Día 265.

Segunda parte de un texto que escribí como en una hora. Escribir reseñas es sencillo hasta cierto punto, pues es solo dar un resumen de lo que se ha vivido, lo complicado es darle formato, especialmente cuando los recuerdos comienzan a difuminarse o no se está completamente seguro de la temporalidad de las cosas, que es algo que me pasa mucho a la hora de hilvanar acontecimientos.

Continuemos.

Y al despertar, el Hell and Heaven seguía ahí. El internet prometido no, eso sí.

A las tres de la tarde comenzaba Wehrmacht, así que fuí hacia allá ya descansado, con un litro de cerveza en la mano y listo para patear traseros. No decepcionó absolutamente nada. El slam estuvo de excelente nivel, la banda se deshizo en el escenario provocando un frenesí de golpes rápidos en los asistente, un Wall of death bastante denso del que salí con solo un par de pisotones y un brazo levemente entumido. Al terminar recuerdo haber visto a un tipo grandote tomándose fotos, cuya boca se veía “chistosa” pero feliz. Mas tarde me enteré que le tumbaron tres dientes. Como mínimo.

Merol.

A partir de ese momento mi consumo de cerveza fue aumentando, pero como me mantenía en movimiento constante y mucho ejercicio no terminaba por emborracharme, lo cual resultaba una maravilla. Mientras tocaba Mayan descubrí que no me interesaban nadita así que fuí a ver a Pro-fe-cía banda mexicana, pues me gusta aprovechar el tiempo en los festivales escuchando bandas que no conozco, lo cual fue excelente porque resultaron ser uno de mis grupos favoritos del festival: actitud vieja escuela, bien definido el sonido y con poco a poco llenaron su escenario a base de consistencia. De ahí me moví me parece a ver a Destruction porque ¡hey! tengo boleto de primera fila para el escenario principal y no lo he aprovechado, no que les tuviera fe, solo quería aprovechar los beneficios de ser mamón.

Me enamoré, con una pasión que continua al día de hoy.

Destruction para mi fue lo mejor de todo. Desde que comenzaron todo se volvió violencia, fuego en el escenario, slam rudisimo por todos lados, guitarrazos que daban ganas de romper cosas. Ahí fue cuando me dí cuenta que los organizadores no tomaron en cuenta la cantidad de seguridad que se ocupaba: las vallas de metal que separaban al publico del escenario principal comenzaron a falsear, llevaron seguridad privada sin preparación o experiencia en eventos de ese tipo; en un momento dado me puse ayudarle a uno que parecía se lo iba a comer la masa humana a sostener la valla, lo cual pude notar que apreció como si santaclos le hubiera llevado el tren eléctrico que siempre quiso de niño. Me dí cuenta que contaban con poco personal, las vallas no estaban interconectadas ni fijadas al piso, simplemente contaban conque la gente sería bien portada. En medio del caos le grité al chavo que buscara  reata gruesa (LOL), para sostener antes que cayera la parte frontal, pero estaba demasiado asustado para entender. Afortunadamente al poco tiempo llegaron un par de chavos mas a ayudarle, a los que les dije lo mismo, pero tampoco entendieron de que hablaba. De ahí en adelante, las cosas comenzaron a fallar en el Hell and Heaven.

Continua mañana.

“Shark attack!”.

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