Día 268.

En el Italian Coffee, siempre olvido que existen buenos lugares para escribir en Morelia si se le sabe buscar y se deja de ser chintinoso.

Este post debí de publicarlo hace 3, pero dado que ya había iniciado con una miniserie, me dije “mejor no lo escribo”, cosa que supongo también es una excusa, dado la sobresaturación del tema (que existe una razón para ello). El tema es lo ocurrido el 11 de septiembre del 2001.

Ese día iba tarde a algún lugar pero no estoy seguro cual, lo que si recuerdo con claridad es que me subí en el asiento delantero de una combi ruta 1 naranja, serían pasadas las 11 de la mañana, me iba a poner los audífonos y aislarme de la música banda que suele acompañar dicho transporte. Sin embargo, escuché en la radio la voz del locutor que habitualmente transmitía los juegos del Monarcas discutiendo con alguien de Nostradamus, por lo que le presté atención. Más o menos sus palabras fueron:

“Ya lo dijo Nostradamus, amigos, el inicio de la tercera guerra mundial vendrá con la caida de los dos gigantes hermanos y es lo que estamos viviendo el día de hoy”.

All right.

Dieron un par de vueltas al asunto, la ruta partió cerca de mi casa en Xangari (que no es la suya) a la curva adelante de Costco, calculo unos 5 minutos, y anunciaron que alguien había derribado las Torres gemelas en Nueva York utilizando misiles. Recuerdo muy vivídamente el momento y el lugar, porque me vino de sobresalto un pensamiento lleno de pánico.

“Porqué no tengo una pistola”.

Hasta la fecha no estoy completamente seguro de dónde provino esa necesidad urgente de contar con un arma que no sabría cómo utilizar, por un instante el futuro era peligroso y desolador, pensé en mi familia y en la novia en turno, que en ese momento estaban cada quien en su trabajo, en como comunicarme con ellos (no eran populares los celulares como ahora), pero no tardo en volverme el raciocinio donde me encontraba y donde habían ocurrido los eventos. Poco despues me vino la realización de lo bizarro de escuchar hablar del fin del mundo a un locutor de futbol local, y que a pesar que no soy una autoridad en Nostradamus, sí me leí un par de cosas suyas de adolescente y en ningún lugar venía lo de unos hermanos gigantes; hasta la fecha me pregunto de donde lo habrá sacado, pero diré que de donde la espalda cambia de nombre.

Igual como llegó la necesidad, tambien me resultó ridícula la idea de la pistola ¿contra qué o quién se supone que la utilizaría? pero no me abandono como un murmullo durante el resto del día. Lo que siguió pues todo mundo en su momento lo vivió: la desinformación, la sobresaturación durante días de los videos de los aviones chocando contra las torres, la extraña censura, las teorías de conspiración y la desaparición del trailer de la película Spiderman donde detiene un helicóptero con telaraña en medio de las torres gemelas.

Le he preguntado a varias personas qué pensaron cuando se enteraron de los atentados, y en su mayoria me han dicho que se preocuparon por familiares en Estados Unidos y por las víctimas,  nada parecido a lo que me pasó… pero se sintieron mejor ya que se encontraron en casa con sus seres queridos. Ah, también me han dicho que veo muchas pelis de terror o que tengo algo mal en la cabeza.  Ninguna de las dos cosas puedo negar categóricamente, pero eso no significa que fue algo que no le puede pasar a alguien más, incluso a usted querido lector.

Quizá, ya le pasó y no dió cuenta.

Dado que me ha gustado el tema, lo continuo y tergiverso en el siguiente post que subo en unos horas.

twin

“El te echa la red”.

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