Día 366.

¿Que harías si un día te dijeran que te queda un año para vivir?

Con esa frase inicié este blog hace ya un año.

Es justo terminarlo así.

Curiosamente, nadie me hizo esa pregunta.

Me la hice yo mismo.

Hoy es el 21/12/12 como podrán apreciar en el titulo, y hoy, se acaba el mundo.

Aunque en realidad, se acabó ayer.

Tengo que hacer una confesión.

Este blog no trata de lo que creen.

Solo un par de personas saben de que trata, y aún ellas, no tienen bien definido el asunto.

Pongamos las cartas sobre la mesa entonces.

El año pasado, me encontraba en un punto muerto en mi existencia. Sin trabajo, planes definidos, confundido con un montón de posibilidades pero pocas opciones reales de hacia donde me dirigía.  El tiempo me avanzaba rápido, sin sentido, estaba fuera de tiempo y ritmo, por más que intentaba adecuarme, lo que hacía era pretender.

Un buen día, me dije “hasta aquí”.

Me dí cuenta que podía asegurarme un futuro, tan solo tenía que dejarme llevar un poco, aceptar algunas cosas, dejar sueños atrás y doblegarme. Volverme un perro gordo, dejar la fantasía de ser un lobo flaco, aprovechar mis habilidades y listo, como cualquier cosa volverme uno mas de la masa,    como decía un amigo a quien extraño “la casa de infonavit, la mujer fea, el trabajo mediocre”. Todo estaba a mi alcance, listo para ser tomado, tan solo tenía que dejar de elegir, saldría bien, la gente que me ama me hubiera felicitado.

No quise.

Me dí cuenta que las historias se repetían  Cada que veía a la gente que me importa se iba la platica en “¿te acuerdas cuando hacíamos ____?”, “estuvo bien padre cuando ____”, o, ante cualquier invitación a algo que valiera la pena “ijole, quisiera ir pero tengo que ____”.

Me asuste.

¿Como era que tan joven viviera en un mundo tan viejo? La respuesta, es que me estaba haciendo viejo. No estaba envejeciendo, me estaba haciendo viejo. Una cosa tiene que ver con el tiempo, la otra con quedarse estático.

Decidí que quería moverme.

Pero me encontré, que no tenia a donde ir o piernas fuertes para hacerlo. Eso pasa cuando se dejan atrofiar las cosas.

El asunto se tornaba desesperante. Tal pareciera que me hubiera agotado.

Comencé a hacer cambios en mi vida, deshacerme de las cosas que no ocupaba, cambiar de malos hábitos, amistades nuevas, aprender cosas nuevas, ejercicio y una actitud positiva; retomar las cosas que había ido dejando atrás, arreglando las cosas.

Pero era una trampa, me dí cuenta que estaba haciendo justo lo que más temía: poniéndome cómodo.

Soy una persona que se maneja mucho mejor cuando hay caos.

Me gustaría decir que subitamente, pero no es cierto pues tomó años, fui dejando esa parte caótica, amarrándome a cosas sin sentido, sin valor, tan solo porque estaban ahí. Me volví indolente, conformista y llenándome del gris que acompaña al invariable decoloramiento de las cosas puestas al sol.  Dejé de asumir retos, pasar las oportunidades, soñar en grande. Me preocupaba el que ya no estuviera a tiempo.

Entonces decidí aventarme al toro por los cuernos, rápidamente arrollado por la realidad que me hizo a un lado con la velocidad de un ejercito que no tiene tiempo mas que de romperlo todo. “Walk on home, boy”. El asunto me pego duro.

Pero al menos fue un aviso.

Estaba haciendo las cosas mal.

Era tiempo de abandonar ese rumbo y armar un plan, porque hasta ese punto, seguía luchando con un estilo que estuvo de moda cuando era adolescente.

El nuevo plan, aprender a cambiar las reglas del juego.

Soy una persona muy inteligente, así con esa modestia lo digo, pero que no siempre le hago caso a esa parte de mi. Me puse a pensar en lo que quiero para mi vida, dándome cuenta que no tenia las herramientas para ello, no porque no supiera cuales eran sino porque no las estaba practicando, me faltaba disciplina y una mentalidad elástica.  Siempre he dicho que todo problema tiene mas que una solución, así que me puse a poner en practica ese mantra.

En todo.

So, así que creé este blog.

¿No he sido claro? Lo lamento.

