Día 261.

Continuando el recorrido.

Me estoy comenzando a acostumbrar a escribir con gente alderedor, no es sencillo recuperar una idea cuando se sabe que se puede ser interrumpido en cualquier momento, así que me manejo con un formato mental de lineas cortas y puntos que pueda retomar después.

A media mañana, un brandy bien bueno por parte del marido de mi anfitriona. Me tratan como rey.

En la cocina, me platican que Tabasco es terriblemente caro, la noche anterior vi un par de casinos, la mayoría de los carros son de modelo reciente y los precios de los servicios son ridículos. Se debe a la bonanza petrolera de la zona. La ciudad es acuática por todos lados, llena  de vegetación y un aire de pantano. Definitivamente no es lo mio. Pregunto que hay que hacer aquí y la respuesta es extraña: regresar a Chiapas.

OK.

Como Palenque está muy cerca, mis anfitriones tienen familia ahí y se encuentran ocupados, así que me invitan a que vaya a los lugares que no pude ir el día de ayer. Mientras, ellos lavan la ropa, porque neta, no hay agua ni electricidad en su casa desde hace semanas y saben que va a seguir así por la duración del verano. Me parece muy bizarro que un lugar tan rico descuide esas cosas, pero yo que voy a saber, después de todo las inundaciones son como la constante en este lugar, así que ellos saben porqué hacen las cosas. Ah, al igual que en todos lados, a los ricos les va muy bien, a los pobres muy mal, pues durante las inundaciones  hay casas que desaparecen bajo el agua y el gobierno no les ayuda para rescatarlas cuando bajan las aguas.

Bueno, al menos en todo el país se mantiene esa constante.

Partimos a Palenque, cae tormenta toda la tarde, lo cual me gusta. Me llevan a la cascada de Misol-ha, ya en la selva tzotzil, donde los turista han huido por la fuerte lluvia. La cascada es impresionante, todo es color esmeralda, cae el agua con fuerza suficiente para hacerte romper los huesos contras las piedras si no se tiene cuidado.  Tengo la fortuna de tener la cascada para mi solo mientras cae pesada también la lluvia.. Me sumerjo al principio con cuidado, para dejarme llevar por el momento, disfrutar la soledad de existir dentro de una laguna, flotando y aprovechando el existir en este universo. No se ve el fondo, no tengo idea que tan profundo sea, afortunadamente he aprendido que uno puede ahogarse en un charco o flotar sobre el océano. Dejo que el rugido de la caída me lleve, manteniendome a una distancia prudente. Podría acercarme  y jugar con mi vida como lo he echo muchas veces antes metiéndome justo debajo, para que me sumerja y tenga que luchar por salir… en su lugar regreso a la orilla, encuentro un cangrejo enorme en el camino que me muestra las pinzas amenazante y subo a una camioneta de redilas que es el transporte publico oficial de la zona. Si se sale del camino, choca contra algo o derrapa, hay pocas posibilidades de salir vivo.

Mas tarde en la casa donde vive la familia de mi anfitriona en Palenque, comparto música  me ofrecen una cena compuesta por tamales blancos y café con leche. Todo tiene sentido. Duermo molido pero feliz, que al amanecer es tiempo de partir al último destino en esta zona.

Buenas noches.

Misol-Ha

“El bramido”.

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