Día 219.

Siempre es agradable terminar un relato, especialmente cuando el tema me es difícil o pretendo romper un limite en cuanto extensión o lenguaje. Procuro después de haberlo terminado compartirlo a un pequeño numero de personas para que me den su opinión, marcar los errores tanto de gramática como de argumento o de plano me digan que es basura. Ha pasado. Posterior a eso siempre viene una reescritura para tratar de corregir el producto o ponerme la camiseta de “fuck it, esta chingón”, dejarlo enfriar como los pays en las caricaturas y avanzar al siguiente proyecto. Es aquí donde se encuentra el inconveniente de haber terminado.

Al igual que cuando se bucea no se puede viajar en avión el mismo día so pena de que la descompresión haga estragos en el organismo, no puedo simplemente pasar de un proyecto a otro. Cada que lo intento me encuentro o intentando continuar el escrito ya finalizado o insatisfecho desde el primer párrafo del nuevo. No exagero al decir que he escrito al menos 10 veces el inicio de la nueva historia y tantas veces lo he borrado. Igualmente he agarrado escritos inconclusos que tengo flotando en la computadora tratando de darles y tampoco. Simplemente de este blog hay 50 borradores de los cuales unos 15 son entradas inconclusas y los demás borradores de entradas ya terminadas.Estos borradores son fantasmas sin cabeza que siempre olvido exorcizar, lo cual es una pena tomando en cuenta que este blog es en sí un enorme borrador. Simplemente del proyecto que acabo de terminar hay 7 versiones, dos de ellas están completas con finales diferentes y una es la momentáneamente definitiva hasta que algún giro del destino me haga que la vuelva a corregir. Supongo que lo correcto sería borrar las anteriores dado que ya cumplieron su función pero me falta corazón para ello. O soy muy flojo.

Como sea, entre proyectos necesito una cámara de descompresión para poder seguir navegando. Nunca he sido fan de tener parejas de rebote después de terminar una relación con el argumento de que un clavo saca a otro clavo, quizá porque mis conocimientos de carpintería son rudimentarios cuanto mucho. Lo que si suelo hacer es emborracharme, jugar videojuegos y en general valer verga hasta que el mundo se ve borroso. Sin embargo, con la escritura dos de esas cosas ya las estoy haciendo mientras escribo, así que no aplican como método terapéutico para continuar con mi vida. En su lugar, la solución que he encontrado es escribir un par de cosas intermedias, como este escrito cuya única función es desconectarme del trabajo. Descansar haciendo adobes creo se dice. Funciona muy bien, tanto que ya recordé que tengo al menos dos proyectos alternos que realizar.

Dado que se tomaron la molestia de llegar hasta este punto, me sentiría mal de terminar este post onanista sin dar nada a cambio (lol). Así que les dejo la primer frase de una historia que no recuerdo haber escrito pero se encuentra en mi disco duro:

Soñe que la chica que me gusta hacia porno con caballos…siempre ha sido algo recatada.

A veces los fantasmas sin cabeza están así por una razón.

manet-edouard-amazone

“Seguro la imaginé así”.

 

 

 

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