Este blog no es una libreta, tampoco un lugar para descargar frustraciones o esperar ser leido. Es una bitacora para un objetivo muy claro, el convertirme en quien siempre he querido ser.

Escritor.

Como excusa tomé el fin del mundo, pues me daba un año para practicar, elegí que fuera un blog para poder ir viendo que tal iba avanzado, recibir criticas al respecto y darme cuenta en qué estaba fallando.

Pero eso solo es una parte.

La otra era convertirme lo que siempre he pregonado como debe ser un hombre: que toma decisiones y vive con las consecuencias. Por tanto decidí durante ese año hacer todas las cosas que siempre he querido hacer.

¿Ya mas claro? Muy bien.

Eso es con lo que inicie.

Ahora después de un año, ¿que ha sucedido?

(suspiro)

Mucho.

Muchisimo.

Mucho más de lo que pude imaginar.

Este año ha sido uno de los mas difíciles, estresantes y complejos que he vivido.

También, uno de los mas satisfactorios.

He hecho y desecho muchas cosas, he tomado muchas decisiones difíciles y he aprendido que el resultado es sensible a ser interpretado y modificable. He aprendido a dejar de manejarme con los absolutos con los que inicie. He tenido grandes experiencias, he cometido errores fuertes; he aprendido que tengo limites, también que otros limites que me había puesto no lo son; he superado miedos, he sido superado por otros; he lastimado y he sido lastimado; he encontrado seres maravillosos y perdido otros que me pesan mucho. He tenido muchos maestros nuevos.

Sobre todo, he aprendido, que es lo que no quiero.

Como podrán ver, faltan entradas en el blog. Llegue a la nada despreciable cantidad de 243 incluyendo este. Faltan 124.

Y esta bien.

Hace un año, hubiera dicho que fracasé. Que no logré el objetivo, por tanto, volví a fallar.

Ahora no pienso eso.

Durante los últimos meses, decidí que había cosas mas importantes por hacer que obsesionarme con el blog. Para los lectores que me siguen desde el principio, recordarán que era muy cerrado a que debía escribir una entrada cada día antes de las 12 de la noche sin excusa ni pretexto. Esto se volvió un tema central, hasta que me di cuenta que no estaba disfrutando lo que hacia. Con el tiempo, llegó la decadencia y el resurgimiento, el olvido y la certeza de continuar.

Y también llegó algo mucho, mucho más importante.

Encontré a alguien.

Hacia tiempo que la había visto, me encantó desde el inicio.

Pasó el tiempo y decidí que quería conocerla.

Después de conocerla, decidí que quería estar con ella.

Comencé a tomar decisiones arriesgadas, comprometerme con ellas y hacer las cosas porque sucediera.

El camino no fue fácil, luchando contra demonios, espantando fantasmas, flaqueando.

Es con quien quería estar.

Pero tenía un tiempo limite.

No me extraño enterarme que se iba justo en estas fechas, después de todo, las cosas este año se han dado con mucha precisión. Cada camino se ha abierto con un recorrido, ademas de un costo. En este caso, fue enamorarme a sabiendas que se iría  Bien pude haberme negado, sabiendo lo que pesa el estar con alguien para luego perderlo, sobre todo con poco tiempo de conocerlo ¿como arriesgar el corazón si al final no se sabe, se va sufrir?

Pues sencillo. Haciendolo.

Por esas mismas fechas comencé a tener un trabajo al cual me ha dado muchas oportunidades, ademas de exigirme cosas para las que me he preparado, nunca me ha pedido algo que no pueda hacer y a cambio, me ha dado la oportunidad de rascarme con mis propias uñas, arriesgarme aún más y aprender.

Los últimos meses han sido una montaña rusa, en donde he ido aprendiendo a priorizar lo que mas me importa, procurando perder el menor tiempo posible, pero no ha sido fácil  siempre he tenido que luchar contra esa vocecita que me dice que no puede durar, que estoy falseando, que no estoy en le trabajo ideal, que no estoy escribiendo.

Justo eso.

Llegó el momento en que resultaba obvio que el escribir al ritmo que buscaba, iba a resultar que no cumpliera con mi propio objetivo de ser quien quiero ser. Tratar de hacer todo contra reloj resultaba desgastante, ridículo y fue cuando aprendí una lección muy importante.

Si quieres algo, estate dispuesto a sacrificar.

