justificación para cruzarse de brazos, pues al igual que la maldad, cada uno tenemos la capacidad de ser la mejor versión de nosotros mismos.

Entre las ultimas escenas de Legión, hay un parafraseo que hace el detective Kinderman, mientras platica con un amigo en un restaurant, proveniente de el libro Los hermanos Karamazov, en donde uno de dichos hermanos, un monje llamado Alyosha le pide a un grupo de muchachos…

“Primero y ante todo, sed buenos”

… en la misma escena, entra un vagabundo muerto de hambre al mismo restaurant donde  un cocinero mal encarado, en vez de correrlo, le prepara unas hamburguesas, las envuelve en una bolsa de papel y se las da, todo en completo silencio.

No se, a veces me gusta pensar en esa escena cuando no se como actuar. Creo que no es tan difícil hacer las cosas bien.

Pero nos encanta pensar que sí.

“Hurra por Karamazov”.

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2 Respuestas a “Día 211.

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