Día 260.

Jornada 9

Villahermosa queda muy cerca de Palenque, poco menos de una hora. Lo que hace que el cambio sea tan brusco.

Tabasco es un lugar denso.

De mosquitos.

Llego de noche a casa de una amiga ex-compañera de la escuela, me dan asilo en el consultorio de su marido. No hay agua corriente ni luz por las tormentas del verano, me recomiendan que cierre puertas y ventanas por los mosquitos. No importa, ya están dentro esperándome. Me dedico a matar a una buena cantidad y caigo rendido, el día fue largo y ocupo dormir. Llueve fuerte durante la noche, me arrulla.

Despierto a un desayuno de huevos a la mexicana y café de olla salido del cielo. Como es muy temprano, me dicen que sería buena idea que aprovechara el día yendo al museo de La Venta, que se encuentra a pocas cuadras de distancia. Me guían por zona, cruzando un rió infestado de cocodrilos. Es mas, la casa donde me hospedo se encuentra al lado del rió  separada por una calle y una malla ciclónica  puesta para que no se metan los cocodrilos al fraccionamiento.

Nada como vivir al lado de reptiles que lloran.

Ya en el museo, resulta que es un parque, un museo arqueológico y un zoológico todo en uno. Son las 9 de la mañana, el día esta nublado con mucha humedad. Nos recomiendan repelente para insectos, pero pues ya es de día, obvio no va a haber moscos.

Error.

Caminamos un par de pasillos, llenos de plantas enormes, vegetación muy tupida, ceibas y charcos de la noche anterior, si, si hay moscos. Regresamos a la entrada donde nos cobran 20 pesos por cabeza la rociada de repelente, no lo ponemos en brazos, cara y cuello y procedemos a entrar.

Horrible error.

Los mosquitos de aquí son unos hijos de puta, no tienen respeto por nada ni nadie.

El repelente funciona a medias, de tener una nube negra sobre nuestras cabezas, ahora pasan a una nube negra a nuestras espaldas, pues atacan a través de la ropa, nos siguen a todos lados y si se cansan, siempre hay relevos adelante dispuestos a continuar con la cacería. Corremos, así que veo muy poco de las esculturas, las clásicas cabezas gigantes con rasgos negroides y una especie de casco como de la película de Tron (la original), relieves de jaguares y guerreros enormes, todo aire libre. Aqui la lucha por la supervivencia es encarnizada si eres de piel blanda. Hay tejones caminando por los pasillos, un foso con el cocodrilo mas grande que he visto en mi vida con escamas que parecen de piedra y un hocico del tamaño de mi brazo. Calculo que el recorrido del lugar debe hacerse en dos horas, la realizamos en media. El repelente a perdido su efecto y tengo los brazos llenos de ronchas, cuando pueda, encontraré que el rostro se me ha deformado levemente de tantas picaduras. Me tomo una Avapena para que la intoxicación me sea leve.

Son las 10 de la mañana y siento la piel como si me quemara con detergente. Tengo todo el día por delante.

Welcome to Tabasco.

ceiba

“Ceiba, creadora y sustentora del universo”.

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