Igualmente los últimos meses me han hecho muy feliz. Aún sabiendo que terminarían,  armamos un mundo, una historia y un vida juntos llena de momentos. Tratamos cada uno a su modo de sobrellevarnos, seguirnos y estar, existir. Lo que siento por ella es algo privado, no para este blog.

El día de su partida, la acompañé hasta el último instante, dejando que mi imbuyera su persona. Cuando solté su mano y la perdí de vista, pensé por un instante en que momento me derrumbaría.

Pero no. Ese momento no llego.

En su lugar sentí alegría por haberla conocido. No hubo promesas, solo puede ver acciones.

El fin del mundo llegó.

Y es solo eso.

Ahora que ha terminado, sigue todo un mundo nuevo, una existencia diferente, decisiones nuevas por tomar. Claro que tenía que terminar antes, claro que el fin llega cuando menos lo esperas, claro que se derrumban cosas, también que tanto esas dispuesto a dejar que caigan. Siempre he dicho que el fin del mundo es personal, en mi caso, aprendí a compartirlo.

¿Que harías si un día te dijeran que te queda un año para vivir?

No lo se. He puesto lo mejor que he podido lo que he hecho desde entonces, no se que ocurriría en otras circunstancias.

Este año hice mucho, pero, igualmente tengo muchos pendientes. He visto a mis amigos caer, los he visto resurgir. Veo que comenzamos a escribir historias nuevas, veo que el futuro está mañana. La cacería de mañana, es mañana, decía Mogwli en el Libro de las tierras vírgenes. Para mí hoy es un día de descanso, la tormenta ha pasado, ya termino.

Hay 124 escritos por hacer, hay pendientes que terminar, hay mucho que realizar, todos se harán, porque el tiempo es solo eso. Los sueños ya no se ven tan imposibles, tengo nuevos, he cumplido viejos. Me falta mucho, porque es un camino que no va acabar y eso me gusta.

Por ahora, descansaré, saldré a la calle a disfrutar del final de los demas.

Les deseo el mejor fin del mundo que puedan tener.

Nos vemos del otro lado.

love

“On a boat”.

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Día 365.

1 día para el fin del mundo.

¿Ya todos listos?

¿No?

Lastima.

Bueno, los últimos preparativos son importantes, llegando al grado que en las películas de Kurosawa se plantea que los samurai justo antes de entrar en batalla detienen las hostilidades para prepararse, quitándose la ropa que les estorba, sacando la espada de su funda y soltando esta. Son solo unos instantes que hacen toda la diferencia. Dado que no tengo lectores samurai, imagínense que es como conseguir un encendedor para destapar las chelas y comprar algo de botana para iniciar la borrachera.

De mi parte, un preparativo importante es la música, el soundtrack para el final de los tiempos. Como el mundo dice que “escucha de todo” pero a la hora de la hora dicen “pero esa no”, les dejo una selección variada con uno que otro lugar común, de lo que voy a traer mientras escribo el último post durante el inminente apocalipsis, cada una apropiada para un final distinto, recomiendo leer las letras de cada una, despues de todo, cada final es personal.

Nine Inch Nails – The day the whole world went away. Retumba mecanicamente una guitarra distorsionada y filtrada como si fuera un pistón de una fabrica abandonada mientras la voz de Reznor se mueve suavemente hacia la agonia. Por si llega sin avisar la muerte térmica del universo, el congelamiento e inmovilidad de todo.

Mono Blanco – Se acaba el mundo. Són jarocho retesabroso para bailar pegadito con una chica con minifalda. Critica social de como estamos destruyendo la naturaleza, armando nuestra propia destrucción, la guerra es densa  y… ya no tienes excusa para no ponerte la del puebla. Esta es excelente si lo que ocurre es la muerte del caguamo.

KMDFM – Last things. Lucia Cifarelli despierta a darse cuenta de las mentiras, manipulaciones y los horrores de ser parte de una clase politica que domina todo, incapaz de hacer algo mientras la sociedad es conducida hacia una guerra anonima, todo a ritmo de música industrial a alta velocidad. Ideal para la guerra termonuclear que devastará todo.

The Cure – The end of the world. Esta no porque me hiere. Robert Smith siempre tiene la manera de decir las cosas que uno no se atreve, sacar las cosas tal como se sienten con una mezcla de dolor y vació, hablando de una separación. Curiosamente tiene décadas de estar felizmente casado. Buen tema para un terremoto que se lleva todo dejando confusos a los pocos supervivientes.

