Día 243.

Llegando de viaje, hay mucho que transcribir que escribí en el camino. Estoy cansado de dormir a destiempo, caminar bajo el sol y lluvia casi diario durante dos semanas, un par de noches durmiendo en autobuses y el haber llegado hace pocas horas me han dejado extenuado.

Pero, hoy es cumpleaños de Lovecraft. 122 años de no-vida. No cometeré el error dejarlo pasar.

Ya he escrito bastante de la obra de Lovecraft, así como un poco de su persona. Ciertamente no soy biógrafo, ni deseo serlo, es mas, me faltan algunos de sus cuentos mas famosos por leer así como toda su poesía; no estoy calificado para hacer una reseña de su existencia, para eso recomiendo mejor el documental Fear of the Unknown que pueden ver en linea o si están en el DF esta semana, se lo pueden chutar en el festival Macabro.

En vez de eso les platicaré como lo descubrí.

Como ya he comentado, desde siempre me han gustado las cosas de miedo, como películas, series, libros, comics, juegos y otros medios, pero tambien ya lo he comentado, siempre sentía que algo faltaba entre las clásicas historias de vampiros y dramas del siglo XIX y las modernas historias de extraterrestres o casas embrujadas… de alguna manera es el mismo tema, osea la manera en que enfrentamos lo que no conocemos, habitualmente con una mezcla de espanto y valentía hasta lograr escapar o vencer al monstruo bajo la cama, pero ¿donde estaban las historias de las víctimas? ¿donde estaban los horrores invencibles, la ignominia, el desastre inmensurable, la imposibilidad ante la irrealidad?

Ese lo inventó Lovecraft.

Mi acercamiento a su literatura fue tardío, como a los 16 o 17 años, pues su popularidad en México era por demás limitada, su obra habitualmente catalogada como una curiosidad en vez de el punto focal de un tipo de literatura: el horror. Claro que ya existían autores que habían incurrido en sus caminos, pero ninguno le había dedicado seriamente el tiempo y esfuerzo requerido para crear un universo en donde el ser humano no es el eslabón mas fuerte de la cadena alimenticia, sino en realidad tan solo un subproducto, un ser tan diminuto que no llama la atención de seres mas avanzados a menos que sea como sujetos de experimentación o por satisfacer una curiosidad malvada con su sufrimiento. Su mayor debilidad radica en la incapacidad de entender o mínimamente percibir el universo sin perder la cordura o condenarse a destinos en donde la muerte es el mejor de los finales.

La primer mención que tuve de Lovecraft, fue por parte de un amigo igual de ignorante que yo, pero, versado en música metal, a quien le habían comentado que varias bandas famosas habían utilizado frases suyas en sus canciones o portadas, en particular el Live after Death de Iron Maiden donde aparece la ya famosa frase:

That is not dead which can eternal lie, yet with strange aeons even death may die.

Mi amigo, me encargo que si llegaba a encontrar algún libro, se lo comprara, así que una tarde paseando por las tiendas de viejo encontré un recopilatorio de cuentos de edición argentina por el que pagué una cantidad risible, pero antes de entregarlo, decidí leer alguno de los cuentos.

Fue amor primera lectura.

Recuerdo que leí El modelo de Pickman, El horror de Dunwich, El que acecha en la oscuridad con gran regocijo y los cabellos de la nuca erizados, hasta llegar al horripilante Los sueños en la casa de la bruja, en donde su protagonista Walter Gilman sistemáticamente se pierde en horrores matemáticos (si, matemáticos) y es mordisqueado por una rata con cara humana mientras sueña que ayuda en el sacrificio de niños. Lo que encontré en dicha historia fue suficiente para hacerme temblar y dormir mal esa noche, por lo que durante los siguientes meses me propuse a conseguir cualquier otro material del mismo autor, labor difícil por cierto, pero no imposible; he de admitir que me costó trabajo separarme de ese primer libro. Tanto me gusto que no tardé mucho en comenzar a emular su estilo en mi propia escritura con resultados poco afortunados aunque me sigue divirtiendo intentarlo.

Entre más me sumergía en la lectura, más entendía como se han formado las actuales historias de terror, como han forjado nuevos escritores, pero también entendí porque se mantuvo tantos años subterráneo su tipo de literatura: en Lovecraft no se va a encontrar esperanza, sus personajes estas condenados desde un principio, solo pueden retrasar lo inevitable mientras son atraídos cada vez mas hacia abismos llenos de monstruos inimaginables que nos reducen a lo que realmente somos, un pequeño mundo perdido en la inmensidad del universo, sin ninguna idea de hacia donde vamos, completamente indefensos ante los caprichos destructivos cuya crueldad radica en que no somos dignos de atención… en última instancia no quedará nada para recordarnos.

¿Quien puede imaginar una existencia mas horrible?

Feliz cumpleaños, Howard. Gracias por las pesadillas.

“Queremos pastel, pastel, pastel”.

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