Día 225.

Algo que me sorprendido con la lectura del Infierno de Dante,  es lo larga y detallada que es la sección del octavo círculo llamado Malebolge en que me referí en el post de ayer, dedicada a los que de una u otra forma engañan para conseguir bienes materiales y/o poder: embaucadores, falsificadores, aduladores, hipócritas, malversadores, ladrones… en sí es el círculo del infierno más extenso al menos en sus subdivisiones y que se encuentra casi al fondo. Hay que considerar que la Divina Comedia es en buena parte, una critica social de la época en que fue escrita, por lo que algunos de los personajes castigados en el infierno son realeza, clérigos corruptos o contrarios a la ideología política de Dante. El cuarto círculo del infierno también esta dedicado la codicia en donde pone a los avariciosos y a los despilfarradores, obligándolos a empujar enormes pesos con el pecho, chocando contra otros, la diferencia con el Malebolge es la intencionalidad maliciosa. Sería fácil decir que desde el medievo en que se escribió a ahora no han cambiando las cosas, pero difiero: en la actualidad la codicia es una virtud y es promovida como el estilo de vida correcto: Ha mayores posesiones, mejor persona eres/ Gana para comprar el mundo, pierde tu salud, comprar medicamentos y renta la salud/ Sube la cadena alimenticia devorando todo a tu paso/ Desprecia a los que tienen menos, envidia a los que tiene más.

Vivimos en una sociedad dedicada al hedonismo que usa el consumo excesivo como medio para alcanzar el placer. Obvio, para poder consumir necesitas tener dinero suficiente o algún método para proveerte de estos satisfactores. Me llama mucho la atención la escena “Bling” de mostrar riqueza por medio de artículos de lujos habitualmente de pésimo gusto, eso si, personalizados, y estilos de vida estrafalarios como medio de afirmar el éxito y la valía personal. Lo interesante es la manera en que va dirigido a la clase media o media-baja sin definir de donde sale tanto dinero o alentando a seguir un estilo de vida criminal de vive rápido y muere joven. En sí, es la versión actual de aristocracia barata que siempre ha existido en la que cualquiera puede entrar, tan solo hay que estar dispuestos a endeudarse para alcanzarlo, lo cual le conviene a la autentica aristocracia que posee los bancos y produce los lujos que te vende. No pagar la renta para comprar el Iphone dorado que cuesta una décima parte su fabricación y en un año hay una nueva versión. Me contaron que Morelia en los años 50 y 60 era una ciudad de apariencias, donde la gente llevaba un abrigo caro, buenos zapatos y un buen pantalón, pero una horrible camisa. Creo que no ha avanzado mucho, tomando en cuenta que la ciudad ha crecido tanto que ya no queda un solo cerro a la redonda donde no se hayan instalado fraccionamientos ilegales que alguien más vende sin permiso y después no se pueden desalojar, así que se llega a un arreglo financiero con el municipio volviéndose el problema de alguien más. Al diablo con la seguridad o la naturaleza, lo importante es conseguir cosas.

Pero al final del día la codicia es personal. No me gusta considerarme alguien codicioso, así que mejor pienso que soy de gustos raros y algo obsesivo. Necesito (así) una cosa especifica que no cualquiera tiene para sentirme bien. Ya sea un papalote de dos lineas, libros que mando pedir a Estados Unidos o España porque la edición mexicana no trae la tapa que quiero, un juego de mesa que tampoco se vende aquí, en fin, suelo obsesionarme en conseguirlos y cuando por fin lo tengo, encuentro un descanso temporal hasta que que me obsesiono con algo nuevo. Es un ciclo de nunca acabar. Habitualmente son cosas pequeñas, no pienso mucho por ejemplo en cambiar de auto, vacaciones en un hotel de lujo y me resulta ridiculo gastar 3000 pesos en el antro, aunque, si estoy dispuesto a pagar esa cantidad en un festival de música en otra ciudad ¿eso me hace una persona codiciosa? supongo que si. Trato de vivir mi vida con pocos objetos materiales pero gasto mucho en darme gustos que pago de antemano: si algo me asusta mucho en este mundo es cargar con deudas. Con un poco de suerte me toca en el cuarto circulo.

¿Y a tí?

Mammon.jpg

“Mammon, demonio de la codicia. Interesantes zapatos”.

 

 

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