Angeles del infierno – El principio del fin. ¡Merol! guitarrazos bien padres para mover la mata. Los cuatro jinetes del apocalipsis ya tienen tema, ni para que buscarle otro. Guerra, peste, hambre y muerte.

R.E.M. – Is the end of the world as we know it (and i feel fine). Bonita, divertida, rápida, difícil de cantar, esquizofrenica. No estoy completamente seguro de que quizo decir Michael Stipes con esta rola, tampoco me importa mucho porque así como que bailable y moverse. Mi voto es que es para intentar sobrevivir durante la invasión de zombies, con todo el sonido ambiental en off y solo esta rola sonando mientras se le dispara a las hordas con una sonrisa.

Marilyn Manson – Ashtonishing panorama of the end times. Si, lo mio es la música industrial, fan de Manson desde siempre aunque ya esté gordo y fofo. Me gusta en particular el mono de dos cabezas (de plastilina) que sale en el video. Critica de el estilo de vida consumista de la sociedad norteamericana. Himno para la segunda venida de Cristo tan cacareada por los tele-evangelistas del otro lado de río que proclaman que si no les das dinero no vas a ser salvado. Aleluya reverendo Manson.

The Doors – The end. No safety or surprise, the end. Una de las canciones que mas me han inspirado a escribir cosas, aunque nunca he estado seguro de lo que sean. Me suena como estar acostado en un charco de sangre, con una herida abierta inmovilizante mientras todo se vuelve oscuro. Todos nos volvemos locos y salimos cuchillo en mano a matar al vecino.

Chico Che – Huy que miedo – Chicho Che es lo mejor despues de los tacos al pastor. La inminente invasión extraterreste esta aquí, no que mas que mover el bote mientras nos llevan a todo, póngase recio y saque a bailar a la morenota de la mesa vecina, ni para que sufrirle.

Tool – Aenema. Maynard lo hace bien. Ve el final con displicencia, respirando que por fin se acaban todas las estupideces con las que vivimos, un espectáculo para observar desde la ventana, dando un consejo ironico que si se van a levantar las aguas e inunden todo, mas vale haber aprendido a nadar. Meteoro cae, provoca maremoto, barriendo, muerte acuática y pulmones colapsados.

Blue Öyster Cult – (Don’t fear) the reaper – me gusta mucho la guitarra, sencilla, pero ominosa, como un viento frio que se lleva todo. La muerte  llega en persona en su clásica mortaja y su guadaña,  cosechando almas y marchitando la vegetación a su paso, enfermedad rápida, manos al cuello y caida al suelo con espuma en la boca.

Apoptygma Berzerk – Until the end of the world. El gallinazo dark, favorita con la que inicie el gusto por la música de Stephan Groth. En este momento me resuena mucho, y solo por ser tan buena, le asigno un final épico en la que enfrentaremos a Cthulhu cuando despierte aún perdiendo la razón y con la certeza de ser devorados. No hay final cuando se lucha contra el destino.

Con estas 12 canciones, llegamos casi al final, queda un post por escribir. Los veo en un rato, ya sea aquí o en otro plano.

the-end-of-the-world

 

“Nada como un tuti-fruti”.

Día 364.

2 días para el fin del mundo.

Prepare su cuota.

En el banco. Una niña de unos dos años se ha escapado un momento de su madre, ha corrido unos pocos pasos, se ha sentado a mi lado y me ha sonreído, le sonrío de vuelta.

Pobres, pobres de los mayas, sus cadáveres y sus petroglifos, o cualquier cosa relacionada con ellos. Son como el niño gordo a la hora del recreo que solo lo invitan a jugar para ver como se cae.

En las últimas semanas me he encontrado con montones de artículos que buscan desenmascarar la idea del fin del mundo: desde publicaciones científicas que marcan todos los errores de traducción, interpretación del calendario de cuenta larga, periodistas tendenciosos afirmando en base a su sacrosanta gana que la profecía es equivocada, figuras religiosas menores pidiendo por la fe en Cristo (obvio, cada quien defiende su propia marca del fin de los tiempos), hasta el Papa pidiendo calma, que no pasa nada, y, por último, la burla directa en forma de memes, chistes o videos de cualquier hijo de vecino contra los mayas.

¿Y los mayas que culpa tienen?

Cada quien mira lo que quiere, torciendo los ojos de preferencia.

