Día 286.

A media mañana en un día harto productivo de escritura y trabajo, tanto que apenas voy a tomarme un segundo café.

¿Que día es hoy?

Vamos, no se repriman, hoy es el día que no se olvida.

Detesto con todo mi corazón el 2 de octubre.

Detesto lo que representa, lo que simboliza y principalmente la maquinaria propagandistica detrás de ello.

Como siempre, explicarse por partes es mejor.

Todo mundo sabe que el 2 de octubre de 1968 hubo una matanza de estudiantes en la plaza de las tres culturas en Tlatelolco y por primera vez, sin sentar precedente, me guardare la lección de historia que para eso tienen suficientes libros y películas, o por lo menos, Google.

¿Que representa? Una época hace más de cuarenta años en la que la solución política para un movimiento global que se tradujo como un problema local fue una masacre contra jóvenes armados con pancartas por parte de un ejercito con fusiles. Si algo sé de vida militar, es que cuando educas a un grupo para matar y seguir ordenes sin cuestionar, es justo lo que va a hacer. Por eso desconfió de cualquiera con una placa y una pistola, sea un guardia de seguridad bancario o un coronel de división. El poder de decidir quien vive o muere en manos de salvajes.

¿Que simboliza? El momento en que la realidad chocó con la imagen idealizada que se tenía hasta ese momento de que la etapa barbárica del pueblo mexicano se había quedado en la revolución; el rompimiento de los sueños rosas del milagro mexicanos de los cincuenta, donde se vendía la idea de modernización en pro del mejoramiento de la sociedad entera. Con un solo acto de brutalidad se le recordó a todo mundo su posición en el país, fuera estudiante, periodista, fuerza publica o madre que no tendría siquiera un cadáver para enterrar. La justicia nunca llegó porque lo que sucedió no fue un crimen: fue un acto de destrucción basado en el miedo y el desprecio a ideas nuevas… un mecanismo de control para cambiar los receptores de esas emociones.

¿Cual maquinaria propagandística?  La que se ha dado cada año desde que recuerdo. Cada dos de octubre se sale a las calles para aventar tonterías al aire con el pretexto de estar luchando por la libertad. Se realizan marchas, plantones, conferencias, conciertos, se gritan consignas mareadoras contra tal o cual cosa que se esté de moda estar en contra, bajo la consigna de que “vive el espíritu del 68”, ya sea por parte de sindicatos, maestros, casas de estudiante, partidos políticos que buscan darse un baño de pureza, llamándose defensores de nuestros derechos.

El absurdo en todo su esplendor.

Patear un caballo muerto hace 44 años para justificar cualquier cosa, desde exigir (que nunca piden) que se le apliquen exámenes extraordinarios a estudiantes flojos, mantener indefinidamente en el poder lideres sindicales corruptos, que no se cobren impuestos pero que todo sea bonito, soluciones felices para todo pero sin hacer esfuerzos; todo con la invocación de sangre derramada hace un par de generaciones, en ocasiones buscando desesperadamente ser martirizados, provocando una respuesta, para poder decir “mira me han reprimido, nada a cambiado”.

¿En serio nada ha cambiado?

¿En serio es necesario lamer hasta la última  gota de la vida que se agotó en esa plaza? ¿de que derechos gozan para poner palabras en sus labios muertos para vender ideas que nadie quiere comprar? Ciertamente yo no quiero ese derecho.

¿Donde está el respeto a los caídos y sus familias?

En ningún lado. El 2 de octubre hace mucho que se olvidó.

Solo que nos encanta mentirnos.

“¿Así o mas gráfico?”.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s