Día 271.

Dependiendo de la hospitalidad ajena en un 16 de septiembre, fecha en que se me ha dado la independencia gracias a los heroes que nos dieron patria, desayunando cerveza sin haber consumido ningún alimento solido.

¿A que se debe este momento patriotero de mi parte?

A que en mi casa no hay luz.

Ayer por la tarde, cayó un rayo a pocos metros de mi casa, el cual retumbó toda la estructura, casí le da un infarto a mi perro, así como posiblemente destruyó algunos electrodomésticos a su paso, lo cual, no puedo saber hasta que regrese el servicio. Dado la natural inclinación del mexicano a hacer las cosas a medias cuando se trata de trabajar en un día feriado (peor si es en la noche), llegaron los técnicos de la CFE, vieron el transformador que está en la esquina de mi casa ya, le movieron un rato. Vieron que no sabian que putas estaban haciendo, así que llamaron refuerzos, los cuales, al arribar a la escena, con sapiencia declararon:

“Sip, lo jodió el rayo”.

Con lo que prontamente se fueron a festejar nuestras fiestas nacionales. Son casi las dos de la tarde y no hay electricidad, la gente de guardia en la comisión obviamente esta muy cruda para responder a las llamadas de auxilio (Dios, no los guarde muchos años), así que he trasladado la comida congelada a a la casa de un alma caritativa que me ha permitido también conectar a cargar los electronicos necesarios para subsistir en este mundo postmodernista. Al parecer a todo mundo le duele mucho su cabecita, así que no van a reponer el servicio hasta mañana, con todo y que tienen una garantía de cuatro horas para reponerlo.

Todo esto me ha hecho darme cuenta de algo.

La vida sin electricidad apesta.

Irse de campamento o de viaje de cuando en cuando para “probarse” contra los elementos es un acto reto contra los elementos de los que se sale habitualmente indemne, pues suele ser por pocos días, se cuenta con fuego moderno (si, es diferente al antiguo), son pocos días de comida enlatada, se cuentan historias, se tienen momentos románticos al anochecer, se reconecta uno con la naturaleza… hasta que se acaba la pila del celular, a la a laptop y a las lamparas. Aún el hippie mas conectado a la madre tierra necesita poner que tanto detesta la tecnología en facebook.

Sin luz electrica las noches se vuelven tempranas, en el sentido que a las siete de la noche ya no queda mucho que hacer: cocinar se vuelve un acto valiente donde las las sombras de las ollas al fuego provocan quemaduras por errores de cálculo al agarrarlas; ir al sanitario se vuelve divertidisimo, pues nunca se sabe cuando se va a pisar un charco que en el mejor de los casos es agua; las conversaciones se ciclan y reciclan, las actividades para pasar el rato y tener un momento de privacidad cómoda se terminan rápidamente: ¿leer? a menos que detestes tus retinas las velas no son buena idea. No solo la electricidad provee de muchas comodidades, también ha cambiado nuestros horarios, pues, mientras desde las siete y media ya la luz casi desaparece, nadie que conozca se duerme ya antes de las once. Obvio, el sexo es una excelente alternativa cuando hay un apagón, pero no es una solución para largas temporadas sin electricidad.

No nos engañemos: por algo los moteles tienen tele.

“Vi México”.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s