Me recuerda un poco al baile organizado por príncipe Próspero en la historia de La mascara de la muerte roja de Poe (vuelta entera, escribí de esto hace 302 días y no lo recordaba, aunque en un tenor diferente, es un asunto que llevo desde hace mucho mas de lo que puedo recordar), donde los asistentes se refugian de la peste encerrándose en un castillo, dedicándose al goce y reírse de la muerte que impera afuera. Claro, cada hora se asustan al tañer ominoso de un enorme reloj, pasando saliva, sudando frió paralizados esperando un abrazo que los lleve a donde nunca han de volver.

No le saque.

Después, vuelven como si nada a bailar, soltando una risita nerviosa, prontamente olvidando el asunto, volviendo a obnubilarse en manojos de felicidad artificial.

En nuestro mundo esos placeres también son deliciosos, solo como comentario cultural.

No hay deporte más practicado que dedicarse a hacer tropezar a los demás sobre todo cuando advierten que algo va a pasar. Todos temen a las profetas, por lo que no extraña el regordearse cuando no ocurre lo que dicen. Pero el caso de los antiguos mayas es aparte, pues nunca han dicho nada (el polvo no habla), simplemente hay un calendario que cada uno usa como se le antoja y nuestro invariable apetito por querer que nuestra vida sea lo mas importante, que el lapso de tiempo que habitamos es cuando va a ocurrir un evento tan espectacular como nunca volverá a ocurrir, sobre todo si es el fin de todo.

Nos aterra que exista el futuro exista cuando ya no estemos.

También nos aterran nuestros propios deseos torcidos, porque en el fondo nadie quiere que el baile termine, así que que diablos, digamos de antemanos que los mayas estaban equivocados, que la muerte no puede alcanzarnos, que esta allá afuera, lejos, llevándose solo a aquellos que son estadísticas  carne de imprenta, veinte palabras en el noticiero, vidas anónimas  totalmente diferente a la nuestra.

De todos modos, al final Poe aniquila a todos los asistentes a la fiesta.

Incluyendo al príncipe Próspero.

Masque

“Waiting for a sign”

Día 355.

11 días para el fin del mundo.

Tercera y última parte. Si, está algo macabro el asunto.

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Al igual que un árbol que cae en el bosque, nadie en vida sabe lo que es la muerte en solitario. Por supuesto, hay quienes han regresado de la muerte horas después de haber colapsado, pero la información que nos traen siempre está viciada por las preguntas que nos interesan: ¿que se siente? ¿fuiste hacia la luz? ¿te recibió un ser querido? ¿porqué no estas quemado si tenia la certeza que te estabas quemando en el infierno? tan solo otro acercamiento casi al punto de tocar la meta a la que no se quiere llegar (a menos que se sea suicida, que pues no cuenta, ellos hace tiempo que no se encuentran entre nosotros). Una de las variantes mas interesantes de esto es el ritual de buscar la propia muerte, buscando derrotarla a partir de dejarse llevar por ella, ya sea enfrentándose a algo o alguien en el campo de batalla o realizando actividades con una probabilidad real de terminar destruido, como practicar el buceo en cavernas, lanzarse en paracaídas o utilizar el transporte colectivo. De todos modos el objetivo en superar las pruebas, los que fracasan siguen silenciosos.

¿Vale la pena luchar contra el final de todo?

Calculo que sí, aunque por las razones equivocadas.

Existimos en un ecosistema en que la única manera de sobrevivir es matando, como si solo hubiera una cantidad limitada (que puede que sea así) para dividirla entre los que respiramos. Consumimos y devoramos todo lo que se puede como parte de nuestra naturaleza, al grado que el éxito de nuestra civilización no se basa en el no consumo, sino en hacernos eficientes en ello pero sobre todo, que alguien mas lo haga por nosotros. Nos hemos vuelto cobardes y comodinos, ya no cazamos lo que comemos, ya no despojamos de territorios, desconocemos el precio de lo que hacemos a un lado con tal mantener la piel cubierta o la barriga llena.

