Día 259.

Continuando el recuento de los daños en Palenque, Chiapas.

la seguridad en el sitio arqueológico también es mas relajada, supongo porque debe resultar imposible cuidar tantas zonas separadas entre si en medio de árboles de quince metros de altura llenas de arañas, cienpies y con la muy real posibilidad de ser mordido por una serpiente.  En cuanto a los petroglifos y estelas, hay muchas, a las que se les ha puesto placas con información mas científica y detallada que da la de los demás sitios que he visitado. El museo es bueno, a secas, quizá porque lo están rehabilitando o rehaciendo, no estoy seguro, me pareció incompleto, ademas que la reproducción de la tumba del Pakal me pareció mal diseñada, pues no se aprecian detalles por la pésima iluminación que rebota cono el vidrio protector.

Me divierte bastante la idea de que Pakal fuera un astronauta.

Obvio, no lo es, tan solo una de esos asuntos de encontrar patrones donde no existen o mejor dicho, la necedad de ajustar nuestra visión del mundo a todo. El interpretar un árbol como una nave espacial, un arete nasal como un micrófono o un atuendo ceremonial como un traje espacial me parece… bien raro. Como la onda new age del mayanismo, de interpretar una cosmología de acuerdo a las conveniencias actuales de que los mayas deben de haberse conectado a fuerzas extraterrestes/interdimensionales/con la madre tierra   que les proveyó de una sabiduría que no cualquiera puede entender, pero, que sirve para vender amuletos de Hunab-ku, un antiquísimo yin-yang creado en los ochenta. Justificar una idea haciéndola parecer que es universal y antigua, y que por tanto debe ser cierta, no solo me parece irresponsable, sino además absurdo, digo, si por antigüedad un conocimiento ya es valido, seguiríamos utilizando sanguijuelas para sacar enfermedades o destruyendo bosques enteros para sacar material para construir enormes centros ceremoniales.

Bueno, eso lo seguimos haciendo. Ah, y en medio de eso, también hay reptilianos. Si señor, también tenemos plátano.

Volviendo al viaje. Tambien hay marcadores que  muestran que la distancia entre Yucatán y Chiapas no es cualquier baba de perico lo que marca una enorme diferencia entre las costumbres y los métodos de construcción. El tipo de selva es diferente entre la que se desarrolla en la península y Chiapas: allá es difícil de adentrarse, es muy tupida, como paredes verdes, lo que la hace uniforme, mientras que aquí la selva es alta, muy húmeda y tiene un suficiente separación como invitándote a entrar a ser descabezado por un jaguar. A orillas de dicha jungla me pasé media hora admirando mariposas de color verde, negro, blancas, así como escuchando el canto de un ave pequeña pero con mucho volumen que al parecer utiliza para alertar a las demás de su especie que hay intrusos cerca. Mas o menos la se repetir, tendré que volver para aprenderla bien. Me suena a una vida bien aprovechada.

Por último, encontré un montón de semillas como de loto con un lado liso y otro cascado, que desprendía un árbol enorme, junte unas pocas decenas y las guardé para  llevarlas a casa. Creo que es el primer regalo que llevo, seguro que no será el último. Le doy a Palenque un 10 de 10.

Mañana parto para Tabasco, a ver que tal me va.

Draco_Hevelius

“Reptilianos de la galaxia, ¡unios!”.

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