Día 251.

Jornada 5.

Oh, Dios… estuve tan cerca del fin del mundo y me lo perdí a tan solo 800 metros.

El día de hoy visité Coba, una de las ruinas de Quintana Roo, a mi gusto, mucho mas atractiva que Tulum en cuanto a que puede ser explorada libremente.

Se encuentra en medio de la selva en un área conectada por caminos para recorrer en bicicleta, separadas por zonas a una distancia de un kilómetro entre ellas. En la entrada hay una laguna que cuenta con una linea para polea que la atraviesa de lado a lado. Además la laguna es un refugio natural para cocodrilos.

Lo dicho, las reglas son diferentes.

El lugar cuenta con bastantes ruinas que aún no han sido limpiadas, así como excelentes palacios de piedra. Cuenta con dos canchas de juego de pelota, pero, lo mas impresionante es la pirámide principal de 120 escalones cuya vista permite observar el infierno verde hasta donde acaba el horizonte. Me contaron que este es el último año en que se permite trepar los escalones, que se encuentran en un ángulo obtuso bastante marcado, por lo que hay una cuerda enorme para que facilitar el ascenso, pero sobre todo, el descenso. Afortunadamente tengo sangre de cabra y no es fácil que me de vértigo.

Lamentablemente el sitio cuenta con pocas señalizaciones, ya era casi tiempo de cerrar, el solo quema inmisericorde y al ser acompañado por mis anfitriones, me distraje, olvidando recorrer el sitio entero. Justificaciones, lo sé, pero a veces necesito echarle la culpa a alguien mas por detalles que debí considerar. En el camino vi varias estelas, en su mayoría bastante degradadas por siglos de selva, con pocas inscripciones, eso si, muchas mas que en el sitio de Tulum.Con to do esto, decidí investigar un poco en Internet al regresar al departamento donde me han hecho el favor de asilarme, resultando en que una de las estelas deterioradas que se encuentran en la parte que no recorrí tiene el calendario de la cuenta larga, justo el tan cacareado que señala el fin del mundo.

¡Me lo perdí por miserables 800 metros!

Si tuviera tiempo, regresaba mañana específicamente para verla aunque no tengo el conocimiento para traducirla (si, soy algo impulsivo para esas cosas), pero ya tengo boleto hacia Chichen Itza para las 8 de la mañana y ya es tiempo de dejar de abusar de la hospitalidad que me han brindado.
Oh, la ironía de todo.

Estoy seguro que existen otras «evidencias» después de todo, no debe ser el único calendario de cuenta larga que encuentre en el camino, además que al parecer no se ha traducido gran cosa al respecto (ya se, soy como la zorra que decía que las uvas estaban verdes), de todos modos, es una verdadera lastima.

La ultima tarde en esta zona la pasamos comiendo en una palapa en Tulum, construida sobre una roca que da directamente al mar. Con las gaviotas volando sobre la mar mientras el sol se perdía en la tarde, hice un ultimo vuelo al papalote en este lugar, pero resultó infructífero.

Después que termine el mundo tendré que regresar una larga temporada a este lugar. Hay tanto en que sumergirse, volar y escribir que se puede llevar toda una vida en hacerlo.

Y seria una vida increíble.

“Sip, soy una calaca selvatica”.

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