Recuerdo cuando caminaba a la secundaría que tenia que pasar muy temprano por una calle con poco trafico. Había un cotorro que repetía las palabras que escuchaba, uno que otro silbido, pero de cuando en cuando hacía un ruido horrible, un gorjeo aplanado, alto y largo que terminaba abruptamente como si tuviera la lengua atorada en la garganta. El sonido me ponía los nervios de punta sobre todo al escucharlo al poco rato de haber despertado, suponiendo que el ave estaba enferma. Un buen día mientras pasaba por ahí, me dí cuenta de que es lo que ocurría. En la esquina de esa calle se ponía un puesto callejero de esos de venta de pollos donde traían a las aves vivas, hacinadas en jaulas de plástico durante días para ser sacadas violentamente, su cuello cortado y colocadas en embudos cabeza abajo para que se desangraran en una cubeta, una sanguinaria tradición que es parte de nuestro paisaje cotidiano desde siempre con pocas posibilidades de cambiar. Pasaba todos los días sin voltear realmente, tan solo un negocio mas, un evento sin importancia que sin embargo el cotorro escuchaba una y otra y otra vez cada mañana, durante horas. ¿Quien pues saber durante cuanto tiempo? ¿cuantos estertores agónicos escuchó a lo largo de los años antes de aprender a repetir con toda la maestría que le permitía su organismo? Supongo que me equivoco, pero calculo que ese cotorro debió volverse loco. No hay manera que no supiera lo que esos sonidos significaban, los gritos de dolor, miedo e impotencia de otra ave mientras era pasada a cuchillo, entregada en holocausto para ser servida al mediodía en caldo mientras sus entrañas vendidas a unos pesos como menudencia para alimentar a los perros. Quizá aprendió a mimetizar el sonido con la esperanza de que no lo arrancaran un día de su jaula a enfrentar el mismo destino. Quizá llego a la conclusión de que si fingía el sonido, engañaría al pollero, haciéndole creer que ya lo había matado.

Pero lo mas probables es que esas son solo figuraciones mias, tratando de encontrarle un sentido a un perico que cuando hablaba sonaba como si le estuvieran cortando la garganta.

No se que pensaría Henrí Landrú de todo esto, lo mas probable es que no le interesara, pues su negocio era el actuar, quitarle todo lo que tenía a cada mujer que había elegido, iniciando por su propia existencia. Dilucidar tonterías es para las presas, aquellas a quienes la muerte las sorprende cuando es la única cosa segura en el mundo, lentas del peso de sus ideas.

De cuando en cuando pienso en un sistema de pensamiento que afirma mientras se pasa por el mundo, lo mejor es dejar la menor cantidad de huellas posibles, tomar solo lo necesario evitando la vanidad de considerarse mejor que los demás, después de todo, no hay nada de valor para llevarse, todo esta aquí, un minuto antes de partir, en el deseo de irse con el menor arrepentimiento posible…aunque admito que me encanta el pollo frito.

Igualmente, saludo con amabilidad a los polleros, intentando convencerlos de que ya me han matado.

Aunque dudo que lo crean.

pollosmuertos

“¡POLLOS EN EL ALAMBRE!”

Día 354.

12 días para el fin del mundo.

Segunda parte del texto semántico (es un chiste).

Creo que es un error eso de que se nace solo y se muere solo. Obvio, a menos que se sea un niño de probeta, nacemos de un útero a las manos de alguien, sease médico, partera o hasta la propia madre, hasta después de un rato o varios días dependiendo de cada quien se va a estar realmente a solas, curiosamente con la muerte es similar, considerando que la mejor manera de partir que habitualmente imaginamos es viejo, rodeado de seres queridos, sin arrepentimientos y en paz.

Mientras dormimos.

Un final romántico a una existencia perfecta.

Que por estadística, no va a ocurrir.

Habitualmente morimos de enfermedades dolorosas o accidentes violentos, luchando por cada instante que se pueda estar en la tierra, con un miedo enorme a lo que sea que este del otro lado, aferrándonos con todo lo que queda a no recibir las paladas de tierra sobre nuestro ataúd, no estar solos en la oscuridad mientras se vierte cemento sobre nuestras cabezas (quizá para evitar que podamos regresar) y no convertirnos en alimento para los gusanos, como si los pobrecitos no tuvieran derecho a alimentarse. Me parece que solo un tren eléctrico en la carta a los reyes es lo mas deseado que poder continuar siempre hasta arriba de la cadena alimenticia, prefiriendo destruir nuestros cuerpos a fuego directo antes que permitir que las ratas o los insectos puedan saborear nuestras podridas entrañas.

¿Como podemos ser tan ilusos como para creer que merecemos otra cosa?

Pienso en Henri Désiré Landru, un asesino en serie francés que se aprovechaba de la soledad de mujeres de mediana edad para seducirlas con promesa de matrimonio, quitarle sus posesiones, descuartizarlas cuidadosamente y cremarlas en la estufa de su casa. Muy dedicado a su labor, por cierto, al haber matado a once mujeres de l as cuales estoy seguro no necesitaba mas que unas dos, quizá tres para sobrellevar un nivel de vida algo holgado. ¿Que fue entonces lo que lo llevó a continuar atacando? ¿Ambición económica o el placer de tener control sobre la muerte de alguien mas? que no sobre su vida, pues no era tan estúpido como para pasar de la propuesta de matrimonio. Si eso no dedicación, ignoro como se le puede denominar. Quizá al igual que muchos otros, descubrió que su vocación se encontraba en negarle a sus víctimas ese último gran anhelo de existir por siempre, recordarle al mundo de manera indirecta que aunque aumentemos nuestro nivel de vida a través de la ciencia médica, una alimentación sana y mucho ejercicio, siempre existieran entre nosotros depredadores dispuestos a mantener el ciclo vital en movimiento…

Aunque no lo hagan por mantener el equilibrio homeostático.

Claro, de cuando en cuando hay casos de gente que muere realmente sola, sin nadie que los apoye, desde un vagabundo congelado a media calle en la madrugada a un excursionista que ha caído en un barranco sin que nadie se diera cuenta y se ha consumido en el fondo poco a poco de sed. Debe ser una experiencia espantosa, no solo porque aparte de lo que pudiera haber sufrido en su agonía, todo lo que hizo en vida no importan, sus obras se ha reducido a unos párrafos en la nota roja: «Se encuentra cadáver semidevorado en Mil Cumbres, al parecer intentaba arrastrarse hacía un riachuelo, pero tenía las extremidades rotas y no llegó»

La huellas que pudo haber dejado nuestro anónimo excursionista en vida, han sido difuminadas por la tragedia.

Descanse en paz.

Continua en el siguiente post.

Henri_Désiré_Landru

“Landru, dandy por excelencia”

Día 353.

13 días para el fin del mundo.

El siguiente texto apareció en el numero 5 de la revista Semen (si, un nombre jalador de lectores) que escribí desde hace un par de meses. Es un poco largo, así que lo pondré en partes como ya se me ha hecho costumbre. Conste decir que el tema quizá es mas adecuado para otra ocasión, pero que diablos, es temporada navideña, así que considerenlo un regalo enfermizo. Espero sea de su agrado.

Y el tema, es la muerte.

Creo que a todo escritor le encanta rayar cuadernos de ello: se puede presumir de ser sensible y profundo como poeta maldito escribiendo acerca de flores que se marchitan, asesinatos entre la niebla de una ciudad del siglo XIX o de plano dedicarle unos versos a una amante llena de frases como «Cuando el corazón termine sus latidos me encontraré a tu lado, angel amado, oh aliento seco de sepulcro, dejame descansar entre tus brazos etereos» o cualquier otra burrada que se nos ocurra, después de todo lo que interesa es que la pretendiente en cuestión se la crea, y permita acceder a ciertas partes de su anatomía bastante vivas, por cierto.

Si eso no eso lo que se pretende (aunque no nos engañemos, siempre es así) se puede dilucidar acerca del mas allá desde el mas acá: ponernos filosóficos con las diversas concepciones de la finiquitud del cuerpo como portador de un alma o la inexistencia de esta: armar retruécanos para las charlas de café con otros individuos igual de piratas que uno mientras se consumen cantidades industriales de tabaco con la excusa de que «estamos rompiendo los paradigmas establecidos, le estamos encontrando significados nuevos a la existencia desde esta bonita mesa donde el café cuesta quince pesos con refill». Una excelente labor para justificar el perder toda la tarde.

Si ya se pasaron esas opciones, quizá no venga de más ponernos nacionalistas defendiendo a nuestras etnias (así, con titulo de propiedad) y las bellas tradiciones que estamos perdiendo, como las catrinas, los altares de muertos, las calaveritas… ¡porque jalogüin se la esta comiendo, los niños de ahora ya no conocen las tradiciones de sus abuelos, estamos matando las ceremonias por unos malditos chocolates gringo! Malditos, mil veces malditos. Hay que cortarles el paso y no dejar que se lleven lo poquito que nos queda antes que sea tarde….aunque en el fondo lo que nos importa es ir a pisar tumbas ahogados de borrachos a Patzcuaro en noche de muertos y manosear gringas.

Pito, os digo.

Así, que por esta ocasión, me parece que voy a dilucidar acerca de la parte experimentable del asunto, que con eso no me refiero a probar la muerte (a menos que sea pequeña) sino de algunas cosas que se pueden hacer con ella en una suerte de adecuación del concepto del limite en matemáticas, donde por mas cerca que se llegue, nunca la voy a tocar.

Lo cual es muy bueno porque los muertos apestan.

Continua en el siguiente post.

poetasmalditos

“Somos tan pero tan malditos…”

Día 352.

14 días para el fin del mundo.

Esperando a que inicie el evento.

Se colocan sillas, se colocan cables, bocinas, hay un presidium, tengo una botella de agua al frente y un arreglo florar a mi derecha (el cual desde ahora es propiedad de mi novia). Los encargados van de un lugar a otro en el recinto, creando un eco con sus voces que mas tarde va a amortiguarse por la presencia de la gente que llene el lugar.

Mientras se realizan los preparativos, me preparo mentalmente para lo que sigue escribiendo aquí.  Pararse en publico con un micrófono no es sencillo, es un asunto que requiere condicionarse mentalmente para hacer todo en orden, procurando cometer el mínimo de errores y al mismo tiempo se lo suficientemente flexible para improvisar cuando invariablemente algo falle. Es un arte que he procurado ir aprendiendo con el tiempo, con mayor o menor éxito, pues cada lugar a donde tengo que ir presenta un reto diferente.

Claro que me pongo nervioso.

Me sudan las manos, me clavo en la pantalla para pensar lo menos posible en lo que sigue, me piden que agregue algo a la platica para lo que no vengo preparado, acepto en automático  quizá lo haga, quizá no, eso dependerá de lo que ocurra cuando inicie el asunto, por el momento no requiero discutir cosas innecesarias. No puedo darle gusto a todos, pero, puedo hacer un buen trabajo.

Al menos tengo un método.

Hace tiempo, durante la escuela, recuerdo a un compañero a quien siempre he considerado muy  inteligente que tenia que presentar un tema difícil frente a un publico difícil  Me toco exponer antes que a él, me preguntó al terminar como es que le hacia para no ponerme nervioso. El temblaba como una hoja antes de entrar, tartamudeaba con la plena seguridad de que iba a fracasar.

Son changos -le dije -.

Me miro confuso, así que se lo repetí.

El publico, imagínate que son changos. Tienen poca atención, gritan, chillan, tiran mierda. Pero es todo lo que pueden hacer, no les tengas respeto.

¿Que? – fue su respuesta .- No, yo quiero que me hagan caso, que entiendan que esto es importante. Son gente importante.

– Tu hazme caso. Ya que estés arriba, míralos un momento, checa como se te quedan viendo esperando que algo pase. Desde ese momento ya tienes poder sobre ellos, haz malabares, diviertelos, pase lo que pase te van a aplaudir, y si alguno se te sale del guacal, ponlo en su lugar ¿como te vas a dejar de un pinche chango?

Subió igual de confuso, dio su platica igual de nervioso como subió. Terminando, se hizo una ronda de preguntas en la cual un tipo ya cateadón, hizo una pregunta que veladamente se burlaba de toda la problemática expuesta por mi compañero con indolencia de alguien a quien no le importa el asunto. En ese momento vi como cambió su postura, se le quedo mirando fijamente como si mirara a un perro callejero que se acaba de orinar en la alfombra, y procedió a darle una tremenda regañada de campeonato con toda la calma del mundo lleno de una muy correcta indignación, al tipo que había osado contradecirlo, quien, solo bajo la cabeza enojado pero sin decir nada más. Mi compañero recibió una ronda de aplausos, una felicitación general y bajo con una gran sonrisa.

– Tenias razón, -me dijo – en cuanto lo vi supe que era un pinche chango.

Lo felicite, orgulloso de saber que había encontrado la luz, supongo que cualquier otra platica que le haya tocado dar desde entonces ha aprendido que no es que el publico sean primates, es solo un truco para agarrar control sobre uno mismo, despersonalizar el asunto, darse espacio para que el tiempo no se vuelva eterno.

Si te dejas dominar por los nervios, todo se acabo.

Casi es hora de comenzar.

No he desayunado lo cual es un plus, porque hablar con el estomago lleno es horrible. Comienza a escucharse uno que otro chiflido mientras se llenan las sillas, el eco se convierte en cacofonía y se hacen intentos por controlarlos. Veré si encuentro un café, una pasada rápida al baño y listo.

Es hora de batallar en el planeta de los simios.

chango

“Make my day, punk.